Los elegidos de Donato en Roma
Mientras escribía un artículo de Roma pensé en preguntarle al cocinero Donato De Santis qué lugar cree que ocupa la comida para los italianos.
Me respondió: “En las calles, en el subte, en la cama, al celular siempre escucharás a los italianos diciendo: ¿Qué comemos hoy? En las conversaciones siempre hay un momento dedicado a la gastronomía, a un lugar recién descubierto, a una cena improvisada en casa de amigos”.
En cada barrio conocí, por recomendación de amigos o de alguna guía, una trattoria o ristorantino para volver. Supe que en Roma hay que probar: pasta cacio e pepe (queso y pimienta), gelato en Giolitti, carcciofo alla giudia en el Ghetto, pizza romana –es finita, a diferencia de la napolitana– en Il Leoncino, queso pecorino en tantos sitios, la comida de la abuela –scalopine–en la Osteria da Marcello, en San Lorenzo, un barrio joven cerca de Termini, y tiramisú en Pompi.
Me cuenta Donato que si va a Roma en invierno no se pierde le caldarroste (castañas asadas); en verano, toma grattachecca (hielo rasp
ado y saborizado) y, por supuesto, le fettuccine o pennette alla amatriciana.
Le pregunté por sus lugares preferidos. Dijo: “En el Ghetto judío se come bastante bien. También voy al Hotel Majestic, al restaurante de Filippo La Mantia. Desayuno al Caffe Greco, tomo el gelato di Fatamorgana in Via Lago di Lesina y me gusta el pan de Forno di campo de Fiori. Para una cena gourmet, lo de mi amigote Heinz Beck en La Pergola. Ah! Y Volpetti para la mejor selección de quesos, jamones y especialidades romanas y ¡de toda Italia!”.


Atrás del GAM se despliega Lastarria a pleno, un barrio que enseguida se junta con Bellas Artes, toda la zona que rodea al museo. Cafecitos (es el sector con más cafeterías de Santiago), restaurantes recomendados, tiendas de diseñadores, feria de antigüedades y libros usados en la calle Lastarria, El Emporio de la Rosa, una heladería donde para muchos se encuentran las mejores cremas de Santiago, el excelente MAVI (Museo de Artes Visuales), tiendas de ropa vintage, teatros, galerías de arte y dos espacios verdes: el Parque Forestal, algo así como el Central Park chileno, y el Cerro Santa Lucía, con un mirador en la cima. Es una zona que recuerda en espíritu a las primeras épocas de Palermo. Y algo que no es fácil de encontrar en Santiago: es una zona peatonal.







