Jennifer Furches, desde un parque en L.A.
Más música de Furches, aquí.
En Río de Janeiro hay más de mil favelas donde viven casi dos millones de personas, y si no es por la visita de Madonna o Carla Bruni, la mayoría de las veces aparecen en los medios por muerte, violencia, hambre.
Quizás por eso, esta noche oscura, el taxista sube el morro Tavares Bastos desconfiado, en silencio. En cada curva parece que desistirá. Pero Renata Bernardes, la pasajera que está a mi lado, lo anima a continuar. “Es el bar de un inglés, ¿no lo conoce? Se llama The Maze y se ha puesto de moda, salió en el periódico la semana pasada, siga, siga, que ya llegamos”, le ordena. Él no responde. Conduce cada vez más lento hasta que dice basta. Bajamos del auto.
Las primeras imágenes que a uno se le aparecen después de la palabra favela son automáticas: crimen, pobreza extrema, narcotráfico, niños en peligro, tiroteos, la película Ciudad de Dios, muerte, hacinamiento.
Pero cuando bajo del taxi no veo nada de eso, más bien una escena alegre, bien carioca. El paisaje: bares con sillas afuera, pasillos que ingresan al morro, música, gente. A lo lejos aparece un hombre con una polera donde se lee
The Maze, que significa laberinto. Él nos guiará por el interior de la favela hasta el bar. El ambiente en The Maze podría ser el de un bar de jazz del SoHo. Hay cariocas, turistas que hablan inglés y francés, parejas mixtas, de brasileñas negras y gringos rubios. La casa tiene una arquitectura mediterránea y enredada, con escaleras, varios pisos y balcones con vista a los cerros iluminados. El creador del proyecto, más conocido como “el inglés del bar en la favela”, llegó por primera vez a Brasil hace 30 años. Era un productor de cine, harto de su vida en Londres y deprimido por una separación. Se embarcó con destino América del Sur, y una tarde de Carnaval arribó a Salvador, vio a todos vestidos de blanco, bailando, y supo que se quería quedar ahí. No se lo dijo a nadie, pero el barco se fue sin él.
Se quedó un tiempo hasta que le tocó ir a la guerra del Líbano. “Fue tan duro lo que viví que a la vuelta necesitaba un lugar donde pudiera esconderme de la Humanidad. Así encontré esta favela, hace 28 años”, me dijo antes de una sesión de fotos para una revista italiana.
Cuando llegó a la favela trabajaba como corresponsal para la BBC, descubrió casos de policías corruptos y comenzó una campaña para erradicar el narcotráfico en Tavares Bastos. No fue fácil, y la cercanía del Batallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE), la policía de élite de Río, lo ayudó. Hoy, en el morro Tavares Bastos y en la cercana Pereirão, no se trafica droga ni hay armas. Son favelas limpias o recuperadas, que se usan de escenario para novelas, miniseries y películas de Hollywood, como Hulk. Ahí está el bar de jazz del que todos hablan en Río, que también tiene un hotel y un centro cultural, y trabajan alrededor de 30 personas. Una de ellas es el rastaman que a las tres de la mañana nos guiará de vuelta por las ruas finitas como un spaghetti, hasta la parada de los taxis que se animan a subir.
Su nuevo CD, IRM, producido por Beck, será lanzado en enero próximo.

“Fiestas en las que sólo bailábamos rock. Así era en mi cerro Recreo de Viña del Mar, frente al Pacífico, en América del Sur, cuando pasábamos la adolescencia en época de Pinochet. AC/DC era el motor y alma de ese espíritu que buscaba otros aires, alejados de la política y los cantitos de Rasguñan las piedras o las canciones gringas del billboard.
Hoy, represento en Buenos Aires a todos aquellos que no pudieron o quisieron venir por lo que sea, pero que llevan consigo el riff inmortal de los Young en el inconsciente, que palpitan en sus manos cada vez que se pronuncia la palabra rock. Hoy estoy en Buenos Aires después de más de 24 horas de viajar por la cordillera; hoy cantaré por todos Its a long way to the top if you wanna rock and roll”.
Topla
Hoy es día de “elecciones” en Guinea Ecuatorial, ex colonia española y uno de los países más pequeños de Africa continental. Las comillas son porque a pesar de la presencia de veedores internacionales, lo que está pasando hoy en Guinea es una farsa: el dictador Teodoro Obiang (67) tiene la victoria asegurada. Está en el poder desde que derrocó a su tío, en 1979, y mantiene atemorizada a la oposición, con persecusiones y violanciones de los derechos humanos.
El panorama es negro, como el petróleo que se descubrió hace algunos años y que lo convirtió en un país rico, y a Obiang en un personaje recibido y aceptado en ciertos círculos de poder. Mientras el presidente digita la reelección por siete años, su hijo y probable sucesor, Teodorín, va y viene a Malibú en su jet privado, donde se compró una mansión de 35 millones de dólares y vive como una estrella de Hollywood.
El turismo en Guinea es escaso pero existe, aunque son pocos los que tienen ganas de ir a un lugar en estas condiciones políticas. En Malabo, la capital, los habitantes conviven con la falta de libertad, sin dejar de cantar.
Like a call, de la banda australiana Architecture in Helsinki, que este mes y el próximo tocará en festivales de Australia y Gales.
Não me deixe só, de Vanessa da Mata, del CD Vanessa da Mata (2002). Después de tocar hace unos días en Río de Janeiro, la artista dará un show en Fortaleza ,y para Reveillon, se presentará en Salvador.

París
E eu também quis ir um dia a Paris
p’rá conhecer o que havia lá
E ao ver o metrô a saudade apertou
e vim correndo para cá
Paris! Paris! Teu rio é o Rio Sena
Paris! Paris! Tens loura mas não tens morena
Que lindas mulheres de olhos azuis!
Tu és a Cidade Luz…
Paris! Paris! “Je t’aime”
Mas eu gosto muito mais do Leme
Quando cheguei de alegria chorei
e achei o Rio lindo como quê!
Disquei 43-0023:
- Amor, como é que vai você?
Yo también quise ir un día a París
para conocer qué había allá
Y al ver el Metro la saudade apretó
y vine corriendo para acá
París! París! Tu río es el Río Sena
¡París! ¡París! Tienes rubia pero no tienes morena
¡Qué lindas mujeres de ojos azules!
Tú eres la Ciudad Luz
París! París! Je t’aime
pero me gusta mucho más Leme
Cuando llegué de alegría lloré
Y encontré a Río lindo como nada
Marqué 43-0023:
-Amor, ¿cómo te va?
C’est La vie, del álbum Toystore (2008) de Coralie Clement.

Ya se puede ver en los cines del Distrito Federal un documental sobre Chavela Vargas, la dueña de la voz desgarrada que es leyenda en México y en Latinoamérica, y que hace unos meses cumplió 90 años.
El documental Hasta el último trago… corazón! lleva el nombre de una canción del compositor José Alfredo Jiménez y está dirigido por Beto Gómez. Se terminó en 2006 y si bien se ha proyectado en varios festivales de cine del mundo se estrenó comercialmente en México este mes.
Chavela Vargas, Eugenia León y Lila Downs actúan y son entrevistadas en el film donde también aparecen la cabaretera Astrid Hadad, la Negra Graciana, Chayito Valdez e Iraida Noriega, todas referentes de la canción tradicional mexicana.
Escribió Chavela: “Cuando me preguntaron por mi vida, amores e historias, siempre respondí con otra pregunta: Díganme la dirección porque tuve vida, amores e historias por país, por lugar, por calle“.