Rusia celebra hoy el 50 aniversario del lanzamiento del satélite Sputnik, que cambió para siempre el mundo de ese momento y comenzó la carrera espacial, que siguió con Layca, Gagarin, la Luna, el Challenger y muchos otros viajes. Este acontecimiento inmenso me recuerda una curiosa pequeñez.
Hace unas semanas, durante mi viaje a Cuba, recorrí varias librerías de La Habana, como conté en este post. Las más entretenidas para los que nos gusta revolver son las librerías “para cubanos”, donde se paga en pesos nacionales y se sale con las manos sucias y valiosos libros o revistas amarillentos, no por el contenido, sino por los años.
Un día, en una de esas librerías me encontré con esta revista Sputnik, “Selecciones de la prensa soviética”, de diciembre de 1978. Nada más y nada menos que la versión de la ex Unión Soviética de la Selecciones del Readers Digest estadounidense.
La Sputnik era publicada en varios idiomas por la agencia de noticias Novosti -que todavía existe- durante casi toda la guerra fría. Este número que encontré en la librería cuenta los avances soviéticos en la Conquista del Artico, “este gran drama optimista”. También, hay una nota sobre el gran mago Emil Kío, durante su participación en el Club de la Magia de Londres, con una foto a todo color donde hace levitar a una rubia platinada, y otra donde una morocha estilo La 99 aparece cortada a la mitad. Pero el artículo que más me gustó es una que publica fragmentos del diario de una taxista rusa Nina Dronova, que ese año ganó un concurso a la mejor taxista de Moscú.

En su diario, Nina cuenta si ese día está de buen o mal humor, relata cuando le tocó perseguir a toda velocidad a unos delicuentes, declara que no soporta a los pasajeros que dejan propinas y que le gustan los privilegios de ser una mujer al volante.
Aquí, un párrafo de Dronova: “…Ayer al mediodía me tocó llevar a unos franceses. Me pidieron que les mostrara Moscú. Uno de ellos hablaba ruso bastante bien y servía de traductor. Se pasaban admirando todo lo que veían: “¡Oh, qué bien!” “¡Magnífico!”.Gente alegre, simpática, temperamental. Me era grato que les gustara Moscú. Vieron que tenía un tomito de Shakespeare y se sorpendieron. Les expliqué que me gustan mucho sus sonetos, Me invitaron a que los visitase en París. ¡Cuántas invitaciones he recibido hoy! ¡Desde Kamtachatka hasta París!
Nina Dronova vivía llevando pasajeros, y ella misma fue una pasajera de las páginas del Sputnik de papel.