Llevar y traer

 

 

¿Qué quieres que te traiga si voy a Madrid?

¿Qué quieres que te traiga si voy a Madrid?

No quiero que me traigas. (bis)

Que me lleves, sí. (bis)

 

 

  A pasar el trébole. Canción popular española.

 

 

Publicado por Carolina Reymúndez | 3 de Julio de 2009

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Links, temas y noticias

Guía cool de las grandes capitales
¿Planes de viajar a Nueva York, Tokio, París? Entonces, Super Future es un buen dato. Un sitio con mapas, barrio por barrio, que destacan museos, galerías, restaurantes, tiendas y más. Todo eso, gratis. Por 20 dólares es posible descargar guías, según aseguran en la página, todavía más completas. Para agendar.

 

San Fermín, en fotos antiguas
En unos días comienza la corrida de toros más famosa del mundo, condenada y adorada por muchos. Este año, se reeditó el libro de fotografía Sanfermines”, de Ramón Masats, que reúne imágenes tomadas por el fotógrafo con una Leica y una Pentax, entre 1957 y 1960. La reedición fue revisada por el autor y el editor gráfico Chema Conesa, quienes luego de volver a ver archivos de ese trabajo decidieron incluir 50 fotos inéditas Acompañan las imágenes, textos de Hemingway, el escritor que declaró: “En Pamplona se celebra todos los años una final mundial de toreo“.

   

Bruselas joven
Nuevo sitio en español, con info útil sobre la capital de Bélgica. Qué hacer, de día y de noche; el Museo Magritte, dónde escuchar jazz en vivo y qué bar es bueno para probar las cervezas belgas. También, eventos, como el Festival de Verano de Bruselas, del 14 al 23 de agosto, o el Off Screen, donde se proyectan películas curiosas e insólitas. Todo esto y más, para que cuando tengan que decidir entre todas las capitales europeas, se tienten por Bruselas.

Publicado por Carolina Reymúndez | 2 de Julio de 2009

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El turismo que duele

topographiedesterrorsEn Berlín hay un museo que se llama Topografía del Terror, en un predio donde entre 1933 y 1945 tuvieron su sede las centrales de la Gestapo, la SS y los servicios de seguridad del Reich.

Hasta ahora fue un museo al aire libre visitado, cada año, por cerca de medio millón de personas. Pero según el artículo que leí el domingo, en mayo de 2010, en coincidencia con el 65° aniversario de la capitulación alemana, estaría terminado el centro de documentación que se construye desde 2007 en Niederkirchnerstrasse 8. En esta página se pueden seguir los avances de la obra en fotos, mes a mes.

A diferencia de otros museos de la memoria situados en antiguos campos de concentración, éste no está oriendado a las víctimas sino a conocer la maquinaria estatal y la logística que utilizó Hitler para llevar a cabo el Holocausto. “Las autoridades de la Fundación Topografía del Terror nos pidieron que mostráramos quiénes eran los perpetradores y por qué lo hacían”, declaró el arquitecto Heinz Hallman, a cargo del proyecto.

Más allá de la noticia y de la controversia que puede causar el nuevo foco, me interesa el tema de los museos de la memoria, como lugares de reflexión colectiva sobre el nivel de atrocidad que puede alcanzar la conducta humana. Hace un par de años, se reunieron en Buenos Aires siete directivos de museos de conciencia en sitios históricos y debatieron sobre la misión de estas instituciones, a propósito de la creación del Museo de la Memoria en la ESMA. En esa oportunidad, el director del Terezín Memorial de República Checa, Jan Munk, señaló: “El deber de cada museo es entregar el pasado a la actualidad. Entrar de un modo activo en la enseñanza de los jóvenes. Nosotros lo hacemos con exposiciones, publicaciones, films y programas pedagógicos específicos”.

1killing_fields_skullsDesde el punto de vista turístico, se considera este tipo de visitas como una ”atracción” más. En una guía de viajes puede ser que se le dedique la misma cantidad de líneas a un museo de la memoria que a un mercado de artesanías. Es otro producto turístico, con precio y duración. Algunos lo compran y otros no.

Me acuerdo de los Cheung Ek Killing Fields, en Camboya. Cuando llegué a Phnom Penh, la capital del país, las guía señalaba entre sus destacados: el antiguo mercado, un museo, los campos de arroz, el Mekong, la pagoda de Ounalom y los Killing Fields o Campos de la Muerte, donde fueron asesinados 8985 camboyanos. Ni bien llegué se me acercó un motoquero -los recorridos suelen hacerse en moto- a decirme que me podía llevar hasta ahí y cuánto costaba.

