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	<title>Viajes Libres &#187; Asia</title>
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	<description>Turismo en primera persona</description>
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		<title>La maravillosa levedad de las apsaras</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jan 2012 22:44:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
				<category><![CDATA[A propósito de]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<description><![CDATA[Las apsaras ablandan la piedra. Por eso me gustan. Las elegancia de sus gestos, cómo quiebran la cadera, la sonrisa serena y una actitud leve, propia del cuerpo en el agua. Se mueven todo el tiempo, aunque están quietas desde el siglo XII. Las conocí una mañana en Angkor Wat, Camboya. Recorría templos devorados por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2012/01/apsara01.jpg" alt="" width="471" height="335" /></p>
<p>Las apsaras ablandan la piedra. Por eso me gustan. Las elegancia de sus gestos, cómo quiebran la cadera, la sonrisa serena y una actitud leve, propia del cuerpo en el agua. Se mueven todo el tiempo, aunque están quietas desde el siglo XII.</p>
<p>Las conocí una mañana en Angkor Wat, Camboya. Recorría templos devorados por la selva y colonizados por monos de cola larga cuando me llamó la atención un friso con cinco mujeres llenas de gracia.</p>
<p>Bailaban con cada centímetro de su cuerpo inmóvil. Tenían collares gruesos, brazaletes, aros, corona y nada de ropa.</p>
<p><img class="aligncenter" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2012/01/apsara02.jpg" alt="" width="485" height="299" /></p>
<p>Son ninfas celestiales, me dijo un chico que practicaba para guía. Eso quiere decir apsara en sánscrito. Representan el espíritu de las nubes y de las aguas en las mitologías budista e hindú. Eran las hermosas esposas de los músicos de la corte de Indra, el rey de los dioses en la mitología hindú. Y danzaban para seducir y entretener a hombres y a dioses. Se las asocia con ritos de fertilidad y con la inspiración.</p>
<p>También están en los templos eróticos de Kajuraho, India, y en Borobudur, en Indonesia. Pero las de Angkor son espectaculares. Le dan vida a palacios muertos. No sólo las cinco que vi bailar esa mañana, hay más de 1700 asparas en Angkor. Cuántas compañías de danza metidas en la misma selva húmeda.</p>
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		<title>Tres diarios</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Nov 2011 21:30:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace algunos años que tengo el libro en la biblioteca. Pero lo descubrí este fin de semana, gracias a un colega de Chile que me animó a leerlo. Conozco a Pancho Mouat por el Empampado Riquelme, la historia increíble historia de un hombre que se perdió en el desierto de Atacama, se empampó y durante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/tres-viajes.jpg" alt="" width="345" height="572" />Hace algunos años que tengo el libro en la biblioteca. Pero lo descubrí este fin de semana, gracias a un colega de Chile que me animó a leerlo.</p>
<p>Conozco a Pancho Mouat por el <a href="http://www.viajeslibres.com/el-empampado-riquelme-edicion-de-bolsillo/" target="_blank">Empampado Riquelme</a>, la historia increíble historia de un hombre que se perdió en el desierto de Atacama, se empampó y durante más de 40 años no se supo de él.</p>
<p>También supe que hace poco, Mouat lanzó su nuevo sello independiente, <a href="http://lolitaeditores.blogspot.com/" target="_blank">Lolita Editores</a>, que este mes presenta varias novedades entre ellas la reedición de Equipaje de mano, de Juan Pablo Meneses.</p>
<p>En <strong>Tres viajes</strong> el autor rescata tres diarios de viaje escritos por tres personas amigas que en diferentes momentos de su vida llevaron una agenda de vida.</p>
<p>El primero es el diario de José Luis López Zubero, un oftalmólogo español que en 1967 fue voluntario en Vietnam y durante los dos meses que estuvo allí hizo curaciones, operó, nadó, escuchó bombas, vio lo mejor y lo peor del ser humano, caminó entre amaneceres brumosos, fue a fiestas <em>Hibye</em> (de bienvenida y despedida, constantes en la guerra) lloró y escribió.</p>
<p><em>Sábado 17 de junio</em><br />
