San Francisco, la mejor ciudad para caminar

Estados Unidos es especialista en “estudios reveladores”. Dan de comer a diarios, revistas y ¡blogs! Se publican todo el tiempo y alcanzan los temas más diversos.

Uno realizado hace poco en el estado de Washington reveló que el residente promedio de un barrio amigable para peatones (pedestrian-friendly) pesa 3 kilos menos que alguien que vive en un barrio en expansión.

Los que residen en barrios donde se puede caminar usan menos el auto, sufren menos accidentes de auto, se comunican más entre ellos, fomentan el comercio porque se detienen a comprar y llevan una vida más saludable en general.

Los resultados de estos estudios suelen alentar nuevas formas de consumo, desde comer sushi una vez por semana hasta caminar más seguido, todo en nombre de la salud. Leo por ahí que en Estados Unidos es cada vez más común que un cliente llame a una inmobiliaria y haga una demanda de este tipo: “busco tres dormitorios, dos baños y un puntaje de caminata de 85, ¿tenés algo?”.

En ese momento entra en juego la novedosa página Walkscore.com, que mide los mejores vecindarios para caminar, lugares donde uno podría vivir cómodamente sin auto. Según las últimas estadísticas, San Francisco, Nueva York y Boston son las ciudades de Estados Unidos más agradables para caminar, entre más de 40 donde se realizaron las mediciones.

Los puntajes de Walkscore definen a una ciudad de 90 a 100 puntos como un “paraíso para los caminantes”; si tiene entre 70 y 89 es “muy caminable” y uno podría vivir sin auto. Entre 0 y 24 son ciudades “auto dependientes” y la caminata más frecuente es “del auto a la casa”.

San Francisco resultó ganadora, con 86 puntos sobre 100, sigue Nueva York, con 83 y Boston, con 79.

(A propósito, si alguien se tienta y quiere caminar por San Francisco, no dude en consultar a la asociación de guías de la ciudad, que propone varios circuitos de caminatas gratis.)


Guía visual, completa y útil

La nueva guía de de Dios Editores llegó a las librerías hace poco más de un mes.

Se llama Buenos Aires Guía Completa, y en 256 páginas pasa revista a los barrios turísticos de la ciudad. Desde La Boca y Puerto Madero hasta la elegante Av. Alvear y Palermo Viejo, la guía es visual, pero también tiene buenos y concisos textos escritos por el periodista Julián de Dios, uno de los socios de de Dios Editores.

Julián -a quien conozco desde hace varios años- es fanático del buen comer. Por eso, además de paseos y circuitos imperdibles, la guía trae comentarios sobre 239 restaurantes, con recomendaciones de boliches de moda, como Thames 878, un bar donde hay que tocar el timbre para entrar; de cantinas de barrio, como Pierino, en Lavalle 3499, preferido de Astor Piazzolla y famoso por su conejo a la cazadora, y secretos bien guardados, como el restaurante del Club Sueco, en Tacuarí 147, donde todos los jueves por la noche preparan smörgasbord, la versión sueca de la cena buffet.

La guía está orientada al turismo -en veinte días sale la edición en inglés-, pero no sería extraño que un porteño encuentre alguna perla de su ciudad mientras la lee.


El Delta como remedio para el amor

El sábado al mediodía me llamó una amiga. Estaba triste y medio desesperada. Hace días que se había trabado en una discusión con su novio. No podían avanzar: se movían un milímetro y aparecía la alarma que anunciaba guerra inminente.

Después de prestarle un rato la oreja, cuando me tocó el turno de decir algo, como es una buena amiga, decidí darle mi secreto. “¿Por qué no sen van a pasar el fin de semana al Delta?”, le dije.

Primero lanzó una carcajada. Después, me comentó que mis soluciones siempre tienen que ver con viajes. Al final, antes de cortar, me preguntó todo seguido y casi sin respirar: ¿Cómo voy? ¿A qué hotel? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué puedo hacer? ¿Te incluye la comida? ¿A qué hora sale la última lancha?

Me perdí con tantas preguntas, así que empecé por responderle la última que escuché. Ahora, en invierno la última lancha sale a las seis. Si te apurás, llegás a tiempo. Después le di la página del ente de turismo y también la de Todo Delta, que están muy bien. Tienen datos actualizados de hosterías, restaurantes y paseos.

El Delta no es un secreto, está ahí, frente a Tigre. Pero a veces uno se olvida qué cerca está de Buenos Aires -apenas 30 kilómetros- qué fácil es llegar y los mundos lejanos que encierran las islas, desde habitantes de pocas palabras hasta enormes azaleas lilas y silencio.