El genocida camboyano Pol Pot ejecutó entre 1975 y 1979 a cerca de dos millones de compatriotas, más del 21 % de la población, porque pensaban distinto. El Campo de la Muerte está a 15 kilómetros de Phnom Penh, la capital. Es una extensión verde, con el pasto crecido, algo abandonado. Cerca de un árbol hay una columna de madera y vidrio, alta, llena de cráneos muy blancos. El día que fui la rodeaban girnaldas de flores anaranjadas. Había algunos turistas dispersos, que hacían un homenaje íntimo a las víctimas. Además de la sonrisa del Bayón, las apsaras danzantes y los templos de Angkor Vat, la imagen de esa columna rígida de cráneos es una de las vivas de ese viaje, que fue hace ya muchos años.

Lo que el motoquero no me dijo, ni dicen las guías ni los folletos en Camboya o Alemania, es que de una visita a estos museos de la memoria se regresa con los ojos hinchados y listo para quedarse el resto del día con dolor de alma.

Publicado por Carolina Reymúndez | 30 de Junio de 2009

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La guitarra y el bolsón… listos para viajar

Ya está online el video del tema La guitarra y el bolsón, del disco La era del sonido, de Pablo Dacal y la Orquesta de Salón.

Publicado por Carolina Reymúndez | 27 de Junio de 2009

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Lo nuevo de Sam Mendes, una road movie

awayposterHace unos días se estrenó en Estados Unidos Away we go, la última película de Sam Mendes, el director de Belleza Americana y Revolutionary Road entre otras, y también, claro, el marido de Kate Winslet.

A diferencia de la anterior, devastadora por naturaleza y más aún si a uno se le ocurre verla un día domingo, Away we go parece más liviana, con sentido del humor y un viaje que la atraviesa de principio a fin.

Es la historia de Burt (John Krasinski) y Verona (Maya Rudolph), una pareja joven que espera a su primer hijo y decide salir a recorrer Estados Unidos en busca del mejor lugar para asentarse y convertirse en padres, un sitio al que puedan llamar “hogar”. En el camino se encuentran con parientes y antiguos amigos de los que da la impresión que es mejor mantenerse lejos. La música andariega y suave del escocés Alexi Murdoch acompaña el viaje.

En estos días Mendes presenta su película en la 63° edición del Festival de Cine de Edimburgo. Mientras tanto, por aquí la esperamos a ver qué tal está.

Publicado por Carolina Reymúndez | 25 de Junio de 2009

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La triste historia del último árbol de Ténéré

tenere1La historia del pobre árbol de Ténéré, en Níger, es triste pero me gusta.

Resulta que esta acacia que se ve en la foto era el único árbol en 400 kilómetros a la redonda. Sus raíces habían logrado atravesar 40 metros de arena para seguir viviendo. 

Tan extraño era el árbol de Ténéré que cuando en 1939 Michel Lesourd, un funcionario del Servicio Central de los Asuntos del Sahara, exploró la zona escribió lo siguiente: “Uno debe ver el árbol para creer que existe. ¿Cuál es el secreto? ¿Cómo puede seguir viviendo a pesar de las multitudes de camellos que lo pisotean? ¿Cómo en cada azalai -nombre de la caravana semianual de sal de los tuaregs- un camello no se come sus hojas y espinas? ¿Por qué los numerosos tuaregs que pasan por aquí guiando las caravanas de sal no usan sus ramas para encender fuegos y preparar el área? La única respuesta es que el árbol es tabú y así está considerado por los hombres del desierto. Hay una especie de superstición, una orden tribal que siempre es respetada. Cada año los azalai se reúnen alrededor del árbol antes de encarar el cruce del desierto de Ténéré. El árbol de acacia se convirtió en un faro viviente; es el primer signo visible para los azalai que parten de Agadez hacia Bilma, o regresan“.

Así fue durante muchos, muchísimos años. Hasta que en 1973 llegó un camionero borracho y se tragó el árbol. Con tal mala suerte que lo noqueó y cayó instantáneamente. En su lugar, una fría placa de metal lo recuerda. Lo que quedó del árbol que alguna vez fue un faro viviente está en el Museo Nacional de Níger, en Niamey, la capital. Las caravanas, dicen, ya no paran ahí.

La triste historia del árbol de Ténéré la encontré en una página que me mandó un amigo hace un par de días. Se llama Atlas Obscura y se presenta como un compendio de maravillas, curiosidades y esoterismo del mundo. Hay pueblos fantasmas, laberintos, ruinas increíbles y un árbol que ya no está.

