El icónico mapa del “tube” de Londres, ¿en peligro?

Tengo un colega que cada vez que viajo a una ciudad con subterráneo, me pide que le traiga un mapa.

No le interesa tanto usar el transporte como coleccionar los mapas con la información, el color y el diseño de las líneas de tren y sus recorridos. Dando un repaso a los diarios del domingo, encontré una noticia que le interesaría. Lo voy a llamar.

Es una columna en la que el periodista Jonathan Glancey, del periódico The Guardian, se pregunta con preocupación sentimental, qué pasará con el icónico mapa del tube de Londres en enero próximo, cuando la Oyster Card, una tarjeta electrónica prepaga, integre finalmente todos los servicios de trasnporte de la ciudad: desde los subtes céntricos hasta los trenes suburbanos, el Docklands Light Railway y los barcos del Támesis. Todo.

Conscientes de la pérdida, los diseñadores han trabajado para que la nueva información entrara en el mapa, pero es demasiado, y no sería legible. El mapa orginal fue diseñado por el ingeniero Harry Beck en 1931 y forma parte de la vida diaria de los londineses -¡y de los turistas!- pero con los cambios que vienen será insuficiente. Al parecer, habrá que barajar nuevas propuestas.

Los mapas actuales, que combinan la información del transporte terrestre con el subterráneo y las distintas zonas tarifarias son cada vez más difíciles de leer. ¿Qué hubiera hecho Beck? se pregunta Glancey y enseguida se responde que tal vez el ingeniero hubiera tomado una decisión drástica, hasta romper su propio diseño y volver a empezar.

Los nostálgicos, mi colega incluido, no pierdan tiempo y asómense a la edición online de The Guardian, donde se puede ver una galería de fotos de los mapas del underground según pasan los años.

(Post dedicado a E.R.)


Londres, por la ruta de Los Beatles

Si tuviera pelo -quiero decir, más pelo- me imagino que Luis Ini usaría flequillo, como ya usó alguna vez, y como usaron Los Beatles en algún momento.

El periodista es fan de los Fab Four y cuando fue a Londres, no se perdió el Magical Mistery Tour, una caminata con guía tras sus huellas. A continuación, su relato y sus fotos sobre ese recorrido imperdible.

Con la edición de la discografía remasterizada de The Beatles, no es mala idea recorrer Londres, donde se fraguaron esas gemas de la música, y caminar por donde caminaron John, Paul, George y Ringo. Un nostálgico paseo por un tiempo de flequillos, psicodelia y, claro, yeah! yeah! yeah!
Un fan de la historia del grupo podrá por reconstruir los mismos pasos, pero también, es posible hacer The Beatles Magical Mistery Tour, una caminata con guía que parte los domingos y jueves a las 11 de la mañana, y los miércoles a las dos de la tarde y dura poco más de dos horas. La entrada cuesta 7 libras y el lugar de encuentro es la entrada a la estación del tube (subte) Tottenham Court Road.
Richard Porter guía el paseo, explica y da mucha información. Tiene puesta una camisa de mangas cortas, con un estampado que reproduce caleidoscópicamente los rostros de Los 4.
La primera parada está cerca del punto de salida, en Soho Square (plaza), frente a MPL Communications Ltd., la productora de uno de los dos sobrevivientes, Paul McCartney, y donde Porter parece haber hecho guardia para obtener la foto que muestra con orgullo y donde se lo ve junto a Maca, eso sí, ambos más jóvenes.
A pocos metros de allí, en Saint Anne’s Court, está la puerta de los Estudios Trident Sound, donde se grabó, en julio de 1968, Hey Jude, y también, célebres canciones, como Rapsodia bohemia o Your song, de Elton John. Por allí pasaron además The Rolling Stones, Marc Bolan o Lou Reed.