El Delta es una D gigante, verde y llena de islas y ríos que drenan la cuenca del Paraná, después de la del Amazonas, la segunda más importante de América del Sur. Además de ser gigante, la D está viva y avanza hacia Buenos Aires a una velocidad de entre 50 y 70 centímetros por año. Opinan los expertos que en 2100 llegaría a Puerto Madero. Para eso falta. Mientras tanto, el Delta puede ser un buen remedio para el amor.

A todo esto, hace un rato me llamó mi amiga. Tenía otra voz. Después de un día -y una noche- en el Delta sonaba como recién llegada de vacaciones. Creo que hasta ella se dio cuenta del cambio porque me habló de alquilar una casa en las islas para esta primavera.


Richard Avedon, una retrospectiva

“Y si pasa algún día sin que haga algo relacionado con la fotografía, es como si hubiera descuidado algo esencial de mi existencia, como si me hubiera olvidado de despertarme. Se que el accidente de ser fotógrafo hizo mi vida posible.” (Richard Avedon, 1970)

El Museo Jeu de Paume, de la Place de la Concorde, en París, inauguró hace unos días la primera retrospectiva del genial fotógrafo estadounidense desde su muerte, en 2004.

Hay 270 fotografías desde 1946 hasta 2004, que incluyen fotos de moda y también retratos de personajes del mundo del espectáculo, el arte y la política. La muestra se puede ver hasta fines de septiembre.

Para quien esté cerca, un lujo. Los demás podemos ver los profundos retratos de Avedon y también leer algo sobre él en esta página.

“Un retrato no es una semejanza. Cuando una emoción o hecho es traducido en foto, deja de ser un hecho para convertirse en una opinión. La inexactitud no existe en fotografía. Todas las fotos son exactas. Ninguna de ellas es la verdad.” (R. Avedon)


El Alvear Palace Hotel, entre los mejores del mundo

Me llega un correo de Cecilia Nigro, la directora de prensa del Alvear Palace Hotel. Es a propósito de un nuevo ránking de la revista Travel + Leisure, del que resultó que el hotel de lujo más tradicional de la Argentina, figura entre los mejores 15 hoteles del mundo.

El año pasado hice una nota para la revista Travesías sobre Buenos Aires de lujo. Incluí el hotel Alvear, claro. Para eso, hablé con Cecilia, que me contó entre otras novedades, una anécdota que muestra cómo es el lujo en estos tiempos.

Resulta que una vez la llamó desde París un hotelero francés que había estado recientemente en Buenos Aires. Un tal Dominique L. El tipo quería agradecerle. ¿Por qué?, preguntó ella. Entonces él le contó que cuando llegó a su casa en París vio que tenía cosido el primer botón de su camisa. Le extrañó porque recordaba que los últimos días en Buenos Aires estaba flojo, a punto de perderse. Lo último que Dominique recordaba sobre la camisa es que la mandó a la lavandería del Alvear Palace Hotel, donde estaba quedando, y donde, claro, le cosieron el botón flojo y le reforzaron los demás con el anonimato de los superhéroes.

La verdad, es un detalle más de madre que de empleado. Quizás por eso para Dominique L. es de un cuidado impagable. Para Cecilia Nigro es un detalle que tiene que ver con el lujo de estos tiempos: la atención extrema. Personalizada hasta el mínimo detalle. Y no está hablando de grifería de oro, un detalle puede ser tan simple como un botón.

Volviendo a la mención del hotel, una vez más tuvo que ver con el ranking “World’s Best Awards”, donde millones de lectores identifican y premian a los hoteles más exclusivos. El Alvear sacó 92.44 puntos y fue reconocido por los lectores como el hotel más elegante de la ciudad. En la evaluación se destacó la combinación perfecta entre el mejor servicio, su elegancia tradicional y los detalles de la más alta tecnología, sin olvidar su privilegiada ubicación. Dan ganas de darse una vuelta.


Nuevas señales del mundo de hoy

A principios del mes pasado se inauguró en Zheleznovodsk, un balneario del sur de Rusia, un Mounumento al Enema. Es de bronce, está custodiado por tres ángeles y lleva una placa que dice: “Combatamos la constipación con enemas” (el artista dijo que se inspiró en Boticelli).

Ayer, un puñado de mujeres apenas vestidas jugó una carrera de stilettos en Moscú y hoy se disputa en un pueblo de Inglaterra, el Campeonato Mundial de Lucha de Dedos Gordos.

