Santiago trendy: Lastarria

Durante los días que estuve en Santiago de Chile para escribir la nota que sale este mes en la revista Lugares me llamaron la atención la agenda cultural, las tiendas de diseño, un cierto impulso creativo y los nuevos museos y centros culturales. El Centro Cultural Gabriela Mistral, conocido como GAM, en Lastarria, es el más impactante.

Inaugurado el año pasado, el GAM –mole reciclada, de acero y vidrio– se construyó durante el gobierno de Salvador Allende con el nombre de la poetisa. Durante la dictadura se cambiaron el nombre y el destino: se llamó Edificio Diego Portales y fue un espacio donde la Junta de Gobierno tomaba decisiones. En el año 2006 se incendió y durante el gobierno de Bachelet comenzó la recuperación que terminó hace menos de un año. Además de muestras, talleres, cursos, wifi gratis, un patio amplio, un bar y la librería Lea +, con material sobre Chile, en el GAM hay diez salas de conciertos danza, música, artes visuales y teatro, donde suelen darse obras destacadas, con elenco de primera línea.

Atrás del GAM se despliega Lastarria a pleno, un barrio que enseguida se junta con Bellas Artes, toda la zona que rodea al museo. Cafecitos (es el sector con más cafeterías de Santiago), restaurantes recomendados,  tiendas de diseñadores, feria de antigüedades y libros usados en la calle Lastarria, El Emporio de la Rosa, una heladería donde para muchos se encuentran las mejores cremas de Santiago, el excelente MAVI (Museo de Artes Visuales), tiendas de ropa vintage, teatros, galerías de arte y dos espacios verdes: el Parque Forestal, algo así como el Central Park chileno, y el Cerro Santa Lucía, con un mirador en la cima. Es una zona que recuerda en espíritu a las primeras épocas de Palermo. Y algo que no es fácil de encontrar en Santiago: es una zona peatonal.

Lastarria, que debe su nombre al escritor y pensador José Victorino Lastarria, fue un barrio acomodado a principios de siglo pasado, donde vivió Pedro A. Cerda, presidente entre 1938 y 1941, el arquitecto Nemesio Antúnez y el pintor Camilo Mori. Todavía quedan casonas de estilo, proyectadas por reconocidos arquitectos. Algunas se convirtieron en tiendas, otras en hoteles y otras tienen destino reservado. A propósito de hoteles, hace un mes se inauguró el Lastarria Boutique Hotel y el año próximo llega The Singular, uno que ya da que hablar. Y un hostel premiado: Andes Hostel.
Lastarria es un barrio de novedades y nostalgia. Una muestra: el Biógrafo, un cine arte inaugurado en los 80 donde la programación tiene una condición: que sea cine independiente. Por la noche, buena música, comida y tragos en el Ópera Catedral.


Vista a las yungas

Me desperté con ánimo de estar en este cuarto de este hotel de Coroico, en las yungas bolivianas. Aclaro que no es un post pago, sólo el recuerdo de un lugar salvaje donde se descansa muy bien.


El cine de Nanni Moretti

El cine de Nanni Moretti queda en Trastevere, en la parte menos turística del barrio romano, atrás de los bares y del ruido.

Se llama Cinema Nuovo Sacher. La primera parte del nombre es un homenaje al antiguo Cinema Teatro Nuovo, inaugurado en ese lugar en 1922. La arquitectura fascista está intacta. La segunda parte del nombre es un homenaje a la torta Sacher, que tanto le gusta al director, y que da nombre también a su productora.

El cine de Nanni Moretti es un cine arte. Tiene una sola sala amplia, un café y un pequeño negocio donde se venden sus películas y algunos libros. Desde el 15 de abril, día del estreno, está en cartel Habemus Papam, su última película que cuenta la historia de un papa inseguro. Un papa que no se siente preparado para la misión que le toca. Entonces, después de descartar enfermedades físicas, los cardenales y obispos deciden que debe ir al psicólogo. Ahí es cuando Moretti se mete en el Vaticano y la película adquiere una dimensión fantástica.

