La vuelta de un viajero

Hablamos de él hace algunos meses. Ezequiel Luis Fernández, -argentino, 29 años- viajó desde Coronel Suárez hasta México en Renoleta. Pero el tiempo pasa y ya está de vuelta. Con su “nave”, como le gusta llamar a su R6.

Poco más de un año de viaje, cerca de 30.000 kilómetros recorridos y muchos amigos nuevos.

A veces se fantasea con una ida fantástica y llena de cambios, de novedades, de apertura. La vuelta se piensa, en algunos casos, como la contracara. ¿Volver a lo mismo pero habiendo cambiado? ¿Volver a hacer qué ? ¿Volver con menos plata? ¿Volver cómo nuevo? Volver. A veces, la vuelta da la sensación de que uno tiene demasiadas preguntas por responder.

El blog de Ezequiel, que durante el viaje usó para contar la travesía, para registrar búsquedas, sensaciones y momentos de viaje, hoy ha cambiado un poco. “Entré en una etapa reflexiva, de análisis”, me escribió hace unos días Ezequiel, que también respondió la entrevista que sigue.

¿Cómo viviste tu vuelta?
Duró dos meses. Recién ahora estoy entendiendo dónde estoy y qué hice.
Antes de llegar muchos viajeros me decían que era difícil conectarte con la gente a la vuelta. Para mi no fue así. Me encontré con cosas muy positivas en la familia, en los amigos. Redescubrí a mi gente.

Ezequiel llegó en avión desde México y sus padres lo recibieron con un abrazo. Comunicó su llegada con 20 días de anticipación. Se fue directo al campo con su familia. Después fueron 15 amigos y le hicieron la despedida de soltero a un amigo.

¿Con qué comida te esperaron?
Con un costillar espectacular al asador

¿Qué hacías antes y qué hacés ahora?

Soy ingeniero agrónomo y trabajaba como asesor de un grupo CREA (de productores agropecuarios). Todavía no tengo claro a qué me voy a dedicar ahora. Quiero un trabajo tranquilo que me permita ganar plata para vivir y el resto dedicarme a armar un nuevo camino como escritor (o periodista). Si se dan las dos cosas aunque me ocupe todo mi tiempo, mejor. Definitivamente, me gusta escribir.

Muchos viajeros que, como Ezequiel, parten en viaje largo mutan a viajeros eternos o se quedan en alguna parada que les ofrece el camino. El estuvo tentado, una vez, en Colombia. Pero al final siguió el viaje.

¿Qué te hizo repensar el tema?
Quería seguir con mi proyecto de viaje, de aprendizaje. No quiero estar lejos de mi familia. Es feo ver a tus papás más viejos por la computadora. También viendo a Argentina desde lejos la empecé a valorar. Me gusta mi país.

Se dice por ahí que un viaje así te cambia la vida, ¿cómo te la cambió?

El viaje empezó como una aventura; como un tiempo para pensar en lo que me gustaba, para desarrollar la escritura. Ese objetivo original paso a ser secundario. Se convirtió en una experiencia que me hizo mirar hacía mi interior mas profundamente.

Me di cuenta que tenía peleas viejas que me hacían mal. Las empecé a sacar (y las sigo sacando). Empecé a ser yo mismo sin prejuicios ni miedos. Cambié mucho la forma de mirar, observar, caminar, pensar, reírme, expresarme, comunicarme. Ahora vivo con menos presiones internas y externas. Observo mas a mi alrededor. Percibo y comprendo las reacciones de la gente. Un viaje así es una excelente terapia.

Es muy difícil no darte cuenta que el SER es mas importante que el TENER. Tomar una cerveza con amigos, jugar a las cartas con tu mamá, compartir una comida con tus hermanos pasa a ser lo principal. La vida es para disfrutarla y si estás bien con vos mismo la vas a pasar bien con la gente que te rodea en el lugar que sea. Ahora hay que seguir en ese camino.

¿Cuáles fueron las tres experiencias más positivas del viaje?
• Sentirme muy mal en Perú. Extrañaba mucho, tuve un problema en un diente y estuve enfermo (dos días por semana en cama durante un mes). Superar eso y seguir adelante fue muy positivo. Me fortaleció.

