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	<title>Viajes Libres &#187; Pasajeras</title>
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	<description>Turismo en primera persona</description>
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		<title>De curvas y mal de altura</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Dec 2011 22:38:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Verónica Montero, periodista, viajera, bloggera y amante del cine entre otras vocaciones, volvió hace poco de un viaje a Perú y cuenta esta anécdota sobre las curvas, la altura y los males. El bus zigzagueaba por un camino angosto, entre los cerros inmensos y el abismo. Atrás quedaba  Arequipa, a 2400 metros sobre el nivel [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><img class="alignnone" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/12/colca2.jpg" alt="" width="517" height="380" /></p>
<p><a href="http://www.viajeslibres.com/estuve-alli-pero-me-entere-al-dia-siguiente/" target="_blank"><strong>Verónica Montero</strong></a>, periodista, viajera, <a href="http://amobaires.blogspot.com/" target="_blank">bloggera</a> y amante del cine entre otras vocaciones, volvió hace poco de un viaje a Perú y cuenta esta anécdota sobre las curvas, la altura y los males.</p>
<p>El bus zigzagueaba por un camino angosto, entre los cerros inmensos y el abismo. Atrás quedaba  Arequipa, a 2400 metros sobre el nivel del mar; adelante nos esperaba el Valle del Colca, al doble de altura.</p>
<p>Como parte del show turístico, la guía sacó una bolsita con hojas de coca y explicó cómo mascarla para evitar el mal de altura (soroche).</p>
<p>El paisaje se pobló de llamas, alpacas, vicuñas. Después, una curva cerrada, un volantazo sorpresivo y  el mareo. El bus siguió subiendo hasta que por fin llegó a los 4800 metros. El sol pegaba fuerte, pero no hacía calor. A metros de la carretera, mujeres coloridas vendían artesanías. Sobre ellas, una nube gigante. Tan grande que asfixiaba, que aplastaba.</p>
<p>¿Estás bien?, me preguntó Julieta, con quien organizamos el viaje desde Buenos Aires. “Un poco revuelta. Pero todo bien&#8221;, le respondí y me senté en una de las piedras. Cuando saqué la lapicera para apuntar lo que veía, sentí los dedos pegoteados. La birome había reventado por la presión.</p>
<p>Sin embargo, la altura no afectaba a todos por igual. Juan y Julio, dos cincuentones españoles acababan de encender su tercer “cigarrito” y disfrutaban, como si estuviesen frente al mar.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/12/colca3.jpg" alt="" width="466" height="357" /></p>
<p>La parada duró unos veinte minutos. Como si la carretera fuera un tobogán de agua descendimos rapidísimo hasta Chivay, a 3600 metros. Mi dolor de cabeza era cada vez más fuerte y no veía la hora de estar en una cama. Llegué al hostal y comenzaron los vómitos. En el lugar no había posta médica.</p>
<p>El hostal estaba vacío. Todos se habían ido a La Calera a darse un baño termal. El lugar olía a hojas de coca y a quínoa. La niñ encargada estaba pegada al televisor, siguiendo un concurso de talentos. Julieta había subido a la habitación para buscar el teléfono de la agencia.</p>
<p>De repente, vi dos caras conocidas: una pareja madrileña con quien habíamos compartido el tour. Al preguntarme por mi aspecto “paliducho”, les resumí lo ocurrido. Y entonces dijeron palabras que sonaron como un milagro: &#8220;Somos médicos&#8221;.</p>
<p>A simple vista, lo mío era un combo de mal de altura, insolación, cansancio y deshidratación. Pero… ¿Y Julieta? La fueron a buscar, pero no respondía. Después de golpear varias veces la puerta, entraron y la encontraron en la cama.</p>
<p>Había estado estupenda durante todo el recorrido, pero seis horas después de haber estado en el pico más alto, todos los síntomas se habían apoderado de ella. La presión en la nuca, un dolor infernal de cabeza como si hubiese sido taladrada por el mismísimo psicópata de <em>Saw</em>, más nauseas y vómitos.</p>
<p>&#8220;Tomen estas pastillas, pero no abusen&#8221;, nos recomendaron.</p>
<p>Durante siete días estuvimos bajo los poderosos efectos de la Dexametasona (corticoide), que desinflama y permite una mayor oxigenación. Sin ellos y sin ellas, no hubiésemos podido continuar el viaje. Nos esperaban muchas más subidas y bajadas. Porque así es el territorio inca: se siente en el cuerpo. Y si uno está dispuesto a atravesarlo, deberá estar preparado para la aventura. Y para la altura.</p>
</div>
