Coquelicot, la amapola silvestre

En esta época primaveral, los campos de La Provence, los costados de las rutas, los campings y los jardines de las casas están llenos de coquelicots rojas como las cerezas de una torta.

Así se llaman en francés a las amapolas silvestres, de flores frágiles y bellas como un papel japonés. O como la música de Juana Molina.
Lucen poéticas y sensuales con el viento despeinándoles esos cuatro pétalos locos.
Algo de eso habrá visto Kenzo, cuando las eligió para lanzar su perfume Flower, que seguramente tiene notas florales.
Publicado por Carolina Reymúndez | 9 de Junio de 2008
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