Me cuenta Lucca, el que proyecta las películas en el Sacher, que los primeros veinte días vinieron alrededor de 1200 personas por día, incluidos curas y monjas, que salieron con una sonrisa. La película es divertida y respetuosa.

No es raro cruzárselo a Nanni en el cine. Le pasó a una amiga hace un mes. Suele ir alguna vez en el día, en su Vespa de los años 70, tal como uno lo recuerda en Caro Diario.

Después del cine comí en la Trattoria da Paolo, en la Plaza San Francisco, una buena recomendación de Lucca. Y me quedé pensando que es perfecto ver esta película en Roma, una ciudad atravesada por el contenido religioso y papal.


Así dan (más) ganas de ir a Islandia

Inspired by Iceland Video from Inspired By Iceland on Vimeo.


Monsieur Voung, un vietnamita en Berlín

En la época de la DDR llegaron muchos vietnamitas a Berlín. La mayoría se quedó y hoy es la cocina étnica más popular de la capital alemana. Como los indios en Londres. Cada tres o cuatro cuadras hay uno. Monsier Vuong es el vietnamita de moda. Queda en Alte Schönhauser Str. 46, cerca de Alexander Platz. Las ensaladas con lemon grass, hierbas aromáticas, brotes y maní están muy bien. Pero la sopa Pho -que se pronuncia Fa- el plato típico de Vietnam, dulce y picante a la vez, es el hit.


La bandeja paisa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Creo que esta bandeja paisa fue el mayor inconveniente que tuve por viajar sola.

Como sabía que era un plato grande tomé la precaución de pedir media. Pero, como se puede ver, media también es mucho. Media parece más de una.

La bandeja paisa es el plato típico del interior de Antioquia, que nació para los arrieros y hombres que trabajaban en el campo y volvían con hambre voraz, después de trabajar todo el día. El plato se extendió por la provincia y llegó a la ciudad donde, aunque los que la comen trabajan en una oficina frente a una computadora, se sirven igual de inmensa que para los que estuvieron seis horas sembrando café en los cerros.

Los ingredientes que debería llevar una bandeja paisa son: frijoles (están en el cuenco de la izquierda), carne de res molida, chorizo con limón, chicharrón, morcilla, patacón, plátano frito, palta, huevo frito y arroz. Y se come con arepitas, claro.

Parece un problema sencillo, pero no crean que fue fácil acabar con ella. Y lamenté que Hato Viejo, un buen restaurante en el centro de Medellín, no tuviera un cuarto para dormir la siesta después de la faena.


El Metrocable de Medellín

El Metrocable es un moderno medio de transporte de Medellín, pero sobre todo es un símbolo de la nueva época de la segunda ciudad más importante de Colombia.

Un tiempo en el que es conocida por la Semana de la Moda, el Festival de Tango, las flores, las novedades arquitectónicas, el café, Botero o el Metrocable. Un tiempo en el que los violentos ochenta y noventa, cuando  era peligroso tan sólo asomarse a la calle, son un mal recuerdo.

El Metrocable es parte de la red de metro y sobrevuela los cerros. Como los medios de elevación que se usan en los centros de esquí. Sólo que sobre estos cerros no hay nieve, sino casas precarias de ladrillo y gente. Además, el Metrocable funciona todos los días, iba a decir no sólo en invierno, pero Medellín no tiene invierno y verano. Como dicen por aquí, siempre es primavera en esta ciudad.

Por ahora tiene tres líneas -J, K y L- que recorren entre tres y cinco kilómetros cada una e integran sectores alejados y pobres de la ciudad. Cerca de algunas estaciones hay bibliotecas, como la del Parque España.

