A propósito del Sputnik

 cubaflag1.gifRusia celebra hoy el 50 aniversario del lanzamiento del satélite Sputnik, que cambió para siempre el mundo de ese momento y comenzó la carrera espacial, que siguió con Layca, Gagarin, la Luna, el Challenger y muchos otros viajes. Este acontecimiento inmenso me recuerda una curiosa pequeñez.

Hace unas semanas, durante mi viaje a Cuba, recorrí varias librerías de La Habana, como conté en este post. Las más entretenidas para los que nos gusta revolver son las librerías “para cubanos”, donde se paga en pesos nacionales y se sale con las manos sucias y valiosos libros o revistas amarillentos, no por el contenido, sino por los años.

Un día, en una de esas librerías me encontré con esta revista Sputnik, “Selecciones de la prensa soviética”, de diciembre de 1978. Nada más y nada menos que la versión de la ex Unión Soviética de la Selecciones del Readers Digest estadounidense.

La Sputnik era publicada en varios idiomas por la agencia de noticias Novosti -que todavía existe- durante casi toda la guerra fría. Este número que encontré en la librería cuenta los avances soviéticos en la Conquista del Artico, “este gran drama optimista”. También, hay una nota sobre el gran mago Emil Kío, durante su participación en el Club de la Magia de Londres, con una foto a todo color donde hace levitar a una rubia platinada, y otra donde una morocha estilo La 99 aparece cortada a la mitad. Pero el artículo que más me gustó es una que publica fragmentos del diario de una taxista rusa Nina Dronova, que ese año ganó un concurso a la mejor taxista de Moscú.

En su diario, Nina cuenta si ese día está de buen o mal humor, relata cuando le tocó perseguir a toda velocidad a unos delicuentes, declara que no soporta a los pasajeros que dejan propinas y que le gustan los privilegios de ser una mujer al volante.

Aquí, un párrafo de Dronova: “…Ayer al mediodía me tocó llevar a unos franceses. Me pidieron que les mostrara Moscú. Uno de ellos hablaba ruso bastante bien y servía de traductor. Se pasaban admirando todo lo que veían: “¡Oh, qué bien!” “¡Magnífico!”.Gente alegre, simpática, temperamental. Me era grato que les gustara Moscú. Vieron que tenía un tomito de Shakespeare y se sorpendieron. Les expliqué que me gustan mucho sus sonetos, Me invitaron a que los visitase en París. ¡Cuántas invitaciones he recibido hoy! ¡Desde Kamtachatka hasta París!

Nina Dronova vivía llevando pasajeros, y ella misma fue una pasajera de las páginas del Sputnik de papel.


Especial Cuba: desde Miami

cubaflag1.gif  ¿Cuba termina en Miami? Muchos cubanos así lo creen, no sólo porque hay más de un millón de compatriotas allá, también porque sostienen que Miami es lo que es hoy gracias a los cubanos que la hicieron y la hacen. “Porque de aquí se van con educación”, me dijo una tarde un guía de turismo. Miami está de una forma u otra siempre presente en el discurso de los cubanos. La relación amor-odio las ha vuelto inseparables.

El periodista y escritor Leandro Uríafue enviado especial del diario La Nación a la ciudad del estado de Florida, y desde allá nos envía su mirada sobre Cuba en Miami. Especial para Viajes Libres, sus textos y fotos, que cierran la primera etapa de este Especial Cuba.

yellowcab.JPGUn taxista balsero

Viajar en taxi en Miami puede ser una experiencia extrema, pero no tanto por razones de seguridad. El pasajero no parece correr ningún riesgo aunque los diarios dicen que en esta ciudad del estado de Florida la delincuencia está en alza y algunos, que han visto taxistas, muchos de ellos cubanos, haitianos o dominicanos, pelearse con navajas por un pasajero.

Pero si se sigue la tradición porteña de conversar con el taxista y los que manejan son cubanos, siempre dados a la charla, los temas de conversación suelen ser impactantes.

Víctor, un taxista cincuentón que se escapó de Cuba hace 29 años me contó que llegó a esta ciudad de La Florida como balsero. “Fue un viaje de pinga”, explicó riéndose. Esta expresión cubana puede tener un sentido positivo o negativo. En este caso, el enigma se despejó en seguida. “Vine con una balsa hecha con ruedas de tractor que tenía encima una lona amarrada con sogas. A un compañero mío se lo comieron los tiburones”, contó.

