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Las vacaciones comienzan en el aeropuerto

Durante este verano, los aeropuertos de París (Orly y Charles de Gaulle) ofrecen clases gratuitas de baile a los pasajeros. No podrán disfrutarlo los 17 millones de turistas que usan esos aeropuertos en verano, pero seguramente algunos pasarán un rato agradable. La idea es que los pasajeros entren en el espíritu de las vacaciones antes de viajar. Los que van a Cuba pueden practicar salsa y los que viajan a Nueva York, animarse al hip hop. También hay clases de danzas orientales y tango, entre otros quince ritmos.  No es necesario inscribirse y las clases se dan de 10 a 18. En Orly el piso de baile está en la Terminal Sur, en la Puerta 17. En Charles de Gaulle, en la Terminal 2E, Puerta E51. 

                                                                            

Menos turistas en Kenia, después de la violencia

La primera mitad de este año, después de las elecciones, Kenia vivió terribles episodios de violencia y luchas tribales que dieron como resultado más de 1300 muertos y miles de personas tuvieron que abandonar sus casas y sus pueblos.

En Kenia, uno de los países más turísticos de Africa, el turismo cayó después de los acontecimientos. Se cancelaron reservas y los que habían pensado en unas vacaciones salvajes cambiaron de país. Según el Consejo Turístico, la llegada de turistas al país africano cayó un 36%, hasta los 561.313 en los seis primeros meses de 2008 en comparación con los 873.433 que llegaron en el mismo periodo del año anterior. 

 

 

Caminatas audioguiadas por los docks de Londres, gratis

Algo gratis en Londres es para celebrar. Para explorar la zona de los Royal Docks, existen tres caminatas diseñadas por la universidad de East London y las comunidades que viven en los docks. Hay mapas y senderos audioguiados que se pueden descargar aquí. En el camino se podrá escuchar la historia de las primeros molinos harineros a orillas del río, entrevistas a los pobladores y música industrial mientras se ven nuevas panorámicas de Londres.  

Casi todas las caminatas duran alrededor de dos horas y parten y terminan cerca de la Docklands Light Railway Station, el tren atraviesa los docklands y llega hasta Greenwich. Como se recorren zonas aisladas y con el objetivo de una exploración urbana, se aconseja dejar las cosas de valor en el hotel. 

 

 


Richard Avedon, una retrospectiva

“Y si pasa algún día sin que haga algo relacionado con la fotografía, es como si hubiera descuidado algo esencial de mi existencia, como si me hubiera olvidado de despertarme. Se que el accidente de ser fotógrafo hizo mi vida posible.” (Richard Avedon, 1970)

El Museo Jeu de Paume, de la Place de la Concorde, en París, inauguró hace unos días la primera retrospectiva del genial fotógrafo estadounidense desde su muerte, en 2004.

Hay 270 fotografías desde 1946 hasta 2004, que incluyen fotos de moda y también retratos de personajes del mundo del espectáculo, el arte y la política. La muestra se puede ver hasta fines de septiembre.

Para quien esté cerca, un lujo. Los demás podemos ver los profundos retratos de Avedon y también leer algo sobre él en esta página.

“Un retrato no es una semejanza. Cuando una emoción o hecho es traducido en foto, deja de ser un hecho para convertirse en una opinión. La inexactitud no existe en fotografía. Todas las fotos son exactas. Ninguna de ellas es la verdad.” (R. Avedon)


Música para la ruta: Jack Johnson

El antiguo campeón de surf Jack Johnson, reconocido desde hace algún tiempo por su música simple y natural, presenta su quinto álbum Sleep through the static esta noche en París, en POPB (Palais Omnisport de Paris Bercy, 8 boulevard de Bercy, París). En los próximos días sigue su gira por Europa y en agosto estará en California. Todo el tour, aquí.


Zine, un taxista argelino en París

El taxista que me lleva al aeropuerto podría ser español o colombiano. Pero es argelino y se llama Zine.

Un domingo a la tarde hay poco tránsito. Dobla aquí y allá y enseguida estamos en los banlieu o periferia de París, camino al aeropuerto.

