Links, temas y noticias

El Toreo de la Vincha, en Casabindo
Los defensores de animales que en España son capaces de levantarse en medio del cine y pedir la interrupción de una película donde se defiende el toreo, como sucedió en varios cines en la época de “Hable con ella”, de Almodóvar, en Argentina estarían contentos. En este país hay un sólo toreo, en donde el toro es una estrella. Y si alguien sale lastimado no es el animal sino el hombre. En el Toreo de la Vincha, el torero debe tratar de quitarle al toro una vincha con monedas de plata que después se ofrenda a la Virgen de la Asunción. Se practica una sola vez por año, en Casabindo, un pueblito de la puna jujeña. Esa única vez es este viernes. El que vaya es posible que se apune o que termine durmiendo en carpa, pero no se arrepentirá.

 

La vida sexual de los animales, en Nueva York
Desde hace unos días se puede visitar en el Museo del Sexo de Nueva York, una muestra sobre los comportamientos sexuales de ciertos animales, entre ellos, pingüinos, elefantes y monos. Estos comportamientos no tendrían que ver con la reproducción sino con el sexo e incluyen desde besos y abrazos hasta sexo oral. Más info y datos útiles aquí.

 

Comer y comprar en Pekín
Si alguien está allá o viaja pronto, puede tener en cuenta esta nota hecha por corresponsales de Reuters, con datos boutique sobre la Ciudad Olímpica. ¿Un ejemplo? El bar del último piso del Emperor Hotel, donde se puede tomar un trago mientras el sol se pone en la Ciudad Perdida. Para los que se animen, hay un jacuzzi al aire libre.

 

Las navajas no alcanzan…
Nuevos bolsos y accesorios para viajes de la tradicional marca suiza Vitorinox, que los suma a sus tradicionales multiherramientas, que después de la fiebre de la inseguridad son más un problema que una solución porque más de una vez suelen quedar en el bolso de mano y terminan en un depósito. 

Animación urbana en Buenos Aires
Ya está listo el primer libro del grafitero italiano Blublu.org, con dibujos de cuatro años. También se puede ver su página MUTO, un increíble video a partir de graffitis de varios artistas en los muros de Buenos Aires y de Baden, en Alemania.


El sueño del delfín

“El delphinus, cuando quiere dormir, flota en la superficie del agua; una vez dormido, empieza a caer suavemente hasta el fondo del mar, donde se despierta al sentir del el golpe de su propio cuerpo contra las rocas; cuando esto se produce, vuelve a subir a la superficie del agua; una vez allí, vuelve a dormirse para emprender de nuevo su descenso hasta el fondo, donde volverá a despertar, y así, flotando de arriba abajo y de abajo arriba, descansa en continuo movimiento.”

(Benedickt Chmielowski: La nueva Atenas o la Academia Scientiae plena)


¡Guau! ¡Cuántos hoteles insólitos!

Resulta cada vez más frecuente encontrar un hotel insólito.

Aumentan en cantidad y también en grado de rareza. ¿Crecerán en la misma medida que crece el turismo bizarro? ¿Llegaremos a alojarnos en un tacho de basura ambientado por algún diseñador del momento? ¿O será popular dormir dentro de una botella gigante e indestructible tirada al mar sin más mensaje que uno mismo en una cama inflable, con tevé satelital?

Ideas no faltan. En la página Unsual hotels of the world se puede reservar una noche arriba de un árbol, en el fondo del mar, adentro de un bloque de hielo, en un tranvía o en una cárcel, igual que un preso. Las excentricidades varían pero sobre todas las cosas, aumentan y son buscadas por los turistas que siguen tendencias.

¿Dormir abajo del agua? Sí, a Jules’ Undersea Lodge, de Key West, se sumarán pronto dos nuevos hoteles submarinos: Hydropolis, en Dubai, que costará 580 millones de dólares y tendrá 220 suites, además de un amplio espacio con restaurantes, negocios; y Jone’s Poseidon Undersea Resort, un hotel con spa y capilla para casamientos -como tiene el Ice Hotel de Quebec- pero todo bajo la costa de Fidji. Ya toman reservas para 2009, por si alguien está interesado, costará alrededor 15.000 dólares la semana para una pareja.

En Austria, por ejemplo, están los caños de cemento -¡de 9 toneladas!- diseñados por Andreas Strauss en base al concepto de hospitalidad-minimalista, en un sentido económico. Demasiado económico para algunos porque ni siquiera incluye baño… Los sanitarios y el área de cafetería están en los alrededores.