Caminando recto se llega a Broadwick Street, lugar de un hito curioso: el acceso al baño público subterráneo para caballeros, donde Lennon, en su primera aparición pública con sus lentes redondos, hizo un cameo en un famoso show televisivo inglés de los 60, protagonizado por el actor Dudley Moore.
Por esa misma calle llegamos al corazón de la movida de esos años: Carnaby Street. Si no fuera por un gran mural que adorna una de las paredes que hace esquina con Carnaby, en donde aparecen muchas personalidades conectadas con el barrio -aunque curiosamente ninguna “beatle face”-, hoy es una breve calle comercial, de unos quinientos metros.
En el número 8 de Argyll Street está The London Palladium, donde muchos consideran que nació la beatlemanía el 13 de octubre de 1963, cuando la banda se presentó por primera vez para la televisión.
Al lado de The London Palladium estaba NEMS Enterprises, las oficinas de Brian Epstein, el malogrado manager del grupo, muerto en 1967. Allí hubo momentos célebres, como la multitudinaria conferencia de prensa que dio en 1966 George Harrison para anunciar su boda con Pattie Boyd, o la entrevista en la que John Lennon desató una histeria fundamentalista al asegurar que “The Beatles son más populares que Cristo”.

Desandando Argyll Street, hacia la derecha y al frente, se extiende Kingly Street. En el 9 de esa calle, hoy sede del bar The Miranda Club, funcionaba The Bag O’Nails (Bolsa de clavos), un night club muy frecuentado por los muchachos, y donde Paul conoció en 1967 a Linda Eastman, su esposa hasta la muerte de ella.
Cerca, Saville Row es la calle donde más sastrerías por metro cuadrado debe haber en el mundo. Allí, en el número 3, funcionaron desde 1968 hasta 1972 las oficinas de Apple Corps, un emprendimiento beatle que buscaba destinar el dinero que se llevaba el fisco (un 95% en impuestos, y que Harrison describió en su canción Taxman, “19 para mí uno para ti”) hacia artistas que necesitaran una pequeña ayudita de sus amigos.
Fue precisamente en el tejado de este edificio, el 19 de enero de 1969, donde The Beatles hicieron su última aparición pública como banda, una célebre secuencia – incluso con la policía interrumpiendo el show – que está en el film Let it be.
Antes de caminar hacia la estación de tube que lleva hacia la zona de los estudios Abbey Road, una pasada por la cercana joyería Asprey –hoy llamada Asprey & Garrard-, en el 135-9 New Bond Street. Allí se filmó una escena de Help!, en la que se intentaba quitar del dedo de Ringo el anillo ritual por el que era perseguido por una secta asiática.

Otra anécdota de la joyería cuenta que durante la filmación de esa película, Lennon caminaba por esa calle cuando vio que cientos de fans se le acercaban. Entró en Asprey con la idea de escabullirse por la puerta trasera; para justificar su estadía allí, que no duró más de treinta segundos, compró joyas por 600 libras esterlinas, a dinero de hoy, unas 10.000.
Si los Beatles hubieran generado una religión, su máximo lugar de veneración, su Vaticano, Jerusalén y Meca sería Abbey Road, una calle ubicada al noroeste de Londres, en un barrio señorial de elegantes jardines y mansiones. Se puede llegar por la línea gris llamada Jubilee, y bajar en la estación Saint John’s Wood.
Después, basta caminar por Grove End Road. Seguro que hay muchas otras personas caminando y todos buscan lo mismo: llegar al mítico paso de cebra inmortalizado en el último álbum en estudio de la banda. Está en Abbey Road Street, al girar a la derecha. Veinte metros más allá, sobre la calzada de enfrente, se ven los estudios, lugar de retortas y elucubraciones mágicas, desde donde se impulsó una frase con eco universal: Todo lo que necesitas es amor.




Especiales


Especial Nueva York
Especial Cuba
Especial París
Especial Valparaíso
Especial Dakar
Especial México
Especial El Mate
Especial Bolivia

Estoy en Twitter

Links

Otros sitios

Blog en La Tercera

Categorías

Archivo