Una vez en Miami, los balseros cubanos pueden permanecer en Estados Unidos legalmente, a diferencia del resto de los latinoamericanos. “Lo difícil es el viaje”, explicó Víctor. Pero el premio para ellos parece ser suficiente, aunque en general pierden los lazos con los familiares que dejaron en la isla. “Yo ya me olvidé de Cuba. Además, esta ciudad es cubanísima. No por nada a los cubanos nos dicen los judíos del Caribe. Es una mezcla de negro y español de mente muy rápida, también para el delito”, reconoció.

“En cualquier organización de aquí, uno de los jefes seguro es cubano y si paseas por South Beach te vas a dar cuenta de que tienen dinero de verdad”, dijo el taxista, que estaba contento porque había conseguido entradas en primera fila para ver aquí a Cachao, el maestro cubano del contrabajo de 80 años de edad al que hoy se lo homenajea en un teatro de Miami.

“Oye, mulato, ¿no me cambias 20 dólares?”, le dijo el taxista al conserje cuando llegó al hotel. Cuando el conserje sacó un rollo de dólares para darle el cambio, Víctor me dijo: “Ves, éstos cobran más que los dentistas”.

 biltmore.JPGLa industria de las palmeras

Una de las cosas más comunes en Miami es ver hileras de palmeras en el frente de grandes mansiones o embelleciendo las avenidas. Lo verdaderamente extraño es que este característico árbol tropical haya dado lugar a una floreciente industria en Miami, que no tiene nada que ver con el aceite de coco.

De hecho, muchos inmigrantes aquí, entre ellos los omnipresentes cubanos, se han enriquecido vendiendo palmeras a quienes las utilizan con motivos puramente estéticos. El impactante frente del Biltmore Hotel, en el lujoso barrio de Coral Gables, tiene una veintena de palmeras que rodean una fuente ubicada en el centro. Uno de los conserjes me contó que una palmera de gran tamaño puede costar hasta 6000 dólares: “Las venden con garantía. Si se enferman, las reemplazan inmediatamente”.

En el caso del Biltmore, las palmeras fueron plantadas cuando no tenían un tamaño tan impactante como el que tienen ahora. “Costaron nada más que 2000 dólares cada una”, me dijo el conserje, sin saber lo que significa esa cifra para los devaluados bolsillos argentinos. Read the rest of this entry »


Especial Cuba: ¿cuánto cuesta?

pesoscubanos.jpgcubaflag1.gifSi no fuera porque odio los manuales, hubiera buscado uno para entender el cambio en Cuba. O bueno, los cambios.

Como en muchos países, cuando uno llega tiene que cambiar dinero. Hasta hace algunos años circulaban los dólares, pero ahora es preciso cambiarlos. Eso no sería nada para el viajero acostumbrado a este trámite. Hay que mal cambiarlos, y eso duele. Desde hace algunos años el dólar está devaluado y por 100 dólares se reciben 80 pesos cubanos convertibles (CUC), un 20 % menos. Lo mejor es llevar euros: un euro equivale a 1,23 CUC.

Los CUC son la moneda local… para los turistas. La vida en CUC no es barata. Un viaje en taxi desde la zona hotelera de Vedado hasta la Habana Vieja cuesta entre 4 y 5 CUC, que serían 6 o7 dólares. Para tener una referencia, comer en los famosos paladares, casas abiertas como restaurantes cuesta entre 8 y 15 CUC por persona. dolaresvolando.jpgLos hoteles, y esto es bueno saberlo, conviene contratarlos en el país de origen por medio de las agencias que el gobierno de Cuba tiene en el exterior, como Havanatur. Si uno llega a pagar la habitación en el mostrador será mucho más caro, el doble tranquilamente. Me refiero a hoteles que si cuestan 60 dólares, llegando a Cuba pueden costar 120. El que vaya en plan mochila siempre podrá conseguir opciones para dormir por 20 dólares -como mínimo- en Cuba.
Las entradas a los museos cuestan entre 3 y 5 CUC y las propinas, el anhelo más grande de muchos cubanos hay que contarlas en el presupuesto.
 