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		<title>Tres diarios</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Nov 2011 21:30:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace algunos años que tengo el libro en la biblioteca. Pero lo descubrí este fin de semana, gracias a un colega de Chile que me animó a leerlo. Conozco a Pancho Mouat por el Empampado Riquelme, la historia increíble historia de un hombre que se perdió en el desierto de Atacama, se empampó y durante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/tres-viajes.jpg" alt="" width="345" height="572" />Hace algunos años que tengo el libro en la biblioteca. Pero lo descubrí este fin de semana, gracias a un colega de Chile que me animó a leerlo.</p>
<p>Conozco a Pancho Mouat por el <a href="http://www.viajeslibres.com/el-empampado-riquelme-edicion-de-bolsillo/" target="_blank">Empampado Riquelme</a>, la historia increíble historia de un hombre que se perdió en el desierto de Atacama, se empampó y durante más de 40 años no se supo de él.</p>
<p>También supe que hace poco, Mouat lanzó su nuevo sello independiente, <a href="http://lolitaeditores.blogspot.com/" target="_blank">Lolita Editores</a>, que este mes presenta varias novedades entre ellas la reedición de Equipaje de mano, de Juan Pablo Meneses.</p>
<p>En <strong>Tres viajes</strong> el autor rescata tres diarios de viaje escritos por tres personas amigas que en diferentes momentos de su vida llevaron una agenda de vida.</p>
<p>El primero es el diario de José Luis López Zubero, un oftalmólogo español que en 1967 fue voluntario en Vietnam y durante los dos meses que estuvo allí hizo curaciones, operó, nadó, escuchó bombas, vio lo mejor y lo peor del ser humano, caminó entre amaneceres brumosos, fue a fiestas <em>Hibye</em> (de bienvenida y despedida, constantes en la guerra) lloró y escribió.</p>
<p><em>Sábado 17 de junio</em><br />
<em>Me voy caminando un kilómetro a desayunar, en la bruma del amanecer. Paso a través del mercado con sus bicicletas y escucho la propaganda de los altavoces. El teniente chulín, que se cree alguien siempre con su rifle, me lleva después al hospital. Hago dos cataratas y una reconstrucción de párpado. Veo a una niña de 13 años que parece de 5. Después vamos a comer y a nadar dos horas. Los pilotos de los helicópteros comentan sus muertes y la suciedad del país, todos con bronceadores, gualetas y colchonetas de agua. Hay unos &#8220;esclavos&#8221; arreglando una lavandería para las monjas. Volvemos. Leo Qué verde era mi valle. Lloro. Pienso en mi madre y en el pasado. Aquí  en Vietnam veo todo más objetivamente. Sin teléfono, sin televisión. Sólo las bombas de lejos me recuerdan que la muerte está cerca. Veo Lord Jim de nuevo: &#8220;Lo que importa no es lo que haces, sino por qué lo haces&#8221;</em>.</p>
<p>El segundo diario lo firma Fernando Plazuelos y fue escrito en 1987, con veintipocos años, cuando se aventuró a los mares del sur soñando con hacerse millonario durante la fiebre del loco. En vez de eso, aprendió a hacer pan, comió erizos hasta cansarse, naufragó frente a la costa y escribió un diario de viaje que después guardó en una caja de zapatos durante casi veinte años.</p>
<p><em>Lunes 11 de mayo</em><br />
<em>Llovió durante casi todo el día. Las discusiones van in crescendo y es natural, dada la gran espera y lo cerca que estamos del levantamiento de la veda. En esta ocasión la descarga de energía acumulada apunto al Chico Rigo, por su apozamiento individual en los roqueríos adyacentes a nuestro campamento. Creo que ha sido el día en que he comido más erizos en toda mi vida. Comencé en la mañana y aún acostándome tuve que regalar un plato lleno, porque no podía más</em>.</p>
<p><em>Con Teodoro Perico fuimos a buscar luma a un bosque distante y muy hermoso</em>.</p>
<p>El último diario es una breve agenda de Dolores Ezcurra, una mujer enferma de cáncer que debe criar sola a sus dos hijos y sabe que va a morir.</p>
<p><em>Sábado 25 de febrero</em><br />
<em>Dolores en la espalda y en el pecho. Flemas. Respiración. Dilatación de tragada. Puntadas</em>.</p>
<p>Además de la selección y edición de los diarios, Mouat hace pequeñas entrevistas con los autores de los diarios. Y en el caso de Dolores, transcribe viejas cartas que ella le escribió durante años de amistad. Un libro donde el autor más que escribir, selecciona, edita, transcribe, muestra, comparte. Un libro y un acto de generosidad.</p>