Celebra que hable español, es el idioma que más le gusta. Me cuenta que cuando vivía en Argel, hace más de 20 años, veía el famoso progrma de concursos que llegaba de España ¡EL precio justo! Era una imitación de The price is right!, el show que creó en 1956 Bob Stewart en Estados Unidos y que se exportó a más de 20 países.

Zine Entendía poco, pero le encantaba el acento. Se sentaban los dos, él y su mujer, y lo miraban y se reían. “Total, al final siempre se sabía quién ganaba”, me dijo.

El argelino está vestido de marrón, el mismo color de su piel. Y tiene anteojos de vidrio grueso. Su look es retro, el mismo que se usa hoy en París. Me imagino que ese suéter de abuelo se podría conseguir una tienda vintage del Marais. Calculo que tendrá 60 años, aunque parece más.

Vamos por una autopista cuanto le pregunto por la relación entre Francia y Argelia. “Francia le hizo muy mal a Argelia”, me dice y después me cuenta recuerdos de la guerra que duró ocho años, entre 1954 y 1962. Pero la dominación fue más larga, los franceses estuvieron en Argelia desde 1830.

“Una vez entró un soldado a la casa de mi padre y le mostraron una foto de un hombre joven. Le preguntaron si lo conocía. El dijo que no. El soldado le dijo: Sé que es su hijo y yo estuve presente cuando lo mataron. Algeria no ganó por las armas, pero ganó por la diplomacia”, me cuenta con tristeza y orgullo.

Vive en París por el trabajo y vuelve a su país todos los años. Me dice que los franceses son muy racistas y que ahora están peor que nunca.

“¿Usted sabía que la mayoría de los extranjeros de Francia son argelinos?”, me pregunta y sigue: “Hace poco se hizo un estudio sobre la composición de la población de inmigrantes en París y según el resultado, en los 20 barrios que tiene la ciudad, la mayoría es argelina. En todos”, enfatiza.

El día está gris, como la mayoría de los días en París. Parece que en cualquier momento lloverá. Zine me pregunta el significado de algunas palabras en español y vuelve a recordar ¡El precio justo! “Después de un tiempo de verlo me compré un pequeño diccionario y empecé a estudiar, solo. ¡Y entendía muchas palabras!”, sonríe y se da vuelta.

Después, nos quedamos un rato callados.

Cuando me deja en la Terminal 2 de Charles De Gaulle, me da la mano y antes de subirse otra vez al auto me dice que quiere estudiar español. Sus hijos ya están criados y tiene tiempo libre. “Si, voy a aprender español, la semana que viene empiezo”.


Monet, otro fanático de los coquelicots

Parece que desde que vio estas amapolas silvestres, Claude quedó impresionado. Tiempo después pintó esta tela de una madre y su hijo paseando al aire libre, en Argenteuil, un día de verano. La pintura, Coquelicots, se puede ver en el Musée D’ Orsay, en París. La entrada cuesta 8 euros. Horario: de 9 a 18 y los jueves, hasta las 21.30.


Crónicas parisinas, 70 años de vida cotidiana

Me gustan las exposiciones de fotos antiguas. Reconocer lugares y costumbres, ver qué se usaba en otra época, imaginar los colores que no se ven.

Esta moto biplaza está en Champs de Mars y es de 1922. La foto fue tomada por Jacques Boyer, un fotógrafo de la agencia fotos Roger Viollet, que por estos días festeja sus 70 años con una muestra sobre la vida cotidiana en París entre 1880 y 1950.

Se exhiben más de 70 fotos y la muestra es en el primer piso de la Torre Eiffel, que abre todos los días, de 9.30 a 23.45 (entre el 13 de junio y el 31 de agosto, una hora más). El acceso al primer piso cuesta € 4,80 y € 4 por escalera.

Se puede ver hasta el 1° de junio.


Desde mañana, medias rotas para volar

En los últimos viajes en avión usé medias viejas, pero en los próximos probaré con unas rotas. Los aviones se parecen cada vez más a un ómnibus lleno y los baños no llegan a destino en las mejores condiciones.

Hace un par de días aterricé en París y como tenía un vuelo en conexión me topé nuevamente con controles estrictos y malhumorados. Esta vez me tocó sacarme el cinturón, las zapatillas y caminar por un pasillo que será del primer mundo, si, pero se parecía bastante al baño del avión.