<em>Me voy caminando un kilómetro a desayunar, en la bruma del amanecer. Paso a través del mercado con sus bicicletas y escucho la propaganda de los altavoces. El teniente chulín, que se cree alguien siempre con su rifle, me lleva después al hospital. Hago dos cataratas y una reconstrucción de párpado. Veo a una niña de 13 años que parece de 5. Después vamos a comer y a nadar dos horas. Los pilotos de los helicópteros comentan sus muertes y la suciedad del país, todos con bronceadores, gualetas y colchonetas de agua. Hay unos &#8220;esclavos&#8221; arreglando una lavandería para las monjas. Volvemos. Leo Qué verde era mi valle. Lloro. Pienso en mi madre y en el pasado. Aquí  en Vietnam veo todo más objetivamente. Sin teléfono, sin televisión. Sólo las bombas de lejos me recuerdan que la muerte está cerca. Veo Lord Jim de nuevo: &#8220;Lo que importa no es lo que haces, sino por qué lo haces&#8221;</em>.</p>
<p>El segundo diario lo firma Fernando Plazuelos y fue escrito en 1987, con veintipocos años, cuando se aventuró a los mares del sur soñando con hacerse millonario durante la fiebre del loco. En vez de eso, aprendió a hacer pan, comió erizos hasta cansarse, naufragó frente a la costa y escribió un diario de viaje que después guardó en una caja de zapatos durante casi veinte años.</p>
<p><em>Lunes 11 de mayo</em><br />
<em>Llovió durante casi todo el día. Las discusiones van in crescendo y es natural, dada la gran espera y lo cerca que estamos del levantamiento de la veda. En esta ocasión la descarga de energía acumulada apunto al Chico Rigo, por su apozamiento individual en los roqueríos adyacentes a nuestro campamento. Creo que ha sido el día en que he comido más erizos en toda mi vida. Comencé en la mañana y aún acostándome tuve que regalar un plato lleno, porque no podía más</em>.</p>
<p><em>Con Teodoro Perico fuimos a buscar luma a un bosque distante y muy hermoso</em>.</p>
<p>El último diario es una breve agenda de Dolores Ezcurra, una mujer enferma de cáncer que debe criar sola a sus dos hijos y sabe que va a morir.</p>
<p><em>Sábado 25 de febrero</em><br />
<em>Dolores en la espalda y en el pecho. Flemas. Respiración. Dilatación de tragada. Puntadas</em>.</p>
<p>Además de la selección y edición de los diarios, Mouat hace pequeñas entrevistas con los autores de los diarios. Y en el caso de Dolores, transcribe viejas cartas que ella le escribió durante años de amistad. Un libro donde el autor más que escribir, selecciona, edita, transcribe, muestra, comparte. Un libro y un acto de generosidad.</p>
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		<title>Embarcado</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Jul 2011 23:37:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[De los 100 empleados que trabajan en el ferry que cruza el Mediterráneo de Civitavechhia a Barcelona, unos 50 son filipinos. Richard Morales Reguera es camarero, de Manila. Como muchos, porta apellido pero no habla español. Hace 5 meses que está embarcado. Levantó mi plato en el alumerzo y en la cena, intercambiamos algunas palabras y le [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/07/mg_8434.jpg" alt="" width="329" height="492" />De los 100 empleados que trabajan en el ferry que cruza el Mediterráneo de Civitavechhia a Barcelona, unos 50 son filipinos. Richard Morales Reguera es camarero, de Manila. Como muchos, porta apellido pero no habla español.</p>
<p>Hace 5 meses que está embarcado. Levantó mi plato en el alumerzo y en la cena, intercambiamos algunas palabras y le saqué esta foto.</p>
<p>Antes de llegar al puerto de Barcelona nos volvimos a cruzar. Esperaba cerca del ascensor, para ayudar a algún pasajero a llevar su valija y ganarse una propina. Todos bajábamos y él se quedaba. Nosotros a tierra firme; él, al mar. En 6 meses casi no baja del barco. Quizás, una tarde o una noche, cada tanto, en algún puerto. A veces, tiene mareo de tierra.</p>
<p>Antes de despedirnos me pidió que le mandara su foto y dijo: &#8220;Ahora ustedes se bajan y nosotros preparamos la cena para los pasajeros que suben en un rato, y al día siguiente les damos el almuerzo. Después ellos también se bajan y suben otros, y otra vez la cena y el almuerzo, y así durante seis meses. Da lo mismo el puerto, nosotros estamos embarcados&#8221;.</p>