El lugar se llama Das Park Hotel y está en la ciudad de Ottensheim, a orillas del Danubio. Maneja una política de costos interesante: “pague lo que desee”. Cada pasajero deja la cantidad de euros que pueda. Los cuartos se reservan online y el pasajero recibe un código de acceso.

La idea de los caños me recordó a los hoteles cápsula de Japón, que probablemente están entre los más antiguos de los bizarros. Un típico hotel cápsula como el de Akihabara, se compone de dos sectores principales: uno público que incluye los baños y el otro privado, donde están los las cápsulas organizadas como los nichos en un cementerio. Estos nichos para vivos son de plástico reforzado y tienen tevé, video, radio, luz y otras amenities al alcance de la mano, claro, porque el cuarto mide 1m x 1m x 2m.

El primer hotel cápsula fue diseñado por el arquitecto Kisho Kurokawa en Osaka, a fines de los años 70. Todavía hoy son usados mayormente por hombres. La noche en un capsule inn cuesta desde 40 dólares.

En la localidad sueca de Vasteras, a trece metros del suelo y sobre la copa de un viejo roble, está el Hotel Woodpecker Hotel (pájaro carpintero), uno de los hoteles más pequeños del mundo. Tanto, que sólo es capaz de alojar un huésped, máximo dos. Pequeño pero con estilo: arriba hay un dormitorio, un toilet, una pequeña cocina, una biblioteca, una hamaca y un balcón con una mesa con unos binoculares para ver posiblemente pájaros carpinteros. La noche cuesta desde 250 dólares. Esta jaula de madera fue diseñada por Mikael Genberg, un escultor local, el mismo que hizo el Utter Inn, un hotel flotante en el lago Malaren, también en Vasteras.

El último que encontré, mientras hacía la nota de los perros de alquiler, fue el Dog Bark Park Inn, un hotel dentro de la mascota más grande del mundo creado por dos artistas, Dennis Sullivan y Frances Conklin. La cucha gigante queda en Idaho y está llena de arte perruno en los cuartos. Y en el desayuno, donde no faltan las cookies caseros con caritas de perro. Dicen que el loft de la cabeza tiene muy buena vista. Por supuesto, este lugar acepta mascotas, y la habitación doble tiene un precio razonable: 100 dólares.

Dormir en la cárcel es definitivamente la opción más económica de esta lista caprichosa. La Antigua Cárcel de Mount Gambier, en el sur de Australia, cuesta 20 dólares por persona. Caben hasta tres personas por celda y el precio, claro, incluye la llave del candado.


Para los que viajan solos: ¡se alquilan perros!

¿Recorrer el Central Park solo como un perro? Ahora también es posible pasear por el gran parque de Nueva York con un perro. Se acabó la soledad extrema para los viajeros sin compañía. Por lo menos, para los que se van Nueva York, Los Angeles, San Diego o… Tokio. Desde hace unos meses se alquilan perros por el día. Hay muchos para elegir, de distintas razas, colores y edades.

Flexpetz nació en San Diego y ya tiene sucursales en varias ciudades de Estados Unidos. Y está en plena expansión. Después de Nueva York hay planes de seguir por Washington, Londres y más. Además del típico paseo por el día, tienen programas , como el Canine Ambassador Program, orientado a los dueños de los hoteles, para que incluyan el servicio de dog rent como uno más para sus clientes. Todo esto puede sonar bizarro o quizás no tanto en una sociedad fóbica, el tema es que el alquiler de perros se está usando cada vez más por locales y turistas. Tanto, que ya lo catalogan como “tendencia”. Hace unos días, el New York Times publicó una nota del fenómeno.

Los animales alquilados fueron rescatados de refugios para perros y, como los niños huérfanos, se ponen felices cuando alguien los saca a pasear. Eso sí, antes es necesario ser miembro, y saber que estar acompañado no es barato. El alquiler de un perro en Nueva York cuesta 45 dólares por el día (los perros sólo se alimentan con Kumpi, considerada la mejor marca de comida para perros del mercado) y la memebresía por mes 250 dólares, con derecho a cuatro alquileres diarios. Además de pagar, el dueño temporario debe asistir a un curso de una hora que lo instruye sobre cómo pasearlo.

En Japón, la tierra del Tamagotchi, esta modalidad funciona hace tiempo. Los perros se alquilan en Puppy the World, un negocio que cobra 20 dólares la hora y 100 por un día con la noche incluida. Aunque también se trata de acompañar, el concepto es aquí es diferente. Los perros trabajan por hora, son unos quince que van rotando y después de cinco años, ¡se retiran! y pasan el resto de sus días en una residencia en Chiba, al sudeste de Tokio.