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		<title>Camas en viaje (I)</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 16:20:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi última cama en viaje fue anoche, en un micro de larga distancia. La luz se apagó enseguida, por eso no hay foto. Era un asiento que se hacía cama. A pesar de ese lujo, no soy de las que se duermen rápido, tuve tiempo de mirar el techo con tapizado de flores y la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi última cama en viaje fue anoche, en un micro de larga distancia. La luz se apagó enseguida, por eso no hay foto. Era un asiento que se hacía cama. A pesar de ese lujo, no soy de las que se duermen rápido, tuve tiempo de mirar el techo con tapizado de flores y la luna que entraba como luz de interrogatorios por la ventana de mi vecina.</p>
<p>Antes de dormirme recordé algunas camas en viaje: tropicales, austeras, ricas y pobres, con vista a un lago y con ventanas cerradas para que no entrara el viento loco. A continuación, la primera parte de una muestra mullida.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/rio.jpg" alt="" width="532" height="415" /></p>
<p><a href="http://www.mamaruisa.com/" target="_blank">Mama Ruisa</a>, un hotel con encanto en Santa Teresa, el barrio bohimio y chic de Río de Janeiro. Intimo, caro, sofisticado, con Elza Soares de fondo y un desayuno inolvidable.</p>
<p><img src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/p1220378.jpg" alt="" width="529" height="357" /></p>
<p>Lo bueno de llegar a Guanajuato fuera de temporada fue conseguir un hotel aceptable (<a href="http://www.molinodelrey.webs.com/" target="_blank">Posada Molino del Rey</a>) a precio de uno malo. Antes o después, un paseo con las tunas y ojalá un beso en el famoso Callejón.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/pehuenia.jpg" alt="" width="527" height="348" /></p>
<p>Despertarse con tanta luz borra cualquier malhumor. Hermosas vistas del lago Aluminé desde la <a href="http://www.hosterialabalconada.com.ar/" target="_blank">Hostería La Balconada</a>. Me acuerdo de la charla con el dueño, uno de esos tipos que cambió de vida, que convirtió su sueño en realidad yun día dejó su trabajo y se fue a vivir al Sur.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/p1050274.jpg" alt="" width="529" height="415" /></p>
<p>De esta cama patagónica lo mejor era el quillango, esa manta de piel de vicuña que seguramente ahora estará prohibida. O será prohibitiva por lo cara. Esta era vieja, estaba en <a href="http://www.estancia-laoriental.com/" target="_blank">La Oriental</a>, la única estancia dentro del Parque Nacional Perito Moreno.</p>
<p><img src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/p1060187.jpg" alt="" width="532" height="362" /></p>
<p>Sigo con las estancias, justo encontré esa memoria de fotos, este cuarto con esa bella luz que se colaba por las cortinas de pique es uno de los pocos de la <a href="http://www.cielospatagonicos.com/esp/condor_ubicacion.html" target="_blank">Estancia El Cóndor</a>, frente al lago San Martín, en Santa Cruz.</p>
<p><img class="alignnone" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/p1060334.jpg" alt="" width="233" height="313" />      <img class="alignnone" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/11/truji.jpg" alt="" width="223" height="313" /></p>
<p>El Cóndor es un excelente lugar para hacer cabalgatas. Siete horas a caballo y llegué al Puesto La Nana, donde me reencontré con la bolsa de dormir después de mucho tiempo.</p>
<p>La otra cama, la última de esta primera tanda, fue en el <a href="http://www.libertador.com.pe/es/6/1/8/hotel-libertador-trujillo" target="_blank">Hotel Libertador</a>, en Trujillo, norte de Perú. Las sábanas eran una delicia, 100% Pima Cotton.</p>
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		<title>Noticias de la trashumancia</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 05:55:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ayer se celebró en España la Fiesta de la Trashumancia. Quizás vieron las fotos, había miles de ovejas, vacas y caballos en el centro de Madrid. La trashumancia es una actividad que se practica desde hace más de siete siglos en varias partes del mundo. Consiste en mover el ganado dos veces por año hacia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/10/p1110662.jpg" alt="" width="492" height="359" /></p>
<p>Ayer se celebró en España la <a href="http://www.abc.com.py/nota/vacas-y-ovejas-toman-centro-de-madrid-por-varias-horas/" target="_blank">Fiesta de la Trashumancia</a>. Quizás vieron <a href="http://www.abc.es/20111030/local-madrid/abci-ovejas-madrid-201110301546.html" target="_blank">las fotos</a>, había miles de ovejas, vacas y caballos en el centro de Madrid.</p>