Entonces, desde mañana, voy a separar las medias con agujero a la vista en una bolsita que diga: medias espantacontroles o medias para volar, algo así. Después del viaje, claro, chau medias.


Safari necrófilo en París

cem1a.JPGEs extraño pensar en un cementerio como un lugar de paso, cuando la mayoría de los que está ahí no saldrá nunca. Igualmente, aquella mañana gris me empujó a caminar por el cementerio de Montparnasse, que casualmente estaba cerca del hotel.

Los cementerios en París, se sabe, son una atracción turística más. Además de Montparnasse, Montmartre, Passy y Montrouge y otros, está Père Lachaise , el más grande y posiblemente, el que concentra más muertos célebres por metro cuadrado del mundo. Entre otros están: Balzac, Modigliani, Champollion, Yves Montand, Isadora Duncan, Edith Piaf y Jim Morrison, el Rey Lagarto, uno de los que recibe visitas más polémicas. Son polémicas porque los fans le rinden homenaje tomando alcohol y fumando hasta quedar knock out. Entonces, pusieron un guardia de seguridad solamente para cuidar esa tumba. A pesar de la medida, siempre hay escándalo. Hace un par de días, Kate Moss convenció al guardia para entrar después del horario de cierre y bailó sobre su tumba… hasta que la echaron.

Tan integrado está Père Lachaise dentro del circuito turístico, que existen expertos en necrofilia que plantean recorridos desde el humor negro hasta el erotismo o la Belle Epoque. Uno de los más famosos es Bertrand Beyern, autor de varios libros y creador de la “necrosofía”, según él una filosofía inspirada en la muerte. Beyern hace recorridos guiados por Père Lachaise todos los domingos a las 14 (horario de invierno). Otro experto en cementerios es Philippe Landru, que mantiene una página con noticias necrológicas y de cementerios de Francia y del mundo.

cem2.JPGAquella mañana gris, entonces, caminé hacia Montparnasse. En la entrada me dieron un plano, uno de los más complicados que haya visto. No encontré ninguna tumba siguiendo sus indicaciones imposibles. Ni a Ionesco ni a Jean Paul Sartre, que está enterrado con Simone de Beauvoir, ni a Julio Cortázar ni al poeta peruano César Vallejo. Es decir, los encontré sí, pero después de vagar a la sombra de los esqueletos de los árboles muertos de frío.

Había poca gente, casi nadie, a decir verdad. Las primeras dos personas que ví parecían haber salido de un cuadro de Paul Delvaux, surrealismo puro. Un hombre y una mujer con tapados largos caminaban por la avenida principal del cementerio, cada uno arrastrando una valija con rueditas de tamaño cabina, de esas que son aceptadas como equipaje de mano. Ellla rubia y el pelado. Como si hubieran traído todo para quedarse juntos hasta siempre. Como se quedaron Julio Cortázar y Carol Dunlop.

Tardé poco más de una hora, pero al final los encontré, gracias a la ayuda de esa mujer rubia con ojos azules y cara sin tiempo. Ella me miró unos segundos y luego me preguntó desde lejos: ¿A quién buscas, a Jules Cortazar?
Me quedé pasmada. No sé si porque estaba en el cementerio o por su extraña expresión.

- Sí, ¿como lo supo?, mientras retrocedía sin darme cuenta… tanto que me tropecé con una tumba y de repente una corriente ártica me atravesó entera. La mujer me miró en silencio y después dijo:
- Conozco el lugar y él recibe muchas visitas, es famoso. Le pregunté si trabajaba en el cementerio y me dijo que no.

- Vengo siempre a ver a mi hermana, dijo, y bajó la vista. Entendí que tenía que irme.

cem3.JPGEl frío de la mañana era oscuro y la humedad de los caminos embarrados llegaba de los pies a la garganta. Volví a mirarla. La mujer, muy concentrada, removía la tierra que rodeaba la tumba de su hermana para plantar flores. Eran violetas de los Alpes, si mal no recuerdo.