Puppy the World comenzó en Odaiba en 2003, pero se fue agrandando y llegó a Tokio el año pasado. Allí es un boom porque en muchos departamentos está prohibido tener perros, entonces funciona muy bien un pichicho con contrato temporal. Por ahora son perros, pero el éxito empuja a la expansión, a generar nuevos negocios, así que tal vez dentro de algún tiempo también se alquilen gatos por mes o canarios para cantar en algún evento o loros para animar la fiesta del niño.

Volviendo al Central Park, el turista solitario puede elegirlo con confianza para llevar a su mascota temporaria. Es un lugar especial para ir con perros: tiene áreas de juego, descanso y senderos para que el pichicho mueva la cola sin parar. El dueño temporal podrá hablar sin ser tildado de loco, también hará mimos, reirá y hastá podrá sentir un cuerpo caliente al alcance de su mano. Mientras tanto, la soledad queda en stand by.


Pájaros de mal agüero

birdsatairports.jpgEn un aeropuerto de Florida hay un collie que se llama Radar y tiene la misión de evitar que los pájaros mecánicos y los naturales se mezclen. Hace poco salió publicada su historia. Radar no es el primer perro en el métier de espantar pájaros en ese aeropuerto. También existió Jet, pero se retiró enseguida por problemas cardíacos.

El tema de los pájaros en los aeropuertos tiene historia. El primer choque de un ave con un avión ocurrió en 1905 y el primer muerto fue en 1912. En la actualidad, los choques con aves cuestan 600 millones de dólares por año a la industria aeronáutica. Tanto, que los ingenieros de esta época se preocupan por diseñar nuevas tecnologías que  más resistentes al impacto de las aves, y hasta existen manuales de seguridad para que los pilotos eviten las aves y simuladores del impacto que producen las aves en el avión.

El 90% de los choques ocurren durante el despegue y aterrizaje de aviones. Al choque del ave con el avión -generalmente con la turbina- se lo conoce en inglés como bird strike o BASH (Bird Aircraft Strike Hazard). Los ingenieros japoneses le dicen yakitori por la popular brochette. El tema es que este choque causa severos daños a la nave, básicamente porque el impacto del pájaro a gran velocidad es muy fuerte.

10.jpgEn el día del despegue que siguió al día del pájaro en la turbina supe que volaríamos en un avión distinto. Y no es que creí un rumor de pasillo: vi la turbina triste y desguazada en un hangar. Estaba cerca de un Hercules última generación de Estados Unidos que nadie supo explicarme por qué estaba en el aeropuerto.

Leo por ahí que varios aeropuertos están situados en rutas migratorias y muchas aves los usan como un alto en su largo camino. Porque allí encuentran alimento: semillas y frutos y a veces, también basura abandonada.

pajaros.jpgEl tema de los pájaros en los aeropuertos es grave. En algunos lugares, como Nueva Zelanda, electrifican las matas que lo rodean para repeler a los gusanos que sirven de alimento a las gaviotas. En JFK, por ejemplo, compraron halcones para reducir drásticamente la población de palomas. También, se usan luces, pirotecnia, bombas de estruendo y armas de fuego para ahuyentar a las aves.

Cansadas de los pájaros de mal agüero, las autoridades del aeropuerto de Pekín compraron una máquina estadounidense que reproducía cantos de algunos enemigos naturales de esos pájaros. Pero, según afirmó el diario local Evening News, los pájaros no entendían los cantos de los ahuyentadores estadounidenses. Entonces, expertos chinos grabaron cantos made in China.

Las especies involucradas en esta actividad de riesgo son gaviotas, palomas, buitres -como en el caso del aeropuerto de Dakar-, zopilotes, halcones y otras aves de rapiña. En Estados Unidos, por supuesto, existe un comité llamado Bird Strike que se reúne todos los años. En 2008 la cumbre será en agosto.

El día del segundo despegue con destino a Addis Abeba, también había aves de rapiña en el horizonte. Pero alguien les habrá tirado un pedazo de carne porque cuando el avión estaba en la pista se fueron volando y por fin, el avión tocó el cielo de Africa.  


Turismo rutina

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“Apenas te das cuenta de que te chorearon (en este caso, me metieron la mano dentro del bolsillo y, muy pulcra y consideradamente, me sacaron el celu y me dejaron los guantes, las llaves de casa y el gorrito de lana), te dan ganas de boxear a todos los que están a tu lado, cuando en realidad el chorizo ya se rajó del vagón.”

