Los mejores baños públicos de Nueva York

Las rutinas matan el uso del baño público, pero cuando uno está de viaje se rompen las rutinas y la necesidad llega, tarde o temprano.

En Nueva York el problema parecería resuelto con Diaroogleun nuevo motor de búsqueda de baños públicos en la Gran Manzana.

Se busca por dirección, aproximación, código zip o barrio. Basta escribirlo y aparece una selección de baños públicos con algunas impresiones de autor. Por ejemplo, en Times Square hay alrededor de diez baños. Uno de los que nombra es el de Penn Station, pero recomienda usarlo sólo en caso de urgencia. Quizás para un pis rápido, pero nada más. En cambio, le tiran flores al baño del Marriott Marquis. Parece que si uno entra al hotel desde atrás y va directo a la escalera, nadie preguntará nada y los baños están a la vuelta, a la derecha. Según la página, son los mejores baños de Times Square.
Otro que vale la pena esperar si hay fila, el de Bryant Park, en la 42. Parece que hay flores frescas, música y suele estar impecable. Los autores inspeccionan baños con mucho gusto. Incluso, piensan expandir la idea a otras ciudades. Sólo piden  que si alguien encuentra un baño para recomendar, no deje de hacerlo aquí. Porque el éxito del sitio, dicen ellos, depende además de los efectos de la comida mexicana y otros laxantes, del trabajo de todos.

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2 respuestas a Los mejores baños públicos de Nueva York

  1. Ed dijo:

    A nadie le ocurrió estar sentado en un café de Viena y sentir de pronto esa necesidad imperiosa de visitar sus instalaciones? Y al llegar a la puerta ver un pequeño cartel que dice: «Para abrir esta puerta se necesita marcar un código numérico. Solicitelo en la caja».
    Volar a la caja y que el cajero, en perfecto vienés tan caro a Wittgenstein le conteste:
    «Por supuesto, estimado señor! Ochenta y cuatro, sesentitrés, veinticinco, noventisiete».
    Y que uno no tenga un lápiz para anotarlo?

  2. Claudio Carpio dijo:

    Tal vez haya algo peor de lo que menciona Ed: luego de un desayuno con mate frío, entrar desesperadamente en un bar de la estación de tren en Glew, en el conurbano bonaerense, pedir la llave del baño al encargado y recibir esta respuesta: «la llave la tiene el Pepe en la casa pero……hoy no viene a trabajar…..»

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