Turismo sostenible en La Boca y Barracas

Para ampliar la imagen de La Boca y Barracas, para ver algo más que el Puente Transbordador, Caminito, conventillos para turistas, la Cancha de Boca y la Estación Buenos Aires, la Red de Turismo Sostenible de la Boca y Barracas es una alternativa a explorar.

La integran organizaciones sociales, artistas, comerciantes, vecinos dispuestos a mostrar otro aspecto de su barrio. Por ahora hay cinco circuitos (entre 1,5 y 4 km) que se pueden hacer por cuenta propia. Recomiendo conseguir el mapa gratuito que editó la Red, que informa sobre colectivos y ciclovías.

Hace unos días me invitaron a un Blog Day Trip en la zona y conocí el taller de Daniel Slafer (Irala 325), un escultor que un día, cuando todavía era barato, compró un taller de 200 mts2 donde se reparaban ómnibus y lo adaptó como casa. Con cita previa, se puede visitar. Igual que la Casa Museo Taller de Celia Chevalier y otros tantos refugios de artistas. O la fábrica de Alfajores Porteñitos (Del Valle Ibarlucea 938), el Bar Los Laureles (Iriarte 2290) y el restaurante y bar La Flor de Barracas (Suárez 2095), donde me enteré que se preparan ñoquis rellenos de jamón y queso. Me reservaré algún 29 de 2012 para ir a probarlos.

Los circuitos incluyen varios emprendimientos comunitarios, además de la popular Cooperativa Editorial Eloísa Cartonera (A. del Valle 666), como el Centro Cultural El Conventillo, que trabaja con chicos de la Villa 21 y más organizaciones que aceptarían con gusto turistas con ánimo de cooperar de alguna manera.

También hay plazas con sombras menos famosas que las de Palermo, como la Plaza Colombia, frente a la iglesia Santa Felicitas y la Plaza Matheu, rodeada de casas de chapa en venta, veredas altas y vida en la calle. Al fresco y en ojotas.


Habitaciones temporarias

The Travel Almanac es una revista. La encontré en una librería de Berlín. Se le ocurrió al productor John Roberts y a su amigo Pawel después de browsear publicaciones de viajes durante una larga espera en Heathrow. No encontraron nada nuevo y decidieron hacerlo.

Una revista que explorara el viaje y la habitación -en el sentido de habitar- temporaria según la mirada de músicos y artistas. Así surgió, como un intento de cubrir (algo de) ese vacío. Este número (Spring-Summer 2011) salió hace un par de meses, es el primero y desde que nació la idea hasta que estuvo en las librerías pasaron más de dos años.

Está dividida en tres secciones. Guests, en la que los autores conversan con sus artistas favoritos sobre cómo el viaje afecta sus vidas; Amenities & Incidentals, donde muestran hoteles únicos que suponen un experiencia, lugares no sólo para dormir, sino para estar, y Souvenirs, una selección de pequeños mementos y algunos consejos de viaje.

De este número me gustaron varios temas. En este post rescato algunos fragmentos de la entrevista a David Lynch, el director que viaja dentro del territorio de sus películas, y afuera también.

- ¿Qué lugares has visitado y han tenido un impacto duradero en ti, y cómo fueron esas experiencias?
- Lodz, Polonia, en invierno es un lugar que me hizo empezar a soñar instantáneamente. Las ideas surgieron de la luz y las nubes bajas y de las nubes bajas, gris oscuro, y de las fábricas en ruinas y de la arquitectura única de la ciudad.

- ¿Cuáles son tus hoteles favoritos o lugares para quedarte cuando viajas?
- Realmente me encantaba el Lancaster Hotel, en París. Ya no me quedo ahí porque no dan más la tarifa de “artista”. Era un hotel pequeño, pero acogedor y yo me sentía como en casa.