pesomarti.gifLos cubanos viven en pesos nacionales, una moneda que no tiene paralelo con otra. Ellos ganan sueldos en pesos nacionales. Un sueldo oscila entre 250 y 500 pesos nacionales, entre 15 y 30 dólares por mes. Quizás en algún momento les alcanzó para vivir, pero ya no. Por eso la propina es su medio lícito para conseguir una mejora en su salario. Una mucama de un hotel gana 150 pesos nacionales, unos 10 dólares al mes. Pero en propinas saca 50 dólares o más al mes. Por eso, muchos cubanos quieren trabajar en el mundo del turismo. Porque concretamente les cambia la vida. Como también les cambia la vida a los que tienen parientes afuera y les envían remesas del exterior (alrededor del 50% de la población).

monedache.jpgLa vida del turista transcurre en CUC, pero de todas maneras puede acercarse a una Cadeca (casa de cambio) y obtener pesos nacionales. No está prohibido, pero sólo le servirá en algunos pocos paladares. Y -acá va un dato jugoso- para comprar libros. En Cuba existen curiosas ediciones, muchas joyas que pueden llegar a costar 0.20 dólar. Desde clásicos como José Martí y Dostoievsky hasta rarezas como un libro de que usaban los niños en la escuela revoluvionaria de hace algunos años sobre lo interesante que es Vietnam. O un álbum de figuritas con todos los hechos de la Revolución (este último se vende en CUC). Atención con los libros anteriores a 1946, que no se pueden sacar del país. Y ojo, no todas las librerías venden en pesos nacionales. Hay que andar y preguntar. Una de ellas, La Internacional, está en la calle Obispo, frente al edificio de La Moderna Poesía, un monumento al art deco y un buen lugar para encontrar libros (también vende en CUC).

Creo que se supone, pero igual lo aclaro: no hay mercado negro de cambio de dinero. De muchas otras cosas, claro que si.


Especial Cuba: imperdibles de La Habana

p1080841.JPG Miradores. La Habana tiene antiguos edificios para mirar la ciudad desde la altura. El gran Focsa, de 33 pisos, es uno de ellos. En el último piso de esta mole modernista está el restaurante La Roca con espectaculares vistas al Malecón y el Vedado. En la Habana vieja, una joya art deco: el antiguo edificio de la ronera Bacardi, que con la Revolución tuvo que llevarse su marca a otra parte. El edificio es increíble. Y desde el mirador alto se ve gran parte del centro de La Habana: el Capitolio, el Museo de la Revolución y el faro. Consejo: el atardecer es el mejor momento, hace menos calor y el cielo suele estar rosado. Estos son dos, pero hay otros que cada viajero irá descubriendo. Bueno, uno más: el antiguo Hotel Inglaterra tiene un bar en la terraza, que no es muy alta, pero el ambiente es ideal para unos tragos. mojito.jpg

cubaflag1.gifTragos. “Mi daiquiri en el Floridita y mi mojito en la Bodeguita del Medio”, eso dijo Hemingway y eso hacen los turistas más de setenta años después. Como un mandato. Son lugares turísticos, sí, mucho. Y caros, entre 4 y 6 CUC por un daiquiri o mojito. Pero algo tienen estos dos lugares. Siempre hay un grupo de son tocando temas de Buena Vista, y gente bailando pegadita y sonriente. Muchos otros lugares hacen buenos mojitos, con la yerbabuena bien macerada. Uno de los mejores que tomé fue en el bar al aire libre del gran Hotel Nacional, con vista al Malecón.

El Malecón. Del Vedado, un barrio residencial lleno de palacetes rodeados de vegetación espesa se puede bajar al Malecón, mejor si es por la tarde. La mayoría de los paseos es mejor hacerlos por la tarde. Durante el día el calor impide. Y pide dos cosas: sombra y agua. Pero las tardes de Malecón son una delicia: llega la brisa marina y a medida que camina uno atraviesa colectivos habaneros: los pescadores, los enamorados, los hiphoperos y las bricheras, que están en Argentina y en Perú y también aquí. Son chicas que buscan maridos extranjeros y quieren hacer un bridge o puente con otro mundo, supuestamente mejor. No son jineteras, son menos obvias y lo hacen en nombre del amor. Lo que no sabemos es del amor por qué. Lo más probable es que el que salió de tarde llegue de noche a la La Habana Vieja. Cada 50 metros hay una historia y alguien que la cuenta con lujo de detalles. A los cubanos les gusta hablar y lo hacen muy bien.

p1080664.JPG

Habana Vieja. Aquí hay que caminar y caminar. Por la calle Obispo, una muy turíristica, y por otras, menos conocidas, con balcones llenos de ropa secándose y gente en la calle, siempre con ganas de hablar, de contar. Una día se me hizo de noche. La culpa la tuvo el Museo de la Revolución, que me atrapó. Cuando salí, la ciudad estaba negra. Hay racionamiento de energía y las noches suelen ser oscuras. Pero no es un lugar peligroso, uno se sentirá seguro en La Habana y en Cuba.

