Una diseñadora suelta en Tokio

 “Tokio es kawaii”, me dice Valeria Pesqueira, una diseñadora argentina con marca propia en crecimiento. Como otros once argentinos, Pesqueira fue seleccionada para exponer en Rooms, una una feria internacional de moda en Tokio con más de 400 diseñadores. Hace unos días que volvió. Y volvió contenta: consiguió clientes nuevos, alucinó con Japón y se compró un vestido de la diseñadora Tsumori Chisato.
Antes de escuchar sus impresiones del viaje, le pregunto qué significa kawaii. Y me cuenta: “En Japón se dice kawaii cuando algo es bonito, tierno, cute. Hello Kitty es kawaii.

Me interesa el concepto kawaii, así que después de la entrevista, leo algo sobre el tema. También son kawaii esos animales, que a veces son un gato o un conejo y otras, una mascota indescifrable que en general tiene diseño sintético, redondeado, con brazos y patas cortos y colores pastel. Nunca tienen cuello, y boca y orejas, sólo a veces. Como los otros personajes de la marca Sanrio –creadora de Hello Kitty– y algunos viejos héroes del animé (Totoro, Doraemon). La esencia de los íconos kawaii es tierna, lenta, dulce, amigable y tiene obvios recuerdos de la infancia. Un antropólogo de la Universidad de Boston comentó al respecto: “La infancia en Japón es una época en la que hay indulgencias de todo tipo, de tu madre sobre todo, pero también de la sociedad”.

Al parecer, el término kawaii es muy popular en Japón. Según una conocida revista japonesa para teens, es la palabra más usada y querida en el Japón de hoy. Al parecer, surgió como una respuesta al horror de la Segunda Guerra Mundial. Si hubiera que representarla tendría la forma de mascotas tiernas, flores simples, colores suaves. Es usada por  niños, jóvenes y adultos. Las señales de tránsito pueden ser kawaii o el avión de JAL pintado con un Pikachu gigante.

“Lo más kawaii que encontré en Tokio fue un conejito con casco de obrero que marcaba que esa zona de la calle estaba en reparación. Y después había una tapia de madera con un dibujo casi infantil de cómo quedaría el futuro parque”, me cuenta Pesqueira mientras me muestra en su computadora fotos de ositos de peluche fucsias con nariz negra.
Ese desvío estaba cerca de Shibuya, uno de los barrios más poblados, una zona comercial y con varios karaokes y, también, uno de los cruces más transitados del mundo (los peatones pueden cruzar en las 4 direcciones). Es la esquina que se ve en Perdidos en Tokio. Varias veces, mientras caminaba por la ciudad se acordó de la película. Pero dice que no se perdió.
El grupo de los diseñadores argentinos se alojó en un hotel céntrico –pagaban 120 dólares-, pero ella no. Tenía una amiga y se quedó en su casa -inolvidables los huevos revueltos con salmón rosado que preparaba su madre en las mañanas- que al final resultó la casa soñada en Hamadayama, un barrio a 20 minutos de la estación central, donde el día transcurre a otro ritmo, más tranquilo. Cuenta la diseñadora que no todas las estaciones de metro tenían el nombre en inglés, entonces, por las dudas le sacó una foto a la suya y siempre la llevaba a mano, para no pasarse.

Pesqueira sacó más de 600 fotos y después de verlas todas diría que más del 40% eran detalles de packagings, estampas, pachinkos (tragamonedas japoneses) y estética kawaii. En el viaje, notó la gran diferencia que hacen los habitantes de la ciudad entre lo privado y lo público. “Cuando llegás a una casa, te sacás los zapatos y te lavás las manos. Después de Tokio me fui a New York y me pareció sucio”.