<p>La trashumancia es una actividad que se practica desde hace más de siete siglos en varias partes del mundo. Consiste en mover el ganado dos veces por año hacia donde estén los mejores pastos.</p>
<p>En distintos viajes -en Neuquén, en Botswana, en la India- me crucé con pobladores que hacían este trabajo de arrear animales durante varios días hasta llegar a una zona de buenos forrajes, donde los dejarán cuatro o cinco meses. Recuerdo haber levantado la mano para saludarlos y seguir viaje. Por mi trabajo y mi forma de vida, de viajar y volver a escribir, siempre me sentí cerca de los trashumantes. O de la trashumancia.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://viajeslibres.files.wordpress.com/2011/10/p1110641.jpg" alt="" width="243" height="330" />Cada vez que se cambia el ganado de lugar es preciso recorrer muchos kilómetros. En general, la trashumancia maneja distancias largas. Toca atravesar campos, rutas, montañas. No son nómades: tienen su base en un pueblo y desde ahí llevan el ganado a los campos de verano y luego los van a buscar y los arrean hasta los campos de invierno, más bajos y con mejor clima.</p>
<p>Varias veces los vi, pero hace unos meses acompañé a un grupo de huasos de la V región chilena a buscar sus vacas a la cordillera. Pasé cinco días con ellos en la montaña, los ayudé en el arreo, comimos juntos, escuché sus anécdotas y me asomé a sus vidas.</p>
<p>Se dividen en cuadrillas para barrer los lejanos rincones donde se pueden haber metido las vacas en cinco meses. Cada vez que encuentran animales prenden un fuego para que las otras cuadrillas sepan que mandan vacas para ese lado. Todavía no llega la señal de celular, por aquí se hacen señales de humo.</p>
<p>Los días arrancaban temprano, andábamos dos o tres horas hasta que aparecía un grupo de vacas flacas, que se arreaban hacia abajo, siempre hacia los valles que conducían al pueblo.</p>
<p>Al mediodía, los huasos paran y sacan una alforja (maleta) de lana donde traen su pollito y su pan. Lo comen con té y siguen. Son cinco días intensos, a dos mil y tres mil metros de altura. Días en que el trabajo campesino pone a prueba su dominio sobre el animal.</p>
<p>Al final, después de separar las vacas en los corrales de pircas, hubo venta de animales y largos festejos con pisco y cerveza. Uno podría imaginar que los trashumantes quedaron tan cansados que dormirán hasta el verano, cuando habrá que volver a llevar las vacas a la cordillera.</p>
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		<title>Encuentro cercano en una sala de espera</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 16:07:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carolina Reymúndez</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Verónica Montero, periodista, viajera, bloggera y distinguida colaboradora de Viajes Libres, hizo un viaje por Perú. Ya contará historias y aventuras, mientras tanto nos muestra un videito que filmó en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, de Lima. Y dice: &#8220;Teníamos ocho horas de espera en el aeropuerto de Lima. Pensamos en ir a la ciudad, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="http://www.youtube.com/embed/C7Bn-TZLwV0" frameborder="0" width="420" height="315"></iframe></p>
<p><strong>Verónica Montero</strong>, periodista, viajera, <a href="http://amobaires.blogspot.com/" target="_blank">bloggera</a> y distinguida <a href="http://www.viajeslibres.com/estuve-alli-pero-me-entere-al-dia-siguiente/" target="_blank">colaboradora</a> de Viajes Libres, hizo un viaje por Perú. Ya contará historias y aventuras, mientras tanto nos muestra un videito que filmó en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, de Lima. Y dice:</p>
<p>&#8220;Teníamos ocho horas de espera en el aeropuerto de Lima. Pensamos en ir a la ciudad, pero el tránsito nos desalentó. Hacíamos tiempo, cuando vimos un tumulto de fotógrafos. Por inercia, más de turista que de periodista, saqué mi cámara y apunté. Quizás era un político, tal vez un jugador de fútbol o alguna estrella local…no importaba quién era: algo estaba sucediendo en esas ocho horas en que no iba a suceder nada. La bola de fotógrafos se acercaba, se acercaba más. No hizo falta apretar zoom. Ahí estaba con su sombrero y gafas oscuras… ¡Era Mick Jagger! Y acababa de pasar al lado nuestro&#8221;.</p>
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