Paisajes efí­meros

nieve11.jpgHace unos dí­as entrevisté al artista de joyas únicas Celedonio Lohidoy. Me contó sobre sofisticados collares con cristales Swaroski y perlas y turquesas. Y me contó, en tono de confesión, que el collar que más le gustó crear fue uno con cuentas de hielo, que al poco tiempo se deshizo. Enseguida me acordé de los mandalas de arena que hacen los monjes tibetanos. Trabajan entre tres y cinco días en ese círculo sagrado, una obra fantástica y efí­mera. Cuando el mandala está listo, se contempla por un tiempo breve y después se desmantela suavemente en un canto a la impermanencia de las cosas y de la vida.

Cuando hoy veí­a los muñecos de nieve que hacía la gente al costado de la Autopista Ezeiza Cañuelas pensé en los paisajes efí­meros. Como la nieve de hoy en Buenos Aires, después de 89 años sin más copos que los de maíz que se venden en el supermercado. De repente, en medio de un feriado no muy distinto a otros feriados, se instaló un día de turismo espontáneo, de turismo gratis. A la puerta, al parque más cercano, adonde fuera que se hubiera acumulado nieve suficiente para una foto, para un muñeco blanco y probablemente deforme.

nieve12.jpg

En la tele pasaban el hipódromo con nieve, el Obelisco bañado en copos de nieve, los countries con nieve, las villas con nieve. En todos lados habí­a gente afuera, jugando a pesar del frío. Gente festejando como se festeja en un mundial. Después de mucho tiempo, el turismo habí­a venido a ellos y no al revés, como en cada vacación planificada. Hoy el turismo estuvo para los porteños en la puerta de casa.

Mientras tanto, del otro lado del mundo, con calor y días más largos, 75 escultores construyen capí­tulos de la historia del tiempo. Fueron invitados una playa del norte de Alemania, donde se celebra el Festival de Arena de Travemünde. El show comenzó hace unos días y termina en septiembre, después de haber usado 9000 toneladas de arena. Se esperan castillos y personajes históricos de hasta doce metros de altura. Seguramente las esculturas permanecerán algo más que la nieve de Buenos Aires, pero después, como los mandalas del Tí­bet y el collar de Celedonio, arena y agua volverán a fluir en la naturaleza.

Publicado por Carolina Reymúndez | 9 de julio de 2007

Archivado en Argentina, Buenos Aires, Paisajes, Turismo espontáneo | 3 comentarios



3 comentarios

  1. Claudio Carpio dijo:

    La palabra “efí­meros” está usada aquí con una gran exactitud: efímero, del griego, es la suma de “ephi” (alrededor) y “hemera” (día), o sea que es lo que dura un dí­a o no sobrepasa esa unidad de tiempo. Algo fugaz y pasajero.
    Duró poco, pero “estuvo bueno”, para usar el (pobre) léxico de moda.
    Saludos

  2. Juan P. dijo:

    Genial EL POST DE LA NIEVE !!!!!

  3. sol bastidas dijo:

    aunque no me guste el frio, en absoluto, me quede con muchas ganas de disfrutar el paisaje surrealista de buenos aires! es lo que tiene estar lejos de “casa”…
    gracias carol! me acercaste un poco a esos momentos
    buenisima la pagina!
    besos
    sol, la chulita

Comentarios



rss twitter facebookinstagram

Especiales


Especial Nueva York
Especial Cuba
Especial París
Especial Valparaíso
Especial Dakar
Especial México
Especial El Mate
Especial Bolivia

Links

El mejor trabajo del mundo

Categorías

Archivo

  • 2017 (4)
  • 2016 (3)
  • 2015 (12)
  • 2014 (34)
  • 2013 (60)
  • 2012 (88)
  • 2011 (83)
  • 2010 (166)
  • 2009 (189)
  • 2008 (208)
  • 2007 (110)