Seguí sus indicaciones, me perdí –quizás fue por la emoción- y un rato más tarde, sobre un sendero perpendicular a la avenida central, los encontré. La tumba de Cortázar es austera. La de su mujer, Carol Dunlop, está más arriba. Las dos de mármol blanco, inmaculado. Las dos iguales, pero la de Cortázar tiene rastros de sus seguidores: cigarrillos, cartas, besos con rouge, una rayuela dibujada y monedas de Argentina y Chile. Me gustó un papelito arrugado y firmado por una mexicana que decía: ¿Por qué queremos tanto a Julio?

También encontré a Simone de Beauvoir y a Sartre llenos de ofrendas, y un callejón estaba el gran poeta César Vallejo, con cartas y flores y piedras y un maíz. El cementerio seguía con sus bóvedas y mármoles tallados y leyendas cargadas de tristeza. Como ese epitafio en la tumba de Jane Henriot en el cementerio de Passy: “Ella vino, ella sonrió, ella partió”.


Tres favoritos de París, según Pablo Krantz

El músico y escritor argentino Pablo Krantz vivió varios años en París y hace algunos meses volvió a Buenos Aires, donde nació y donde tocará próximamente los temas en francés de su último disco Les chansons d’amour ont ruiné ma vie, grabado en 2007 en París.

Estos son los tres lugares preferidos del artista, que también cuenta -en especial para Viajes Libres!- cuál es la anécdota que está detrás de su elección. Más abajo se puede ver el video del hit y la agenda de sus próximos conciertos.

lyco1.jpgLa rue de la Manutention . Se trata de una calle medianamente perdida que queda a la vuelta del Palais de Tokyo y del Museo de Arte Moderno, en uno de los barrios más ricos de París. Mide unos 150 metros, desemboca en el Sena y nace con la forma de una gran escalera de piedra que desciende. A uno de los lados hay una huerta colectiva muy bizarra, en la que diversos personajes más o menos relacionados con el Palais de Tokyo cultivan tomates o quién sabe qué, en medio de adornos (muñequitos de superhéroes, gnomos de jardín colgados boca abajo, vinilos viejos por todas partes) y de cartelitos esotéricos. También hay una suerte de baldío gigante y hermoso (a la vuelta de la huerta), un restaurant con especialidades del Sur de Francia, unas cosas que se parecen a anclas colgadas a unos treinta metros de altura (donde empieza la escalera de piedra) y unas cuantas casas bajas y simpáticas. Parece una calle de un pueblo mediterráneo perfecto, y hasta parece soplar una brisa marina. De vez en cuando, la gente de la huerta hace un gran pic-nic público donde regala todos sus productos. Alguna vez pasé por ahí con auriculares y anteojos negros y me puse a comer espléndidas zanahorias y grandiosos apios en medio del gentío, haciéndome el distraído, pensando estar ejercitando mis dotes de colado típicamente argentinas. Tardé un buen rato en darme cuenta de que todo el mundo estaba igual de colado o de invitado que yo.

flyer-krantz1.jpgEl restaurant/bar/sala de conciertos Au Connétable Queda en el barrio 4, es decir el Marais, en el 55 de la rue des Archives. Es un viejo hôtel particulier de algún siglo lejano. En el sótano hay un lugar de conciertos pequeño pero maravilloso donde toqué un montón de veces. En la planta baja funciona un bar en cuya barra siempre hay una decena de cincuentones franceses con bigotes gigantes que hablan sobre Brassens y/o sobre negocios millonarios. En el primer piso funciona un restaurant muy tradicional francés donde se come a la luz de las velas. En todos los pisos hay pianos. A partir de la una de la mañana, cuando los vecinos irascibles no hacen denuncias a la policía, se vuelve un lugar como nunca he visto otro: en el sótano, todo aquel que trae un instrumento se pone a tocar con quien sea (una vez hice una suerte de improvisación a la guitarra con cuatro percusionistas africanos, un pianista clásico italiano y un bajista desquiciado al que daban ganas de matarlo) y la gente escucha y/o baila y siempre bebe. El lugar está atestado de personajes que hablan hasta por los codos con todo el mundo, es como el paraíso del francés sociable (una raza en extinción, al parecer). El que quiere saca una guitarra y se pone a cantar flamenco o alguna canción marroquí, ante la indiferencia o el entusiasmo de los que lo rodean. Para recorrerlo de un punto al otro (y eso que es pequeño) se tardan a veces 15 minutos, tan repleto está de gente que te empieza a hablar de cualquier cosa y en cualquier idioma. Es una versión simpática y acogedora de la torre de Babel.

