Camas de viaje (I)

Mi última cama en viaje fue anoche, en un micro de larga distancia. La luz se apagó enseguida, por eso no hay foto. Era un asiento que se hacía cama. A pesar de ese lujo, no soy de las que se duermen rápido, tuve tiempo de mirar el techo con tapizado de flores y la luna que entraba como luz de interrogatorios por la ventana de mi vecina.

Antes de dormirme recordé algunas camas en viaje: tropicales, austeras, ricas y pobres, con vista a un lago y con ventanas cerradas para que no entrara el viento loco. A continuación, la primera parte de una muestra mullida.

Mama Ruisa, un hotel con encanto en Santa Teresa, el barrio bohimio y chic de Río de Janeiro. Intimo, caro, sofisticado, con Elza Soares de fondo y un desayuno inolvidable.

Lo bueno de llegar a Guanajuato fuera de temporada fue conseguir un hotel aceptable (Posada Molino del Rey) a precio de uno malo. Antes o después, un paseo con las tunas y ojalá un beso en el famoso Callejón.

Despertarse con tanta luz borra cualquier malhumor. Hermosas vistas del lago Aluminé desde la Hostería La Balconada. Me acuerdo de la charla con el dueño, uno de esos tipos que cambió de vida, que convirtió su sueño en realidad yun día dejó su trabajo y se fue a vivir al Sur.

De esta cama patagónica lo mejor era el quillango, esa manta de piel de vicuña que seguramente ahora estará prohibida. O será prohibitiva por lo cara. Esta era vieja, estaba en La Oriental, la única estancia dentro del Parque Nacional Perito Moreno.

Sigo con las estancias, justo encontré esa memoria de fotos, este cuarto con esa bella luz que se colaba por las cortinas de pique es uno de los pocos de la Estancia El Cóndor, frente al lago San Martín, en Santa Cruz.

     

El Cóndor es un excelente lugar para hacer cabalgatas. Siete horas a caballo y llegué al Puesto La Nana, donde me reencontré con la bolsa de dormir después de mucho tiempo.

La otra cama, la última de esta primera tanda, fue en el Hotel Libertador, en Trujillo, norte de Perú. Las sábanas eran una delicia, 100% Pima Cotton.

Publicado por Carolina Reymúndez | 11 de Noviembre de 2011

Archivado en Anécdotas, Camas de viaje, Check in, Compañeros de viaje, Costumbres, Destinos, Hoteles, México, Paisajes, Pasajeras, Río de Janeiro, Viajeros | 1 comentario



Un comentario

  1. Gustavo Ng dijo:

    Cada nota que leo en este blog TIENE ALGO.
    Además, dormí en esa cama de Villa Pehuenia.

Comentarios



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