Historias como esta y peores se pueden leer y contar en un nuevo rubro de blogs para hablar del viaje cotidiano, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Un viaje sin cámara ni valija ni ambiente turí­stico. Pero un viaje al fin de cuentas.

En el blog Viajá como el orto, escrito por Candelaria Schamun y alimentado por los relatos de viaje de los pasajeros de trenes, subtes y lí­neas de colectivo de Buenos Aires. Candelaria no es la única. La acompañan otros bloggers con nombres que denuncian la vergüenza. Un ejemplo: Comovacas, que junto con Noticias de Consumo, un blog dedicado a los derechos del consumidor, fundaron hace unos dí­as Blogs de Usuarios y Consumidores, desde donde fomentarán ideas y acciones para viajar mejor. Y hay más bloggers que retratan este diario viajar salvaje: TBA me mata, Desesperados del Sarmiento, Viajar en colectivo, Viajar en tren.

En Chile, el Transantiago, el nuevo sistema de transporte Metropolitano, ha dado que hablar desde que se puso en marcha en febrero último; en Lima, las combis son un viaje de aventura y en México DF, el Metrobus no da abasto y los atascamientos de tránsito hacen que el viaje sea largo, mucho más largo. Si es fin de mes, unas tres horas para empezar a hablar. Y la paciencia de Buda para esperar, respirando una axila ajena o comiendo el cabello del pasajero que está adelante.

¿Hacia dónde van esos viajes?


El consuelo de los zoológicos

desubicados1.jpgEn Buenos Aires, el dí­a está nublado y plomizo. Es uno de esos sábados grises y fríos que muchos usan para leer o ir al cine. Otros, como la escritora Marí­a Sonia Cristoff quizás se sentarán en un banco del zoológico. A buscar consuelo en el encierro ajeno. “No por el efecto de la contemplación, por cierto, más bien por el de la identificación”, escribe Cristoff, en su libro Desubicados, que apareció hace algunos meses en la colección In Situ de la Editorial Sudamericana.

Para Cristoff, los zoológicos son el lugar adonde escapar de la tristeza infinita. Son “el antí­doto contra la resaca existencial”. Desubicados retrata puntos de encuentro entre la vida de las personas extranjeras en las ciudades y la de los animales de zoológico. El libro tiene historias, sentido del humor, recuerdos y viajes, apuntes sobre incomunicación y desamparo. Cuenta sobre distintos zoológicos argentinos y también sobre animales famosos en el mundo, como el león de Daktari y el mono Cholmondeley, un chimpancé que se escapó del zoo de Londres en 1951 y se tomó un colectivo. Un chimpancé que además, tomaba té y fumaba.

“Me despierto en uno de los bancos del zoológico. El que tengo más cerca es el de Buenos Aires: siempre vengo acá cuando veo que todo se desencaja y que no hay quien lo entienda. Los seres humanos me parecen remotos incomprensibles.” (…) “Me acurruco en un lugar entre las jaulas, como un bicho más, y mi ánimo se apacigua. Lo descubrí­ hace unos años, varios, a la salida de un teatro”.

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“Me desperezo y camino hasta el sector de los hipopótamos. (…) Durante el dos mil cinco, parece, murió el noventa y cinco por ciento de los hipopótamos que habitaban el Congo. La sola idea de que los hipopótamos desaparezcan del planeta me produce una oleada de vértigo; me pregunto cómo haría ahora para soportar mi propia vulnerabilidad y también la de ellos.” (…) “Uno de los hipopótamos me mira con una media sonrisa de esas que se les generan en las comisuras, como si se estuvieran riendo de un chiste privado. Lo que daría por estar ahí­, flotando entre aguas barrosas, con la mandí­bula apoyada en esos lomos tibios, riéndome de algún chiste privado. (…) Un hipopótamo que hay en otra pileta contigua, que vaya a saber por qué cosa no participa del trío, abre las fauces y queda así­, boca al sol durante un buen rato. Aunque dicen “Darwin dice- que el gesto puede entenderse como una amenaza, a mí­ me contagia el bostezo.”

En Buenos Aires el dí­a se está apagando, y sospecho que en el zoológico debe haber más de uno acurrucado en los bancos buscando consuelo, mientras los niños de vacaciones gritan felices porque descubrieron la altura de la jirafa.

¿Visitás zoológicos cuando viajás?