Desde México, con dolor

Copio una carta que me hizo llegar un amigo desde el DF, una ciudad que por estos días vive momentos de tristeza, incertidumbre y psicosis colectiva.

Queridos amigos,

Les escribo desde la ciudad en donde, según la OMS, se está en la antesala de la pandemia. Lo que puedo contarles es que jamás había visto yo así a mi ciudad, las personas andan todas con tapabocas y con miedo en los ojos. Nadie se saluda de mano, no se diga de beso. Estornudar se ha convertido en algo muy mal visto, haciendo que el protagonista del “achu”, se vuelva sospechoso en cuestión de segundos.

En mi trabajo nos han dado la orden de realizar actividades con el mínimo de las personas posibles. Las mujeres que tienen hijos menores de 10 años tienen prohibido ir a la oficina, la gente usa las escaleras en lugar del elevador. Nadie quiere estar cerca de nadie. No cabe duda, el miedo se ha desatado.La misma situación es la que se vive en el gimnasio, al cual fui ayer. Lunes a las siete y media de la mañana, lo normal hubiera sido encontrarme con varios deportistas tempraneros. ¿Mi sorpresa? Nadie. Era yo el único que sudaba y sudaba.

Pero lo más impresionante de todo, por lejos. El supermercado. Anaqueles vacíos, gente con carritos repletos, todos usando el tapabocas, todos con miedo en los ojos, todos con la interrogante de qué sigue, todos sufriendo. Un horror.

Hasta el momento no se ha detenido la actividad económica, pero los restaurantes ya no pueden abrir después de las cinco de la tarde. Igual, nadie va a éstos. Hoy en día, la Ciudad de México es lo más parecido a las imágenes de la película de “Soy Leyenda”. Ojala y todo esto termine pronto.

Ya sé de dos personas que han fallecido por esto. El primo de un amigo del colegio y un sobrino de una mujer del trabajo. Ambos se fueron unos días antes de que se desatara la psicosis y la alarma. Lo que significa que seguramente nos falta mucho por ver, esperemos que el gobierno esté preparado para lo que viene. Como me dijo ayer una compañera del trabajo, “Juan Carlos, sólo nos queda rezar. El planeta se está limpiando”, frase que repetía y repetía, como un mantra, mientras bajábamos ordenadamente las escaleras de emergencia, dirigiéndonos a una zona de fuera de riesgo, había temblado. Como si no fuera suficiente con el virus.

Los saluda cariñosamente,

Juan Carlos Melgar

Publicado por Carolina Reymúndez | 28 de Abril de 2009

Archivado en Compañeros de viaje, Costumbres, Fin del mundo, Mal viaje, México, Paisajes, Turismo salvaje | 1 comentario



Un comentario

  1. Eli, desde tierra azteca dijo:

    Tambien vivo en DF, y justo que regresaba de mis vacaciones en Argentina (geniales dias por cierto!), el domingo en la noche llegamos los 4 tosiendo (los papas y los gemelos), y era increible ver a los que estaban cerca cómo se apartaban a un lado, usando tapabocas.. Me senti alienada. Menos mal que no nos aislaron! El lunes me presenté a trabajar y me mandaron a casa, para hacer home office, hasta nuevo aviso. Esta ciudad sin tráfico parece otra, sin niños en la calle,en las escuelas,no hay cines ni espectaculos publicos, tenemos miedo, sí.. nosotros dos, mi esposo y yo nos vacunamos contra la influenza por las dudas, algunos dicen que ayuda, otros que no. Ojalá este mal se aleje pronto y no deje mayores consecuencias!! Cuidense. ELI

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