Publicado por Carolina Reymúndez | 23 de Junio de 2009

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Novalima, raíces afroperuanas y beats electrónicos

 

Novalima lanzó su último álbum Coba Coba hace algunos meses.

Publicado por Carolina Reymúndez | 21 de Junio de 2009

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El País del Humor Variable

harunyelmar“El cuento del País del Humor Variable era uno de los favoritos de Rasid Khalifa.

Hablaba de un país mágico que cambiaba constantemente, según el humor de sus habitantes.

En el País del Humor Variable el sol podía brillar toda la noche, si permanecían despiertos los suficientes habitantes, y seguía brillando hasta que la gente empezaba a hartarse de tanto sol; entonces caía una noche irritable, una noche de murmullos, desasosiego y aire enrarecido.

Y cuando la gente se enfadaba, la tierra temblaba; y cuando la gente estaba perpleja o poco segura de las cosas, el País del Humor Variable también se embarullaba: la silueta de las casas, de los faroles y de los coches se difuminaba, como un cuadro al que se le hubieran corrido los colores, y entonces podía resultar difícil distinguir dónde acababa una cosas y dónde empezaba otra…”

Harún y el Mar de las Historias, Salman Rushdie, Seix Barral Biblioteca Breve.

Publicado por Carolina Reymúndez | 20 de Junio de 2009

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La certeza de los viajes

Si no fuera porque sé que mañana a esta hora estaré volando hacia Aruba, una isla en el Caribe donde sí, está lleno de yanquis de vacaciones, pero también hay sol, calor y playas lindas, me costaría más remontar la noche de anoche.

Algunos tienen la certeza de los hijos, un marido, la casa propia, el mejor trabajo, un sueldazo. La mía, mi única certerza es que mañana volaré a Aruba, que pasado mañana estaré hospedada en un hotel con vista al mar turquesa y enseguida alguien me contará una historia sobre su vida en Aruba que más tarde escribiré.

¿Movimiento infinito? ¿Sueño del viaje interminable? ¿Paisajes acumulados? ¿Historias? ¿Horas de vuelo? No lo sé, pero el viaje es mi certeza. La que me permite acostarme medianamente inspirada a pesar del bueno de Charly, que habló toda la noche y era tan estructurado que en un momento me dijo, como preguntándome, si yo era ¿moderna?

Una vez leí un libro de Boris Vian, La Hierba Roja. En un momento dice algo así como que el recuerdo nunca es puro porque está afectado por los pensamientos, que lo custumizan como quieren (Boris Vian fue más poético, seguro). No voy a decir que me lo imaginaba más alto, sería un detalle. Además, no era petiso para nada. Tampoco comentaré que usaba zapatos náuticos. Ni siquiera mencionaré sus patillas cuidadosamente afeitadas como triángulo isósceles.
Vamos a comer a un bolichito en Colegiales. Estoy famélica, así que mientras lo escucho me devoro la panera. Cuando la moza me sirve el vino a mí primero, él comenta: “Mirá, te lo dio a probar a vos”. Más tarde, cuando yo sirvo más vino porque las copas están vacías, me dice: “Uy, disculpá”.
No pasa nada, Charly.

Rewind. A Charly lo vi tres o cuatro veces. La primera, en alguna fiesta en un piso 25. Después un par de veces, en el civil y en la fiesta de casamiento de una amiga. Me acordaba de su mirada. A pesar de estar con su novia, me miró. También lo miré, cuando él no me miraba. Quizás fue eso. Pucha, tendría que haber mirado más.

De alguna manera, siento que la mirada lleva toda la información de una persona: aventuras, tristezas, perversiones, esperanzas, odios. La mirada es una etiqueta, en otro orden, un nombre. Durante mucho tiempo entendí a la gente sólo mirándola. Eso fue hasta hoy: los modelos están cambiando o las miradas vienen vacías.

Todo esto de la mirada es por Charly, que me llama desde abajo a las 23.30. Cuando bajo y abro la puerta, me asusto (aunque sonrío, claro) porque no encuentro esa mirada que recordaba. Ya vendrá, pensé. Estará escondida, será tímida, va a aparecer. Espero. En lugar de la mirada, viene la comida y él me pregunta si no uso un cordón rojo contra la envidia por los viajes, creo, cómo explicarle que son mis certezas, se complica. Él me muestra el suyo, entre otros varios collares y cintas que me hacen acordar más al cuello de un perro que al de Charly, el de la mirada inquietante de cuando fuimos testigos del casamiento de Ali. Una amiga me dijo que el traje engaña, quizás sea eso.