- ¿Cómo el viaje afecta tu trabajo y el proceso creativo? ¿Qué lugares te parecen más apropiados para trabajar y por qué?
Para mí, el lugar más apropiado para trabajar es casa. Pero muchas veces, nuevos lugares conjuran ideas, por eso, es bueno salir de tanto en tanto.

- ¿Tienes algún hábito o ritual cuando viajas que te hace sentir más cómodo cuando estás afuera de casa?
- Fumar. Pero dejé de fumar, entonces nó sé qué pasará la próxima vez que vaya a París.

-¿Cómo tu experiencia con la meditación afecta los demás aspectos de tu vida?
La meditación trascendental es como si te dieran una llave a un tesoro, y trascender es experimentar ese tesoro. Dicen que lo trascendente, es una experiencia holística, entonces todas las avenidas de la vida comienzan a mejorar cuando empiezas esta práctica. Lo trascendente es todo positivo -un gran océano sin límites de felicidad infinita, creatividad, inteligencia, energía, amor, paz.

The Travel Almanac es una revista, pero tiene espíritu de permanencia. Como los libros.


Gonzalo Rojas (1917-2011)

Los Cómplices

Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.


De viaje por Colombia

En el último viaje a Colombia conocí a Juan Diego Santacoloma y a otros integrantes del equipo de Quellevar.travel, un proyecto inedpendiente que filma experiencias de viaje por su país en HD. Es decir, con excelente calidad.

Además de producir videos para empresas, comerciales para TV y fotografía, se les ocurrió aprovechar las posibilidades de Internet y avanzar con un programa de viajes distinto. No sólo por el medio, también porque no van a lo típico, que en Colombia podría ser Cartagena, y se aventuran a otros destinos.

Por ahora, hacen algunos capítulos por viaje en los que muestran el lugar, las posibilidades turísticas y opciones de alojamiento. También dan recomendaciones por Twitter en @quellevar y pronto estará en funcionamiento su Web.

Me gustaron los cinco videos del Amazonas colombiano, donde visitaronPuerto Nariño, Leticia, la ciudad más meridional del país, capital del gran departamento de Amazonas y base para muchas excursiones. Como la Isla de los Monos, el Parque Nacional Natural Amacayacu y la Reserva Natural Marasha.

Los sonidos, el verde, el agua barrienta, los delfines rosados, las hamacas, el jugo de copuazú, el problema de ver estos videos es que enseguida aparecen las ganas de viajar a la selva.

Entre los próximos destinos de estos chicos inquietos figuran Huila (San Agustín y el desierto de la Tatacoa) y uno que poco a poco se pone de moda: el Pacífico chocoano (Nuqui, Utria). Espero una señal de humo o un mail cuando estén listos los videos.


Brasil verde

A Márcio Bortulosso, el autor de esta guía de Ilha Grande, lo conocí hace algunos años cuando cubrí el Desafío de los Volcanes, un raid de aventura que unía Argentina y Chile.

Era una carrera extrema por la ruta de los volcanes. El desafío duraba seis días, los participantes apenas paraban a dormir un par de horas y seguían. Caminaban por la selva valdiviana, andaban en kayac, hacían rappel, escalada y mountain bike. Nunca pude olvidar la planta del pie de un chico del equipo uruguayo al tercer día: una pasa de uva anémica. Ni más ni menos.

¿Qué tiene que ver Márcio? El era el camarógrafo de la carrera. Camarógrafo atleta, vale la aclaración. El tipo corría al mismo nivel que los participantes, con una resistencia muchas veces mayor. Lo recuerdo como un explorador intrépido, observador atento, con sentido común. Por eso no tengo dudas en recomendar su guía: no creo que haya quedado ni una esquina sin relevar de Ilha Grande.

Con los años, el Desafío de los Volcanes ya no se hizo más, él fundó su agencia Photoverde, especializada en fotos y filmaciones en terrenos de aventura -es escalador- y ahora lanza, junto a su mujer Fernanda Lupo, una serie de libros de viajes ecológicos y culturales en Brasil, pensando en el viaje sustentable.