<p>Cuando termina el largo período de vida suspendida vuelve a su casa, en Manila. -¿Conocés Manila?, preguntó mientras cargaba mi valija. Le respondí que no, que me encantaría. Y siguió: &#8220;Eso sí que es hermoso. Ahí la arena es blanca y finita y el mar es muy azul&#8221;.</p>
<p>Las últimas palabras tuvieron un marco de fondo: el ferry enorme y atrás el mar&#8230; muy azul.</p>
<p>Las palabras son las mismas, pero él las pronunció con tanto amor por su tierra que por un segundo el Mediterráneo pareció gris y el Mar del Sur de la China, azul único. El más azul entre los azules.</p>
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		<title>Día de esplendor</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Dec 2010 19:45:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Splendor in the grass, de Pink Martini. (Y si gozan del espíritu navideño, Joy to de world)]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="480" height="295" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/IcOGbIBpH-I?fs=1&amp;hl=es_ES" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="480" height="295" src="http://www.youtube.com/v/IcOGbIBpH-I?fs=1&amp;hl=es_ES" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object><br />
Splendor in the grass, de <a href="http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1328959#" target="_blank">Pink Martini</a>. (Y si gozan del espíritu navideño, <a href="http://pinkmartini.com/discography/joy-to-the-world/" target="_blank">Joy to de world</a>)</p>
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		<title>Elogio de la sombra, por Junichiro Tanizaki</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Oct 2010 20:29:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Pero por qué esta tendencia a buscar lo bello en lo oscuro sólo se manifiesta con tanta fuerza entre los orientales? Hasta hace no mucho tampoco en Occidente conocían la electricidad, el gas o el petróleo pero, que yo sepa, nunca han experimentado la tentación de disfrutar con la sombra; desde siempre, los espectros japoneses [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2010/10/shadow.jpg" alt="" width="448" height="307" />&#8220;Pero por qué esta tendencia a buscar lo bello en lo oscuro sólo se manifiesta con tanta fuerza entre los orientales? Hasta hace no mucho tampoco en Occidente conocían la electricidad, el gas o el petróleo pero, que yo sepa, nunca han<br />
experimentado la tentación de disfrutar con la sombra; desde siempre, los espectros japoneses han carecido de pies; los espectros de Occidente tienen pies, pero en cambio todo su cuerpo, al parecer, es translúcido. Aunque sólo sea por estos detalles, resulta evidente que nuestra propia imaginación se mueve entre tinieblas negras como la laca, mientras que los occidentales atribuyen incluso a sus espectros la limpidez del cristal.</p>
<p>Los colores que a nosotros nos gustan para los objetos de uso diario son estratificaciones de sombra: los colores que ellos prefieren condensan en sí todos los rayos del sol. Nosotros apreciamos la pátina sobre la plata y el cobre; ellos la consideran sucia y antihigiénica, y no están contentos hasta que el metal brilla a fuerza de frotarlo.</p>
<p>En sus viviendas evitan cuanto pueden los recovecos y blanquean techo y paredes. Incluso cuando diseñan sus jardines, donde nosotros colocaríamos bosquecillos umbríos, ellos despliegan amplias extensiones de césped.</p>
<p>¿Cuál puede ser el origen de una diferencia tan radical en los gustos? Mirándolo bien, como los orientales intentamos adaptarnos a los límites que nos son impuestos, siempre nos hemos conformado con nuestra condición presente; no experimentamos, por lo tanto, ninguna repulsión hacia lo oscuro; nos resignamos a ello como a algo inevitable: que la luz es pobre, ¡pues que lo sea!, es más, nos hundimos con deleite en las tinieblas y les encontramos una belleza muy particular.</p>
<p>En cambio los occidentales, siempre al acecho del progreso, se agitan sin cesar persiguiendo una condición mejor a la actual. Buscan siempre más claridad y se las han arreglado para pasar de la vela a la lámpara de petróleo, del petróleo a la luz de gas, del gas a la luz eléctrica, hasta acabar con el menor resquicio, con el último refugio de la sombra.&#8221;</p>
<p><em>Elogio de la sombra</em>, Junichiro Tanizaki.</p>
<p>Foto: Yumi Kori, House of shadows.</p>
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