Marquise de chocolate, budín de dulce de leche, flan de coco o de naranja, ésos son los postres.
- A mí siempre me fue el dulce de leche, dice él.
- A mí me gusta el coco y la naranja, digo.
Él pone cara de no. Entonces yo cedo porque dicen que en la pareja hay que ceder, así que practico a ver si encuentro pareja.

- ¿Chocolate te va?
Compartimos el postre. Me cuenta que los amigos le enseñaron a hacer patis al horno y que yo le parezco “de mundo” porque sé qué es el marquise.

- ¿Más vino, Charly?
- Uy, de nuevo, disculpá

La noche terminó en el auto. Ninguna ilusión, puras palabras. Hoy, el día después, puedo decir que sé batante sobre Charly. Sé sobre sus andanzas en moto, una choper, por la Patagonia porque en la época de Menem, cuando todos viajaban por el mundo, él gastó su dinero en conocer Argentina, ché. Sé que le gusta navegar, pero que vendió su barco y como no tuvo trabajo durante un tiempo, al final “se lo comió”. Sé que tiene una madre y tres hermanos, que es peronista, “pero de Perón, eh”. Que estudió imagen y sonido, pero que también le gusta la producción, “puedo estar adelante y atrás de cámara, en las artes visuales, quiero probarlo todo”. Sé que fue coordinador de viajes a Bariloche y que tiene un perro que se llama Rosca “que es un hincha pelotas”. Sé sobre su ex novia y sé que el tiempo pasa y no veo tus ojos, Charly, no encuentro tu mirada. ¿Es que no hay buenos faroles en mi cuadra?

También sé que en un rato me llamará la madre de Ali, mi amiga. Ayer, cuando le conté que saldría con Charly me dijo: “¡Taradita, yo te hice gancho! ¿No te das cuenta que le hablé a Damián (el marido de mi amiga Ali) de Charly y vos?” Antes de cortar el teléfono, me susurró: “Vos no le cuentes a nadie que vas a salir porque hay mucha envidia y dejáme a mí que le rezo a San Expedito para que se te dé”. De… Demás está decir que gracias, Blanquita, mejor rezá por vos que yo me voy a Aruba.

Publicado por Carolina Reymúndez | 19 de Junio de 2009

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Buenos Aires, tras la lente de un noruego

Unos meses atrás, entrevisté al fotógrafo noruego Bjarne Bare, a propósito de su paso por Buenos Aires. Venía en busca de la soledad urbana, del vacío que esconden las ciudades y sus habitantes. Ya de regreso en su país me escribe para contarme que ha seleccionado las fotos que componen la serie Buenos Aires Color,  que se puede ver a continuación.

 

Recuerdo que cuando hablamos la primera vez me dijo que de más chico -ahora tiene 25 años- pensaba que Buenos Aires era una especie de París pero en la selva. Después vino y vivió algunos meses y conoció Flores y Almagro, y le gustó La Boca y se hizo amigos y comió un asado en una isla del Delta. Estas fotos y el resto de la selección que se puede ver en su página son el resultado de un viaje a una selva que no es exactamente como él se la imaginaba.

De Buenos Aires, Bjarne viajó a París para ver si encontraba alguna similitud entre las dos ciudades. Me cuenta en su correo que encontró coincidencias, pero fueron de tipo arquitectónico: “No pienso que se pueda comprar a los franceses con los argentinos. En París no existe el ritmo de Sudamérica, no hay latidos de tango por allá“.

Ahora está en Noruega y asegura que el clima es agradable. Igual, acaso para probar que el verano existe tan al norte, adjunta una foto que tomó con su celular: se ve la ventana de su cuarto, una orquídea en flor y otra planta suculenta en el alféizar, el cielo azul y la luz que inunda el cuarto.

Me cuenta que aprovecha el buen clima de su país para trabajar. Recién termina de curar una gran muestra de siete fotógrafos noruegos que trabajaron en Japón. La exhibición, que se inauguró el sábado pasado con sushi y cerveza, consta de 60 fotografías. Bjarne ha hecho un trabajo sobre los Rockabilly japoneses y a fin de este año regresará a Tokio.

“Quería que mis fotos mostraran un diario del viajero anónimo. Espero que cuando las personas miren esta serie de fotos puedan inventar sus propias historias”.

“Me gustan las fotos con esas cualidades, abiertas a las historias y cerradas en tanto fotos terminadas. Creo que las fotos muestran un cierto ritmo y la mirada curiosa de un extranjero“.

Publicado por Carolina Reymúndez | 17 de Junio de 2009

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