El primero es el de Ilha Grande, es una isla de clima tropical y mar verde en el municipio de Angra dos Reis, frente a las costas del Estado de Río de Janeiro. Tiene más de 80 praias y es un excelente punto de buceo y con senderos íntimos y una historia que incluye aborígenes, europeos, piratas y esclavos.

Próximamente: Fernando de Noronha, Pantanal, Amazonas, Chapada Diamantina, Bonito, Lençóis Maranhenses y más.


Los 25 imperdibles de Montevideo

En este número de la revista Lugares, mis 25 imperdibles de Montevideo, con las buenísimas fotos que se ven -¡y todas las que no se ven!- de Ivana Salfity. El Palacio Salvo, el candombe, bares y restaurantes, la “nueva” Ciudad Vieja, museos, librerías, la Ruta del Chivito y más.

En la misma revista, dedicada a lugares cercanos a Buenos Aires, escribí sobre Santa Fe, una ciudad que me sorprendió. Encontré historias, buenos paseos y destacada infraestructura para los turistas, desde hostels hasta un cinco estrellas en una especie de Puerto Madero santafesino. Acompaña el recorrido, el pescado de río y el liso, esa medida de cerveza que inventó el maestro Otto Schneider. El liso se sirve en un vaso liso, no muy grande, con dos dedos de espuma y bien helada. La Chopería Santa Fe es un buen lugar para tomarlo en su punto justo.

También, notas sobre Paraná, Victoria, Balcarce, Olavarría y Ramallo, una ciudad que si hubiera un concurso de Turismo Tragedia, podría ganarlo sin problemas.


Dime cómo duermes y te diré qué pareces

Los apocalípticos. Esta especie se deja caer. Primero los brazos, luego el cuerpo y finalmente la cabeza. Cuando los veo pienso que están mirando adentro de un aljibe. ¿Tendrán sed?

Los porfiados. Duermen como si tomaran una curva. Y doblan con la cabeza. Doblan con obstinación, con capricho. Doblan, como si quisieran torcer el destino.

Los embarazados. No importa si son hombres o mujeres, los embarazados del sueño duermen sosteniendo el regazo, cuidándolo. Las manos en posición de rezo, el mentón apoyado en el pecho.

Los turistas. Recuestan la cabeza sobre los brazos flexionados. Tienen la actitud de alguien que toma sol en la playa, aunque arriba sólo haya una lamparita que la mayoría de las veces no anda.

Los inseguros. No pueden dormir sin apoyo. Suelen elegir la ventanilla, aunque hay algunos que en la desesperación usan el hombro del vecino, que en general no se los presta y se sacude hasta quitárselos de encima.

Los budistas. Esbozan una sonrisa satisfecha, medio sexy, medio social, como la de los bebés. Duermen como si pasearan por un jardín de violetas, lirios y rosas.

Los negadores. Actúan como si estuvieran en su habitación, aunque viajen en un ómnibus de larga distancia. Buscan asientos libres, se tapan con camperas, fabrican almohadas con buzos, bajan la cortina, se acurrucan, montan todo un operativo para sentirse en casa. Si pudieran, apagarían la luz.

Los hambrientos. Duermen con la boca abierta. En el fondo, se trata de personas con esperanza, sueñan que entrará algún bocado antes de la hora de comer.

Los preocupados. No dejan de trabajar ni un minuto, resuelven problemas en el plano onírico. No descansan, fruncen el ceño. Parecen enojados, pero es pura preocupación.

Los sospechosos. Ocultan su identidad bajo un suéter o similar. Se tapan toda la cabeza en busca de un ambiente oscuro. El resto del pasaje les tiene desconfianza.

Los que esperan. Sostienen la cabeza con la mano y esperan. A Godot, a Romeo, a Julieta. No se cansan de esperar, ni siquiera acalambrados.