¿Fuiste a La Habana? ¿Algún imperdible para recomendar? 


Especial Cuba: depilación definitiva

31.JPG

Ella es una cubana linda. Tiene la piel del color de un coco maduro, ojos oscuros, pestañas largas ycubaflag1.gif labios gruesos. Sus tetas son pequeñas, naturales y lleva las uñas pintadas de rojo. Es la guía del ómnibus que va de Cayo Coco a Cayo Guillermo, dos cayos de moda en los últimos años, perfectos para quienes buscan vacaciones de sol y playa.

Ella pasa a buscar a los turistas por el hotel, los saluda y cada tanto cuenta algo que justifica su trabajo de guía, tipo: “Este es el antiguo aeropuerto de Cayo Coco, que desde hace unos años es el Parque Nacional Bagá”. El ómnibus pasa por la antigua pista de aterrizaje y se siente el calor que llega desde el asfalto. Hace 32 grados y el resplandor asesina la vista de un saque.

Además de todo lo que tiene, la cubana tiene un poco de pancita, aunque a decir veldá, como le dicen aquí a la verdad, no me di cuenta hasta que me la mostró. Y eso fue después de preguntarme por la depilación definitiva. labioscubanos.jpg

Ya no había turistas en el bus, entonces en un rapto de confianza ella se dio vuelta y me dijo: “Estábamos hablando con el chofer de lo peluda que es la recepcionista de ese hotel. Yo le comentaba que escuché sobre una crema que te saca los pelos para siempre, existe eso?”. Me miraba fijo, muy interesada, como si estuviera esperando la respuesta de su vida. Le dije que creía que existía un método llamado depilación definitiva y que era con láser. Ella quería saber más, se moría por estar en una peluquería charlando de coquetería y ruleros. De la depilación definitiva pasamos a las cirugías estéticas. Ahí pregunté yo, si se hacían, cómo se pagaban, quiénes podían acceder. La cubana linda se agachó y se acercó a mí, como para decirme un secreto. Y me lo dijo: “Tienes que tener amigos y te haces lo que quieras”.

Después, me preguntó por la cirugía que saca la panza, me habló de liposucción y me mostró su rollito inofensivo. Después conversamos de las siliconas. Ahí se miró sus tetas pequeñas y dijo que “Uy, no, no podría tener algo extraño”. No pude verle los ojos porque llevaba anteojos oscuros, pero igual no le creí. El ómnibus llegó a mi hotel, le pagué el viaje, que costaba 5 CUC y nos despedimos hasta pronto. Si alguna vez vuelvo a Cayo Coco sé que la cubana linda tendrá las tetas operadas.


Especial Cuba: Fidel y el Club de los 120

fidelenfermo.jpgcubaflag1.gifFidel es el padre de los cubanos. Como todo padre da y quita, deja hacer y prohíbe. Como muchos padres es amado y como algunos es odiado. Como todos, algún día morirá.

Hay rumores de su muerte desde hace rato. En su columna dominical de Página/12, el periodista Santiago O’Donnell escribió ayer una interesante nota sobre esta incógnita, tomando como fuentes los blogs y diarios de Miami, que lo han matado varias veces. Pero el Comandante ya lo aseguró alguna vez: “Yo me muero casi todos los días. Pero eso me divierte mucho, realmente, y me hace sentir más saludable. He resucitado muchas veces.”

Dicen que el rumor sería verdadero. Perez Hilton es un blogger experto en chismes y ya lo confirmó hace más de un mes: “Fidel Castro is dead”. Dicen que sí. Que lo embalsamaron como a Lenin, que tiraron sus cenizas al mar. Y que no. Ahí aparece él, con sus declaraciones polémicas, como las de la semana última, con ese asunto de las toneladas de oro debajo de las Torres Gemelas. Y que sí. Y que no.

