Evacuados, el viaje de emergencia

En este momento, más de cuatro mil chilenos viajan en busca de un refugio. Los evacuados por la erupción del volcán Chaitén son expulsados de los pueblos cercanos urgente, con la rapidez que el cráter despide las cenizas.

“No me quiero ir, no quiero dejar mi tierra”, gritaron los pobladores. Pero el éxodo es obligatorio y debieron partir en un viaje sin destino.

Algunos se fueron en buques por mar y otros cruzaron la frontera en auto, hacia Argentina. De ésta última manera habían pasado los jóvenes que encontré el domingo en una estación de gasolina, a unos cincuenta kilómetros de Bariloche.

Ya era de noche y estaba oscuro, pero alcancé a distinguir a ocho personas: cuatro abajo y cuatro arriba de un camión destartalado. Al principio me dieron miedo. No sé por qué. Quizás porque ellos irradiaban su propio miedo. Iban con gorros y bufandas que les tapaban la boca y media nariz. Uno, el de ojos grandes y negros, se acercó a la camioneta que me transportaba y le habló al conductor, que bajó la ventanilla sólo hasta la mitad posiblemente también por miedo, aunque otra clase de miedo.

Dijo que su camión estaba averiado y le preguntó si conocía una grúa en la zona. La situación era extraña. La zona estaba vacía, silenciosa y fría. Para encontrar un taller mecánico había que llegar hasta Bariloche. La conversación tenía poco sentido hasta que, tímidamente, el hombre de unos veintipico lo soltó: “Venimos de Chaitén”. Señaló hacia la cordillera y se dieron vuelta los que estaban con él. Todos miramos a su pueblo, que hoy es un pueblo fantasma.

En el camión averiado había una mujer, dos niños y más gente. Cuando entendió la situación, el conductor se ofreció a llevar a uno -sólo había un lugar disponible- hasta Bariloche para buscar un remolque.

Pero ellos no querían separarse y prefirieron no subir. Habían abandonado su casa, sus bienes, sus mascotas. Entonces, el hombre joven de ojos grandes y negros dio las gracias, y la camioneta que me transportaba arrancó de una vez. Afuera se quedaron ellos atravesados por su incertimbre. Adentro, cuatro turistas en silencio, confundidos por no haber hecho nada.

El Tsunami en Tailandia, el huracán en Nueva Orleans, el ciclón en Myamnar, los viaje de emergencia parecen cada vez más frecuentes en esta época. Han pasado unos días desde el domingo y la actividad del volcán Chaitén es más intensa. Dicen que las cenizas podrían llegar hasta Buenos Aires. Leo en las noticias historias mínimas de evacuados y me pregunto si habrán encontrado refugio, dónde estarán, cómo habrá sido el viaje de los chicos que vi ese domingo en la ruta.

Publicado por Carolina Reymúndez | 8 de mayo de 2008

Archivado en Anécdotas, Check in, Chile, Compañeros de viaje, Fin del mundo, La foto de hoy, Mal viaje, Noticias, Paisajes, Sala de espera, Viajeros | 1 comentario



Un comentario

  1. Fritz dijo:

    Desde Egipto hasta la Tierra Prometida, 40 años abandonados por Dios en el desierto. El faraón, las cenizas, el tsunami, el ciclon, los progroms, el KKK, los jovenes turcos, los nazis, los mil motivos para huir, para emprender un viaje involuntario y desgarrador.
    ¿viajeslibres?

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