El cruce a Panamá. Estuve tres meses en Cartagena. Al principio buscando un barco (transportarlo en contenedor era restrictivo, muy caro). Luego hice el “Diario de Renoleta” y lo vendí (aprendí mucho de diseño, impresión y venta “mano a mano”). Luego decidí seguir a toda costa. Con o sin el auto. Buscando un medio de transporte para mí encontré un buque que llevó el auto sin contenedor (el costo fue la tercera parte de lo que conseguía al principio). Superar esto fue muy positivo. Estuve tres meses viviendo en un estacionamiento como invitado. Me hice muchos amigos.

Vivir la Navidad fuera de casa. La pasé en Zacapa, Honduras. Me quedé 20 días en lo de una familia que me adoptó. Cuando me fui se me cayó más de un lagrimón. Al estar lejos en una fecha clave aprendí a valorar lo que tengo (familia, amigos, fiestas). No es que antes no lo valorara, sino que ahora es lo principal y en eso se basa mi forma de actuar.

¿A qué lugares volverías y por qué?
No volvería a hacer un viaje largo por los mismos países (iría a otros). Volvería de vacaciones a donde dejé amigos. Van tres pero la lista podría ser mucho mas larga:
Colombia. Cartago y Cartagena.
Costa Rica: Cartago y Ciudad Quesada.
Honduras: Zacapa.

¿Qué hiciste con la Renoleta?
No concebía la idea de volverme sin mi nave. Le busqué un buque que transporta autos. Desde Veracruz me la trajeron a Zárate. Tardó 45 días y fue sencillo. Ya está rodando por Argentina. Ahora estacionada en la calle (pobrecita).

¿Qué planes tenés para ella?
Arreglarle toda la chapa cuando pueda y quedármela por muchos años. Quizás si el día de mañana tengo hijos, ellos quieran usarla para hacer un viaje largo.

¿Estás pensando en un próximo viaje?

Estoy viajando de vuelta porque estoy escribiendo el libro del viaje.

Publicado por Carolina Reymúndez | 27 de Abril de 2008

Archivado en Anécdotas, Check in, Compañeros de viaje, México, Paisajes, Perú, Sala de espera, Viajeros | 2 comentarios



2 comentarios

  1. Liz dijo:

    SI, coincido con Ezequiel: la vuelta de un viaje largo es dificil, pero no creo que la dificultad resida en la longitud del viaje sino en la intensidad con que vives cada tramo y cada uno de esas pequeñas grandes cosas de la vida cotidiana de tu viaje, sobre todo las inesperadas, esas q te sorprenden mas son las que menos olvidaras.. Para mi lo mas importante de mi gran viaje de 2 años fue descubrir-me, y mi decision, a diferencia de Ezequiel, fue de seguir extrañando a la Argentina, y vivirla desde lejos, por ejemplo ahora desde Mexico.
    QUé lindo que te dediques a otra cosa, no te imagino Ezequiel, regresando a tu viejo trabajo, tu otro yo. Ya cambiaste, ya te fuiste, tendras los mismos ojos, pero otra mirada, otra vision del universo, ahora hay q seguir con proyectos nuevos, seguir enriqueciendote como viajero del mundo, y por qué no como escritor. EXITOS!

  2. Jorge Giorgi dijo:

    Hola:Con mi esposa Hebe hicimos un viaje algo parecido durante el 2008,en camioneta fuimos desde Mar del Plata hasta San Francisco en EEUU.Hicimos toda la costa de bRsil hasta Belem y de ahi en barco por el Amazonas hasta Manaus,sibimos por Venezuela hasta el caribe y costeamos hasta Cartagena,desde alli Centramerica,Mexico,California,Gran cañon del Colorado,Tampico(embarque de la camioeta)DF y vuelo a Bs As en mas m menos 6 meses.Fue fantastico!!!!te cambia la vida,el alma,todo.por eso quienes vivimos estasexperinecias nos iluminamos la vida,el alma y nos reencontramos hechos a nuevo cuando regresamos a casa.
    Nosotros somos Hebe abogada y Yo medico,ambos jubilados y pensando ir a Bogota en el 2010 por la ruta del pacifico
    Un abrazo de viajero y felicitaciones por tu aventura

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