Lo cierto es que en Cuba nadie sabe nada. Al menos los habitantes con los que me crucé: un camarero, el conductor del coco taxi, un vendedor de libros, dos médicos, una maestra, gente que anda por ahí. Esto me dijeron en Cuba: “El comandante está bien, ¿no vio sus reflexiones en el Granma de hoy?”; “Hace un año y dos meses que Fidel está enfermo, pero igual anda bien”; “Es muy difícil saberlo. Hace algunos años hice el servicio militar cerca de donde vive Fidel. Estaba allí de la mañana a la noche, cuidándolo, y nunca supe cuál era su casa”.

club1201.jpgclub1202.jpg club120.jpg                          

 Los que lo quieren vivo tienen las reflexiones que salen cada dos o tres días en el periódico. Los que lo quieren muerto podrían tener que esperar… más. Hace unos años que en Cuba se ha formado El Club de los 120, con personas que llegan “con calidad de vida satisfactoria” a esa edad. Ya circula el rumor de que Fidel Castro Ruz podría llegar a los 120.

Lo último: el presidente del Club de los 120 es el Dr. Eugenio Selman (foto izquierda), médico personal del Fidel.


Especial Cuba: autos de los 50

carrocubano3.JPG 

cubaflag1.gifLa Revolución tiene 49 años, casi lo mismo que los museos rodantes de Cuba. Así les dicen a los autos clásicos norteamericanos de los años 50, plena época del dicador Fulgencio Batista. Antes de la Revolución, Cuba era uno de los mayores importadores de autos americanos clásicos y hoy es el país del mundo donde más quedan, más incluso que en Estados Unidos. Si bien no hay números exactos, se habla de alrededor de 75.000 “carros” también llamados almendrones porque algunos se parecen a una almendra. Son Buick, Ford, Chrysler, Chevrolet, Plymouth y Cadillac convertibles, grandes como lanchas y pintados de turquesa, rojo, celeste, verde agua y más colores inusuales. La mayoría es de los 50, pero también hay de los 30 y 40.

Los autos antiguos no fueron expropiados por la Revolución, y existen organizaciones de propietarios que hacen competencias de mejor estacionamiento, mejor marcha atrás, mejor frenaje, mejor presentación y motor más reluciente. Además, son los únicos autos de Cuba que se pueden comprar y vender.

El más freak que veo es uno que está estacionado frente a las escaleras monumentales del Capitolio, en Centro Habana. La nueva pintura es violeta metalizado. Funciona como taxi y cobra carísimo. Tiene el frente y el tapizado y todo en perfectas condiciones. Pero nunca lo veo andando. Siempre que paso por ahí, está su dueño, tan elegante como el auto, sentado escuchando rock and roll de la misma época del auto. Es tan negro que el flash no alcanza para que se vea su cara. En el bolsillo de la camisa lleva una lapicera violeta haciendo juego con la pintura del auto. Le pregunto algo pero ni me pesca, está en su mundo Elvis y se cree lo máximo.

No todos corren la misma suerte que la bañadera violeta. También los hay sin botox ni cirugías, con la chapa descascarada y los años encima. Pero andando, con la frente alta. Y a veces, medio baja también. Ya los verán, parados en el medio de la calle, rodeados por cuatro, cinco o seis hombres discutiendo sobre mecánica.

A continuación una pequeña galería tuerca de fotos que saqué en La Habana.

carrocubacapitolio.JPG

cubacarro.JPG

carroscubanos2.JPG

cubacarro1.JPG

Si se quedaron con ganas de más, pueden hacer un clic acá


Especial Cuba: Elíades Ochoa

cubaflag1.gifEste sonero cubano es uno de los pocos que quedan vivos del famoso Buena Vista Social Club, el disco que produjo el estadounidense Ry Cooder en 1996. Se lo reconoce porque muestra sus raíces campesinas -nació en Songo La Maya, provincia de Santiago de Cuba-, y a pesar de la fama, los 12 discos y las giras por más de 40 países, sigue vestido con su sombrero y botas de vaquero.

Ochoa tiene 61 años y volverá a grabar con World Circuit, la misma discográfica británica que grabó aquél disco del relanzamiento del son cubano en el mundo. El músico prepara el nuevo trabajo con su grupo, el Cuarteto Patria y 15 jóvenes músicos cubanos. Se llamará Jigue, igual que un árbol de la isla. Todavía están en plena faena, así que para recordarlo ponemos un video filmado por el cineasta Frank Padrón de uno de sus temas más conocidos: Píntate los labios, María. Qué lo disfruten.


