El paraíso, un lugar común

El paraíso es un árbol. Se lo puede ver en muchas veredas de Buenos Aires. Tiene las hojas verde brillante, parecidas a las del perejil, y da un fruto amarillento como el pus. Este paraíso es real e indiscutible y no entorpece una crónica de viajes.

Pero existe otro paraíso que viene del latín paradisu y según el Antiguo Testamento es “el jardín de delicias donde dios colocó a Adán y Eva”. Ahí estuvieron ellos, desnudos y felices, hasta que cayeron en la tentación, desobedecieron y se vino la noche.

A ese paraíso no se llega en taxi ni en avión ni a caballo. Es un lugar mitológico, que a través del tiempo se transformó también en el sustantivo más usado para representar al sitio ideal, donde no hace ni frío ni calor y se supone que todo es bello y no existen los problemas.

Paraíso o edén, del hebreo, delicia. En el periodismo de viajes se usan indistintamente, cuando uno juzga que un lugar, supongamos Saint Martin, es más que hermoso, más que magnífico, más que asombroso. Entonces, no queda otra: ¡Es el paraíso!

Los lectores entienden, claro, y evocan una imagen de playas de arena blanca y mar turquesa. Sin viento ni mosquitos ni tiburones. Con el hiperuso de la palabra, aprendieron que el paraíso puede estar en cualquier parte. Basta con leer y procesar cuándo toca evocar una imagen de playa o de selva o de desierto.

En el periodismo de viajes, el paraíso reemplaza a la descripción. La playa tenía arena blanca como la harina. No, mejor como una hoja en blanco. No tan blanca no era… Va de nuevo: la playa tenía arena blanca como la nieve pero mucho más cálida… No, definitivamente, no. La playa era…. ¡Uy, qué linda que era! Mmm… ¡era un paraíso!

Un ejercicio divertido: buscar paraíso o paradisíaco en revistas de turismo y suplementos de viajes. En los últimos tiempos encontré unos cuantos, entre otros:

Llegar a la Polinesia es como estar en el paraíso
El Amazonas, un paraíso verde
Aruba, el paraíso escondido en el Caribe
Las playas de Brasil son paradisíacas
Sudáfrica es un paraíso para los observadores de aves

En lugar de inventar comparaciones ingeniosas y nuevas formas de decir, la opción es este viejo conocido. Se usa como si fuera un guiño, sin imaginar que en los últimos tiempos y gracias al periodismo de viajes, el paraíso no es más que un lugar común.

Publicado por Carolina Reymúndez | 7 de julio de 2008

Archivado en Anécdotas, Argentina, Caribe, Compañeros de viaje, Costumbres, Destinos, Herramientas, Imperdibles, Lugares comunes, Paisajes, Sala de espera, Turismo salvaje | 3 comentarios



3 comentarios

  1. Ed dijo:

    Otro Paraíso es posible. Como aquellos, éste es definitivamente exquisito.
    Son algo más de tres minutos inolvidables: “In Paradisum” del Requiem de Gabriel Faure.

  2. Diego dijo:

    Todos esos títulos mienten: en el Paraíso no hay turistas.

  3. Claudio Carpio dijo:

    Carolina, como ex-alumno tuyo me resulta familiar este post….
    El lugar común es el más común de los lugares.

Comentarios



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