La playa perfecta
Las playas que alguna vez formaron parte del ránking de una revista internacional de viajes como Condé Nast o Travel + Leisure, se sujetan a esa nominación con la fuerza que haría un africano ilegal si desde la costa española le tiraran un salvavidas.
No importa cuándo las nombraron “una de las diez mejores playas del continente” o “una de las cinco más románticas del mundo”, el año se olvida, pero el título aparece en todas partes. Quizás por eso, mientras tomaba sol en Cayo Guillermo, se acercó Yoandri, un cubano que trabajaba en turismo y me dijo, “Señorita, usted no piensa ir a Playa Pilar, dónde se ha visto eso, ¡es una de las mejores playas del mundo!”
Primero me sentí mal por no haber ido; segundo, pensé que me estaba perdiendo algo; tercero, tomé un taxi a Playa Pilar.
Playa Pilar queda en la punta de Cayo Guillermo, uno de los más famosos de la región junto a Cayo Coco. Ambos, ubicados al norte de la isla de Cuba, forman parte de un grupo de cayos e islotes bautizados hace casi 500 años como Jardines del Rey. Los cayos son pequeñas islas que suelen tener abundante vegetación y pocos habitantes, famosos por sus playas idílicas y la práctica del buceo.
Al llegar no soplaba una gota de brisa y el ambiente se veía brumoso por el calor. El agua se confundía con el horionte y sentía que si levantaba la vista sin anteojos me quedaría ciega en el instante. Estaba en la playa perfecta, pero para que el agua me llegara al cuello tenía que caminar cien metros de mar caliente. Estaba en la playa perfecta, pero no había olas.
En Playa Pilar, Ernest Hemingway pasaba semanas enteras persiguiendo un pez espada de los grandes, pero el día que fui no vi pescadores. Sólo un puñado de turistas con el ceño fruncido, vaciándose en el cuerpo un frasco de protector bajo una sombra improvisada.
Me saqué la foto para el álbum en Playa Pilar y los que la vieron me preguntan dónde es y sueñan aunque sea unos segundos con estar ahí. Pero yo creo que no volvería. Al menos creo que no es la playa perfecta. Según mi opinión, una playa sin olas no puede ser perfecta. Tampoco una playa donde el agua parece un caldo recién servido. Un lugar sin árboles, donde se me quemaron los pies con la arena caliente no podía liderar el ranking. Evidentemente, la playa perfecta es un concepto subjetivo. Y los ránkings de las revistas son muy relativos.

Rusia celebra hoy el 

Los cubanos viven en pesos nacionales, una moneda que no tiene paralelo con otra. Ellos ganan sueldos en pesos nacionales. Un sueldo oscila entre 250 y 500 pesos nacionales, entre 15 y 30 dólares por mes. Quizás en algún momento les alcanzó para vivir, pero ya no. Por eso la propina es su medio lícito para conseguir una mejora en su salario. Una mucama de un hotel gana 150 pesos nacionales, unos 10 dólares al mes. Pero en propinas saca 50 dólares o más al mes. Por eso, muchos cubanos quieren trabajar en el mundo del turismo. Porque concretamente les cambia la vida. Como también les cambia la vida a los que tienen parientes afuera y les envían remesas del exterior (alrededor del 50% de la población).