Si bien el Metrocable no nació con un fin turístico, siempre hay viajeros en las góndolas. Cuando viaje conocí a los argentinos que cantaban tango y también a una lituana que ya había visitado las tres líneas y el parque. La línea L llega al Corregimiento de Santa Elena y termina en el Parque Regional Ecoturístico Arví, un área verde de 16.000 hectáreas con varios senderos para recorrer de distinta duración y dificultad. La visita se hace con guía y se pueden ver desde colibríes y escarabajos hasta orquídeas lechuzas, mariposas, gavilanes y más.

Para regresar a la ciudad, el Metrocable es la mejor opción… a menos que en la góndola viaje una señora como doña Gloria, una mujer se subió a pesar de tenerle pánico a las alturas y se pasó media hora gritando palabrotas cada vez que sentía un mínimo movimiento o miraba hacia abajo.

Si se toma con humor puede ser divertido tenerla como compañera, aunque más de uno habrá sentido deseos de bajarse. Todo un escándalo la señora, pero después de las miles de visitas de su video en Youtube, doña Gloria, la llorona del Metrocable, ya encontró trabajo en la radio.


Tango en Medellín

Esas casualidades. En la góndola del espectacular Metrocable de Medellín caben unas ocho personas. Como son treinta minutos de viaje hasta la última estación, hay tiempo de conversar.

Esta vez no miro por la ventanilla cuando escucho el acento argentino. Me doy vuelta y les sonrío a los chicos que tengo enfrente. Hablamos poco pero me entero de que están en Medellín para cantar tango. Los contrató un fanático, que más tarde supe que se llama Luis Guillermo.

Sí, con nombre doble, como en las telenovelas. Y no sólo por esta costumbre uno siente que se mete en novelas al recorrer Colombia.

Luis Guillermo Roldán es empresario, pero eso lo cuenta como un detalle. Lo suyo es la poesía del tango. Durante 20 años fue presidente de la Asociación Gardeliana de Colombia. Por eso, cuando murió el Gordo Aníbal y supo que el Patio del Tango cerraba, fue y lo alquiló. Y contrató músicos argentinos para animarlo. Suele venir al festival de tango en Buenos Aires y dice que cuando extraña el acento argentino llama a cualquier número equivocado para escucharlo.

Ese día en la góndola del Metrocable, los chicos me contaron dónde cantaban y antes de irme de Medellín pasé por ahí. El Patio queda en el barrio Antioquia (calle 23 N°58-38), un lugar bravo, nada de salir a vitrinear por ahí. Hay que llegar y salir en taxi. Se come muy bien, hay buena carne, vino y ron, y un buen show.

Uno de los argentinos, Hernán Genovese, ha tocado en festivales de tango en Europa y ganó el certamen Hugo del Carril hace un par de años. Antes del tango era abogado y estaba casado. Otra vida en esta misma.

La muerte de Gardel en el viejo aeropuerto del Medellín fundó un mito que había empezado cuando detrás de cada long play grabado en Argentina se ponía la letra de un tango: “Nos criaron a mazamorra, fríjoles y tango” , me dijo un taxista viejo, que hace viajes cantados.

Hoy existen varios lugares donde tomar clases, escuchar y bailar tango. Además del Festival Internacional del Tango y la Casa Gardeliana, que guarda objetos del Zorzal Criollo y muchas fotos del accidente que no se suelen ver en Argentina.


Elegancia tropical

Reggae, rock, hip hop, rap y electrónica en Bomba Estéreo, esta buena banda cachaca que se presenta mañana en la edición N°20 del Festival Lollapalooza, en Santiago.


Plegaria a San Antonio

- San Antonio, dame un novio.

- San Benito, bien bonito.

- San Andrés, dámelo pues.

- San Hilario, que tenga un buen salario.

- Santa Marta, que mida más de una cuarta (el salario).

- Santa Teresita, que me compre una casita.

- San Rafael, que me sea fiel.

- San Pacho, que no salga un borracho.

- San Angulo, que tenga un buen… corazón.

 

Sabiduría popular paisa, que aporta desde Medellín y con sonrisa pícara, Juri Marcela S.




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