(Esto sin mencionar la última carrera anual y mundial con esposas -léase mujeres- a cuestas, en Finlandia, hace unos días)

Lo freak siempre estuvo, pero ahora ¿se convirtió en tendencia?


Santas equivocaciones

La banda de músicos de la policía de Alejandría, en Egipto, tenía que dar un concierto en Peth, un pueblo en el desierto del Negev, en Israel. Pero las benditas equivocaciones de los viajes los llevaron a Beth, una aldea mínima y perdida en el desierto. Allí comienza la historia, cuando un ómnibus los deja en la ruta y la banda de ocho músicos vestidos de turquesa camina con sus instrumentos hacia el pueblo que pensaban que era y al final no es.

Me recordó a una vez en Luang Prabang, Laos, cuando caminé varias horas para llegar a un templo que había leído que tenía una bella arquitectura. Cuando llegué, el templo estaba cerrado hacía un año por refacciones de la Unesco y mi guía sumaba otro error: actualización deficiente. Estaba a punto de volver, con bronca y desánimo, cuando en la puerta, debajo de una buganvilia fucsia conocí al monje Souk, que tenía 15 años y llevaba una túnica naranja.

Apenas nos entendíamos pero conversamos un rato largo, mucho más de lo que hubiera durado una visita arquitectónica al templo. Una vez, algunos años después de mi viaje, le mandé por alguien que viajó a Laos las fotos que le había tomado frente al templo budista. Y otra vez, también después de mucho tiempo, recibí un correo electrónico de Souk. Decía que había aprendido inglés, que ahora tenía email y que gracias por las fotos. También decía que volviera a visitarlo porque el templo ya estaba abierto.

La banda nos visita es una película que tiene que ver con la música, pero sobre todo con la música sagrada del viaje, que más de una vez empieza con una santa equivocación.


¡Fin de semana!


Campeonato Mundial de Buceo… en Pantanos

Los Juegos Olímpicos terminan el 24 de agosto. Y el 25 comienza otro desafío global: el Campeonato Mundial de Buceo en Pantanos, que se celebrará en una ciénaga de un campo privado en las afueras de Llanwrtyd Wells, un pueblito de Gales que se vende como “el pueblo más pequeño de Gran Bretaña”.

Curiosamente y a pesar de que los participantes terminan con barro hasta en la lengua, el campeonato está catalogado como un “evento verde”. Surgió en 1986, en medio de una ronda de cervezas, en un pub. Los fundadores necesitaban un evento convocante para juntar dinero para causas nobles (la fibrosis quística, por ejemplo). Y se les ocurrió esta competencia de buceo en el fango.

Los participantes deben nadar 110 metros por una zanja oscura, con snorkel y patas de rana. Los últimos ganadores no superaban los 18 años y el récord fue 1 minuto 35 segundos. La edad mínima para competir es 14 años y no hay máxima. Hace dos años, una señora de 70 recibió una mención como la competidora más lenta. Todos la aplaudieron y se fue a su casa contenta.

Para los organizadores esto no tiene nada que envidiarle al Caribe. “Es una forma de levantarle el perfil a nuestras ciénagas y a la biodiversidad única que las habita”, declaró hace poco uno de ellos, recién salido del agua y con una madeja de pastos en la coronilla.


Pekín, gratis y en español

Cada vez falta menos para los Juegos Olímplicos y el Instituto Cervantes de Pekín dio una buena noticia para la comunidad hispanoparlante que tiene pensado viajar a China.

Hace unos días publicó una completa guía turística para recorrer, conocer y entender Pekín. La tirada es de 20.000 ejemplares y se puede conseguir gratis en la Casa de España en la capital, que queda cerca de la Plaza Tian’anmen. Aunque quizás sea más fácil descargarla en este link y leer durante el largo viaje hacia China.

La Guía de Pekín 2008 recopila desde informaciones básicas, como saber que el prefijo de China es (0086) y el de Pekín (10) o que la corriente es 220, hasta consejos de amigo: evite los baños públicos o lo lamentará; tenga en cuenta que se almuerza alrededor de las 11.30; no tome agua de la canilla (en la guía escriben grifo); la planta de los edificios comienza en el primer piso es decir que no existe la Plata Baja.

Además, hay itinerarios sugeridos para uno, dos y tres días en la ciudad, cuenta cuáles son los distritos artísticos, dónde se puede comprar qué (desde seda hasta electrónica), dónde ver acrobacias, hacerse masajes y tomar el té. También, trae un listado de restaurantes, cafeterías y algunos apuntes para dormirse tarde.




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