10 imperdibles de La Condesa

El barrio de moda en el DF se llama La Condesa, pero los chilangos le dicen Condechi.

Es una zona arbolada, custodiada y de trazado irregular, por momentos elíptico, porque hace cien años fue un hipódromo. La calle Ámsterdam, una de las principales, era parte de la pista. En la actualidad, se ha convertido en un barrio caro al que se mudaron extranjeros, pero hasta hace poco La Condesa era un lugar bohemio, donde vivían músicos, periodistas, pintores y escritores que en esta época fashion se las ingenian para sobrevivir entre bares, restaurantes y alquileres cada vez más caros.

Los fines de semana, los restaurantes tienen fila de gente en la puerta y es tan complicado encontrar estacionamiento que se ha instalado el servicio de valet parking en cualquier esquina. La familia de la Condesa de Miravalle, Doña María Magdalena Dávalos de Bracamonte y Orozco, fue la primera propietaria de las tierras, que duraron poco como hipódromo, hasta la Revolución de 1910. El nombre quedó, y también muchas de las elegantes y costosas residencias que hubo antaño. Más tarde llegaron el art déco y las construcciones modernistas, que también se quedaron. Un buen ejemplo es la Casa Nike 1902, una bella mansión de los años 20 convertida en un negocio de ediciones limitadas de zapatillas y ropa deportiva. En el predio hay un jardín vertical y un bar con jugos de frutas.
Restaurantes, hoteles boutique como el famoso Condesa DF, bares, negocios de ropa vintage, peluquerías trendy y librerías donde sentarse a leer y escuchar música, un barrio para volver más de una vez.

Librería Rosario Castellanos. Av. Tamaulipas 202. El antiguo cine Lido se ha transformado en una de las mejores librerías del Distrito Federal, del Fondo de Cultura Económica. El exterior del edificio conserva las líneas originales del art déco y la torre, que hoy es el faro del barrio. En el interior, el espacio es amplio y abierto, y además de encontrar novedades, rarezas y clásicos, se puede tomar café, hay ciclos de cine y presentaciones de libros.

Ámsterdam. Esta calle es un óvalo perfecto. No responde al capricho de un arquitecto, la razón de su forma es que en algún momento fue la pista del hipódromo. Por allí corrían los caballos a toda velocidad. Hoy, tiene un boulevard con vegetación tropical y fuentes. La rodean bares y edificios de los años 30. Es una de las pocas calles de La Condesa que no lleva el nombre de una ciudad o estado mexicano. Antes o después de caminar por Ámsterdam, una lectura recomendada. La reciente novela de Juan Villoro que trasncurre ahí, a la intemperie: Llamadas desde Amsterdam (Ed. Almadía). Parque México. Michoacán esquina México. Este gran espacio verde, muy arbolado, con helechos, laureles de la India y plantas de inspiración selvática es uno de los más agradables de la ciudad. Es de la misma época del hipódromo y tiene un teatro al aire libre, una escultura y una torre de reloj también en estilo art déco. Por momentos el DF puede ser abrumador, y éste es un buen lugar para refugiarse del ímpetu de la ciudad. Los fines de semana, se monta una feria de diseñadores.

Dos de mariscos. En algunas zonas de La Condesa hay tres restaurantes por cuadra, así que no es fácil elegir dónde comer. Para mariscos, dos que no fallan. La Ostra, en Nuevo León 109, tiene deliciosas tostadas de jaiba, pulpo y marlín, sashimi de atún, copa de camarones, todo muy fresco y a precio accesible (alrededor de 15 dólares por persona). Un dato: al lado de La Ostra, la cafebrería El Péndulo propone una dupla que funciona: café + libros.
El otro de mariscos, Contramar, está en La Roma, pero vale la pena desviarse. Es algo más formal y también más caro (35 dólares por persona). El pescado a la talla –grillado, con salsa de chile rojo– es una delicia. Como son dos lugares de moda, suele haber largas esperas para los que van sin reserva.

Conejoblanco. Es un multiespacio en una casa antigua de La Condesa: se puede comer, tomar café y comprar libros. Aunque no haga ninguna de las tres cosas, pase, entre a la casa y suba la escalera. Arriba, los cuartos, el living el baño están llenos de libros de arte, de fotografía, ediciones limitadas y editoriales nuevas. Los libros conviven con muebles de estilo, pisos de mármol y herrajes antiguos.

Pata Negra. Un clásico de la Condesa, frente al Parque España, Pata Negra es un bar con buena música, tragos, tapas y la fama de que muchas parejas se conocieron ahí. Quizás por eso haya tanta gente. Los viernes y sábados es difícil entrar. Y una vez adentro es más difícil aún circular entre tanta gente.

Tacos al pastor. Una vez que uno ingresa en el planeta taco es difícil salir. Lo más seguro es que termine fanatizado con el clásico taco al pastor, con “carnita”, como le llaman los mexicanos a la carne de cerdo, cebollita picada, cilantro y una rodaja de piña. En La Condesa, dos excelentes taquerías: El Califa y El Tizoncito. No deje de probar los nopales tiernos acompañados con queso Oaxaca, un pilar de la cocina mexicana.

Nevería ROXY. Mazatlán esquina Montes de Oca. Un sitio emblemático del barrio, donde se puede disfrutar de una clásica nieve y de un viaje a mediados de los años 40, cuando se inauguró la nevería Roxy que lleva ese nombre porque en sus comienzos estaba en el cine Roxy de Guadalajara. Las nieves que más se venden: coco, limón y chocolate.

Xel Ha. Parral 78, esquina Michoacán. Un restaurante de comida yucateca, que si bien está en Condechi todavía no fue invadido por la moda. Los camareros son de la vieja escuela y no hay platos light. La comida suele ser contundente, como las chistorras o los tacos de cochinita, y suele terminar en una siesta. Alrededor de 15 dólares por persona.

Museo Histórico Judío Tuvie Maizel. Acapulco 70. En medio del ambiente mundano de los restaurantes y la moda, este museo da a conocer a través de sus cinco salas y sus colecciones de fotografías y objetos, un capítulo horroroso de la historia de la Humanidad. Además, cuenta con información sobre la presencia judía en México y tiene exposiciones temporales y obras de teatro, como que hay actualmente sobre Ana Frank.

Publicado por Carolina Reymúndez | 12 de Enero de 2010

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4 comentarios

  1. juan dijo:

    falto que pusieras algo del edificio en donde tienes tu casa. AbrazoT y feliz 2010, lo mejor. Juan
    http://www.youtube.com/watch?v=h7XbCwWup18
    échale un ojo a ese video, es de la nieve en territorio azteca.

  2. Carolina Reymúndez dijo:

    Sí, el Edificio Condesa, de los más bonitos del DF.

    Y faltó Frutos Prohibidos, con sus desayunos sanos. Y le Pain Quotidien y….

    Como dicen en el video: increíble la nieve.

  3. Coke dijo:

    Hola Carol! Impresionante, como siempre. Qué agradable es leerte! Se lo he pasado a mis amigas mexicanas con la que fantaseaba en Londres abrir un local en La Condesa con té, libros y exposiciones de fotos 😀 besos linda 😉

  4. Star dijo:

    jaja, que comentarios tan fresas.
    Me recuerdan a la Barbi condechi de radioactivo XD

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