Otros barrios que visitó en Tokio fueron Shimokitazawa, a unos 15 miniutos del centro, con tiendas de diseñadores jóvenes y opciones no demasiado caras; Harajuku, un barrio para teens, donde la tribu de otakus (fanáticos del animé) y las colegialas con sus uniformes extracortos van a comprarse pavaditas kawaii y a comer al paso, Roppongi, la zona donde están los malls (“tipo el Midtown”) y Omotesando, la calle elegida por las marcas de súper lujo y el shopping Omotesando Hills. Le encantó el diseño de Viñoly del Forum de Tokio y la Yokohama Trianale no la sorprendió especialmente. No fue a Akihabara, el distrito donde se vende la electrónica, pero sí pasó por Tokyu HandsMuji y Loft, para muchos las tiendas más cool del planeta.

Qué le llamó la atención de Tokio: los libros de moda para mascotas, la cantidad de bicis, que toman mucho sake y cerveza, que a las 12 de la noche termina el transporte público y termina el día, la conciencia ecológica -los compradores que se acercaban a su stand querían comprar green, es decir, sin procesos que dañen el medio ambiente-, la comida de plástico prolijamente pintada que se exhibe en las vidrieras de los restaurantes, los bares en edificios, los templos budistas y shintuístas plantados en medio del caos, el buen diseño que se encuentra en las tiendas de los museos, que el subte sea un lugar pintado con colores y alegría, la dieta con mucha verdura y pescado, y que los precios no sean tan altos como le habían contado. Los japoneses le resultaron respetuosos, muy serviciales y también esquivos. “Si uno se acerca, lo más probable es que ellos retrocedan”, dijo Pesqueira.

Una mañana de sol, Valeria Pesqueira se fue se fue a Kyoto en tren bala -le costó unos 130 dólares y tardó 3 horas-. Allá paseo por la promenade a orillas del río, visitó el templo del agua rodeado de naturaleza, vio geishas con kimonos antiguos y tuvo calor. Cuenta que la gente usaba viseras enormes y abanicos que se regalaban por la calle. Esa noche en Kyoto durmió en un hotel cápsula y no se sintió encerrada.

El viaje terminó después de diez días de estímulos y diseño. De Narita no vino directo a Argentina, pasó antes por Nueva York. Y dice que por primera vez no le impactó tanto.

Publicado por Carolina Reymúndez | 7 de octubre de 2008

Archivado en Anécdotas, Asia, Check in, Compañeros de viaje, Costumbres, Destinos, Herramientas, Imperdibles, Japón, Paisajes, Recomendados | 6 comentarios



6 comentarios

  1. Santiago Bruma dijo:

    Muy buena nota. El concepto kawaii me pareció de lo más kawaii! Y me dieron ganas de viajar a Japón. Saludos

  2. Ed dijo:

    El post es verdaderamente kawaii. Eso si, me hace pensar que para muchos músicos el piano Kawai no es por cierto kawaii. Omedetô gozaimasu!

  3. Pritama dijo:

    Qué kawaii el concepto kawaii!!! Cuando estuve en Japón hace unos años, también fue una de las cosas que más me impactó: la estética entre kistch-naif e infantil que lo inundaba todo y siempre me faltaba la definición exacta para explicarlo… kawaii!!! genial el post, gracias!!!

  4. Mina Romero dijo:

    Qué nota interesante!!! que buen pantallazo de Japón en BUE. Dan ganas de ir para allá…

  5. popi dijo:

    Me parece que de repente aluscinas con Japon. Recien ahora te das cuenta de la tremenda ciudad que es tokyo, kyoto. Tarde llegaste pesqueira!! 30 años y recien conoces Japon!! Todos tus relatos de asombro son tipicos de una latinoamericana que recien asoma la nariz a oriente y se enceuntra que derepente los unicos fashionistas no son los que estan en el covent garden de londres!! querida, el mundo es mucho mas que palermo!! ME DA VERGUENZA AJENA!! POBRECITA SE ASOMBRA CON TAN POCO

  6. Vanessa dijo:

    que suerte tienes ;D
    yo tambien quiero especializarme en diseño de modas & Fotografìa n_n,es ultrasuperKawai!!

    me encantò el tema,Felicidades!
    🙂

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