Tu Refugio Petit Hotel

Cuando los chicos se fueron, yo le dije a mi marido: ¿Y si nos ponemos una posada? No me vas creer, pero lo más difícil fue el nombre. Entonces pensé: hostería es más para la cordillera y acá estamos en la ciudad, así que esto debe ser una posada urbana, del concepto te hablo, ¿me entendés? ¿cómo me dijiste que era tu nombre?
Tengo tres cuartos con su baño, todos bien decoraditos, los decoré yo, eh? Los podés ver, si querés. Uno tiene un deck, como le llaman ahora, y le puse unas plantas para que no sea la terraza y nada más, porque es eso el deck, la terraza ¿no?
Abajo, mirá, hice hacer un desayunador, ahí les doy un desayuno bien completito y a veces me siento con ellos a charlar. Me preguntan, quieren saber qué hay para hacer y yo me conseguí toda la folletería de la ciudad. Tengo de lo quieras, lleváte si necesitás.
El cuarto que era de mi nena lo uso para cuando viene alguna novia. ¿Te conté que ya tuve noches de boda? Yo les lleno el cuarto con pétalos de rosas, por todas partes les pongo, y les dejo una botella de champán de regalo, no sabés cómo les gusta, se vuelven locos.
Y sí, nos está yendo bien, ya tenemos clientes que vuelven, ¿viste?
Mi marido me ayuda, a él siempre le gustó la cocina, así que prepara panes caseros o va a comprar medialunas bien tempranito. La pasamos bien, digo yo, los dos solos y jubilados, sin esto nos aburriríamos ¿no?
La nena se fue a vivir con una amiga pero todavía no estudia nada, yo no sé qué voy a hacer. El otro día se lo dije: Patricia, ¿Por qué no te hacés la tecnicatura en turismo? Hacéte la carrerita esa, nena. ¿No te das cuenta que ya tenemos la posada? Pero los chicos son así, hay que esperarlos.
Yo mientras tanto algo estoy aprendiendo, la otra vez compré esos libros que ves ahí, “La Gobernanta” y “Todo huésped es VIP”, y algunas cosas saco, no te voy a decir que no. Por ejemplo, lo de las toallas. Les hago cisnes y se los dejo en la cama, como una escultura de toalla. Me contaron que es algo común en los cruceros, ¿sabías? Vieras vos cómo les encanta el detalle. Cuando se acuerdan me dicen, ¡qué hermoso! ¿dónde aprendió a hacer eso, Mirta? Me salen lindos, será que tengo mano, qué se yo.
Y sí, la verdad es que no me puedo quejar, con lo de la crisis y todo, nos va bien, ¿viste?
El tema del nombre, bueno, lo que te contaba, fue lo más difícil. Al final le quedó Tu Refugio Petit Hotel. Yo lo quería inscribir como Bed & Breakfast, por lo del inglés, y claro, como damos desayuno era justo el caso. Pero no me dejaron y eso me quedó acá, no me lo puedo sacar, ¿sabés? ¿cómo me dijiste que era tu nombre?
Después de ver la portada de uno de los últimos números de la revista
La historia de las momias viene de lejos. En 1865 se exhumaron del nicho 214 del Panteón de Santa Paula los restos del médico francés Remigio Leroy. Para asombro de los presentes, su cuerpo estaba momificado.
Las momias estuvieron en el cine.
Él es un gringo viejo. Lleva sombrero de explorador, bermudas cargo y una bolsa de compras parecida a la que usan las señoras de barrio, sólo que ésta tiene la cara de Frida Kalho bordada con lentejuelas brillantes.
La historia del pobre árbol de Ténéré, en Níger, es triste pero me gusta.
Me gustaron las luces de neón de la vidriera. Decían Rose Mary’s en fucsia y verde, y estaban rodeadas de flores, también de neón. Por eso entré en ese pub de Williamsburg, una zona de Brooklyn que se ha puesto de moda y hoy tiene hoteles y restaurantes y eventos y cafés y negocios de ropa vintage recomendados en las guías de Nueva York.
Hace tres años hice un viaje en camión por el sur de Africa. Uno de esos safaris donde se cruzan varios países durmiendo en carpa y visitando reservas de animales salvajes. El viaje terminaba en Vic Falls, Zimbawe. Los alemanes, ingleses y noruegos que venían en el camión siguieron sus recorridos hacia Zambia o Tanzania. A mí me tocó regresar con otros tres periodistas argentinos. El mismo camión con el que habíamos hecho el tour volvía a Sudáfrica vacío y el chofer tenía indicaciones de llevarnos de vuelta.


Alerta de tormenta tropical en vacaciones. Me pasó hace un par de años. Viajé a Sint Maarten/Saint Martin, la isla mitad holandesa y mitad francesa, que se hace publicidad con eso de “dos países, dos vacaciones”. 


Curiosamente y a pesar de que los participantes terminan con barro hasta en la lengua, el campeonato está catalogado como un “evento verde”. Surgió en 1986, en medio de una ronda de cervezas, en un pub. Los fundadores necesitaban un evento convocante para juntar dinero para causas nobles (la fibrosis quística, por ejemplo). Y se les ocurrió esta competencia de buceo en el fango.