Especial Cuba: animales afectivos

animalesafectivos.JPGcubaflag1.gifLa mujer que está ahí, atrás de todo el jaulerío, se dedica a vender animales afectivos, como me dice antes de abanicarse con un envión capaz de derribar una casa pero jamás este calor.

Se llaman así porque son animales de compañía. Además de los perros, que no tienen mucha salida en Cuba, están las aves. Cacatúas, canarios y jilgueros, que comen menos y, como me comenta la mujer, ”no sólo cantan, también hablan; pueden decir hola y piojito”.

Este puesto está en el barrio chino de La Habana. La capital de Cuba tiene algunos cientos de chinos que alguna vez fueron miles. El boliche de la rubia, que es el boliche del Estado, queda en el Pasaje del Cuchillo, entre restaurantes con farolitos rojos y dragones de papel. El aire huele a camarones y jengibre y en los carteles se leen nombres como Tien Tan, Tres Chinitos y Flor de Loto. No vende tocororos, el pájaro nacional de Cuba que lleva en su plumaje los colores de la bandera, ni ninguna de las 350 especies autóctonas de la isla.

libre.gif

Un animal afectivo en su versión ave cuesta entre 5 y 10 CUC (peso cubano convertible). Está en precio convertible porque muchos cubanos residentes en el extranjero o turistas, según me dijo ella, se los llevan a su país. A diferencia de los cubanos, los animales afectivos no necesitan pedir permiso para salir del país. Se compran con la licencia para viajar.  Tal vez por eso hay un local como éste, un poco más grande, en el Aeropuerto Internacional de La Habana José Martí, justo abajo de la escalera mecánica que va al segundo piso. Ese es un poco más fancy, tiene jaulas de colores y los pájaros cuestan unos pesos más.


Especial Cuba: los anteojos de John Lennon

johnlennon.JPG

cubaflag1.gif Memoriales de Lennon hay en muchas ciudades del mundo. En lugares obvios, como Nueva York, donde lo mataron, y Liverpool, donde nació. Y también en sitios menos imaginados como Praga y Hamburgo, donde se está construyendo un monumento de los Fab Four en el barrio St. Pauli.

También, y no desde hace mucho hay una estatua de Lennon en La Habana, donde las canciones de los Beatles estuvieron prohibidas durante los años sesenta por ser consideradas “decadentes”.

Llegué hasta el monumento con Artemio, un chofer de cocotaxi. Tenía la piel tostada y los ojos azul Caribe. Todos los cubanos saben que Fidel está enfermo hace “un año y dos meses” y también saben otras cosas de Fidel. Artemio me contó que cuando se inauguró el monumento a Lennon en La Habana, el 8 de diciembre de 2000, Fidel estaba sano y se apareció sin avisar. Junto con Silvio Rodríguez destapó la sábana que dejó ver al cantante en bronce.

El Parque Lennon, donde está el monumento, queda en Vedado, no muy lejos de la Plaza de la Revolución, frente a una casona renacentista pintada de celeste pastel. glasses1.jpgSe lo ve cómodo a John Lennon, sentado en un banco de bronce y con el brazo en el respaldo dispuesto a abrazar al que se siente a su lado. Lo rodean unos árboles de sombras espesas que le dejan bocanadas de brisa. Pero hay algo que falta y no me doy cuenta qué es.

A medida que me acerco lo noto. Lennon no tiene sus clásicos anteojos redondos. Y sin ellos no parece Lennon. Antes de que me lo pregunte dos veces aparece un viejo estilo los que ya no están de Buena Vista Social Club –hay cientos así en La Habana- y le pone las gafas.

Me explica que un borracho le pateó los anteriores y los hizo añicos. Desde entonces, él y un compadre son los encargados de cuidarlos.  Entre los dos le ponen y le sacan los anteojos al cantante unas 100 veces al día. Como buenos compañeros de trabajo, se turnan, comparten la propina y conversan mientras fuman su habano marca Crédito, uno que no se vende a los turistas.

Ni bien termino de sacar la foto, llega otro viejo estilo Buena Vista, con guayabera color café y un bolsito colgando. Me ofrece CDs grabados de Lennon por 2 CUC. Creo que con uno más que venga podríamos hacer un Parque Lennon Social Club. Edad tienen de sobra -los tres pasaron los 85-, el son lo llevan adentro y público en Cuba hay para todo.