111-museo-guimet.JPGEl Musée Guimet, el museo de arte oriental. Colecciones formidables, un jardín japonés en el último piso y entrada gratis. Alguna vez me quedé mirando fijo una estatua de Buda camboyana durante media hora, y creí absurda pero confiadamente haber alcanzado algo parecido al Nirvana.

Dónde y cuándo ver a Krantz. Abril. Viernes 4, 21 hs., concierto acústico en el Centro Cultural Islas Malvinas (19 y 51, La Plata, pcia. de Bs. As.) Fecha compartida con Manuel Moretti (de Estelares); Jueves 10, 21:30 hs: concierto en Thelonious (Salguero 1884, Cap. Fed.); Jueves 17, 21:30 hs: concierto en Thelonious (Salguero 1884,
Cap. Fed.); sábado 26: Auditorio de Biblioteca de Salto, Pcia de Bs As. Mayo. viernes 9, 21 hs, en el Ciclo Nuevo, Sala Muiño, Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551); martes 27 de mayo: Ciclo Confesionario, CC Rojas (Corrientes 2038); viernes 6 de junio: Alianza Francesa, Montevideo, Uruguay.

 

 


A propósito de Jean Nouvel

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Jean Nouvel es uno de los arquitectos más destacados del mundo y ayer tuvo el reconocimiento más importante de su carrera: le otorgaron el Premio Pritzker de arquitectura, un premio que entrega cada año la Fundación Hyatt, también conocido como el Nobel de arquitectura.

¿Qué hizo o está haciendo Nouvel? Entre otros edificios, el Instituto del Mundo Arabe de París, en 1997, que le dio renombre internacional, el Museo Quai Branly, el Teatro Guthrie de Mineápolis, la ópera y el hotel W de Dubai y mucho más. Actualmente tiene a su cargo el  el Guggenheim que tendrá Río de Janeiro y el nuevo Louvre que se construye en Abu Dhabi y tantos otros que en su página, Nouvel puso directamente un mapa del mundo para situar sus trabajos que se ubican por ahora en cuatro continentes.

jeannouvelo.jpgAl elegirlo, el jurado tuvo en cuenta “la coherencia, la imaginación y sobre todo su necesidad insaciable de experimentaciones creativas”. El premio, 100.000 dólares y una medalla de bronce, se entregará en Washington el próximo 2 de junio.

La sala que se ve en la foto es un render del futuro auditorio de la Filarmónica de París que proyectó Jean Nouvel. Estará lista en 2012, tendrá capacidad para 3500 personas, y según afirmó el arquitecto -¿o debería decir el mago?- nadie estará a más de ¡35 metros! del director de orquesta.

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A propósito de Jean Nouvel, me gustaría recomendar del último gran museo de París, diseñado por este arquitecto, el Musée du Quai Branly, abierto hace un año y poco.

Queda muy cerca de la Torre Eiffel, exactamente en el Quai Branly, a orillas del Sena. Posiblemente por eso tiene forma de barco, un barco anclado en un jardín lleno de helechos y magnolias japonesas y que, a pesar de estar quieto, es capaz de llevar al visitante muy lejos.

En algunos países de Asia se dice que el milagro no es caminar sobre el agua, sino caminar sobre la tierra. Y eso es lo que documenta este museo: la marcha de los hombres sobre la tierra.

La exposición de los objetos escapa al etnocentrismo y aborda una dimensión artística y estética. Uno podría quedarse varias horas -todo el día, tal vez- sin cansarse. Además de ver la máscaras y tótems de  podés activar un video y escuchar las historias que la rodean contadas por los pobladores de ese pueblo mínimos de Indonesia. Quiénes la usaban, para qué, cuándo.

En el Quai Branly no hay cuadros. El museo acerca el patrimonio cultural no occidental: objetos de civilizaciones de Africa, Asia, Oceanía y América. Es un museo para ir varias veces. Por eso, para los que viven en París se vende un pase anual más barato que se puede comprar en Fnac.




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