Los aristocráticos. Podrían ser de cera. Duermen con pasmosa perfección: boca cerrada, labios juntos, rictus relajado. Algunos usan antifaz y otros, almohadita inflable.

Los paranoicos. Sostienen una pared o un vidrio con la cabeza porque creen que podría desplomarse en cualquier momento. Duermen angustiados, despiertan sobresaltados.

Los moteros. Imaginan que son hermosas Yamahas pisteras o BMW de trail. No importa la posición, sino el sonido. Rugen como motos desbocadas.

Los desmayados. Si se hiciera un control antidoping en el viaje, les daría positivo. Duermen como si les hubieran pegado un palazo. Como si fuera esta noche, la última vez…

Los simuladores. Cierran los ojos, pero no duermen. Es fácil descubrirlos porque les tiemblan los párpados y a veces hasta mueven los labios. Farsantes del sueño.


Los 20 años de Lugares

Los Premios Lugares son una distinción que la revista emblemática de viajes de Argentina da a estancias, hosterías, guías, prestadores de servicios, emprendedores turísticos, y también a personajes que el staff considera relevantes.

Son premios independientes, en esta época vale la aclaración.

Anoche se entregaron y también se festejó el aniversario de la revista: nada menos que 20 años.

Hubo premiados, risas y también un llanto de emoción. En la próxima edición estarán los ganadores, con producción de fotos incluida. Rescato tres premios, sólo porque conozco a los involucrados. Bueno, al último no lo conocía pero tuve el gusto ayer.

El premio a la Hostería se lo llevó Don Enrique, un lodge boutique en plena selva misionera. Este anuncio es real, las cabañas quedan entre helechos, bromelias y cerca de los saltos del Moconá.

El premio Gourment fue para Javier Araujo Montes, un chef español de extenso recorrido internacional que se enamoró de una pampeana y se fue a vivir a la provincia de los caldenes. Hoy cocina en el restaurante del hotel rural La Pampeana, que la pareja tiene en el norte de la provincia, sobre la Ruta Nacional 188. Seguro que hace platos fantásticos, yo puedo dar fe de uno: el jabalí. Lo probé hace unos cinco años, en un agasajo en la Reserva Natural Parque Luro, donde cocinó “el gallego”, como muchos le decían. En ese momento, hacía poco que había llegado al país. Seguramente, no se imaginaba que le esperaba esta distinción, que recibió emocionado.

El último premio es fue para alguien que no conocía, hasta anoche. El hombre se llama Marcelo García Morillo y ganó el premio al Personaje. Es un luthier de instrumentos medievales y vive en El Bolsón, donde creó, en 1994, el grupo Languedoc, que estudia la música medieval. Anoche llegó con una sanfona, que suena parecido a una gaita pero es un instrumento de cuerdas. Cerca del final, los pocos invitados que quedábamos, lo rodeamos y el músico nos hizo viajar unos minutos entre castillos y monasterios del siglo XIII. También repetimos un estribillo que decía algo tan natural como: De cómo los árboles se menean. Y fue fácil imaginarse esa música en los bosques patagónicos, entre álamos amarillos.

El número aniversario de Lugares ya está en la calle. Además de conocer al staff de la revista y saber sus 20 lugares destacados de Argentina y el mundo, se puede leer sobre Sudáfrica, Minas Gerais y una nota que escribí sobre la esquila de la vicuña, en la puna catamarqueña.


Desde NYC, un email para guardar

Me escribe una amiga desde Nueva York.

Hace siete años que no viajaba a la ciudad donde vivió un tiempo, a la ciudad que la emociona y, quizás lo más importante, al lugar donde ella siente que todo es posible.

Me escribe y me cuenta su día. Impresiones en short y sandalias porque hace calor. Camina, mira y reflexiona a pesar de estar en movimiento de la mañana a la noche.

A continuación, algunos tramos de su email, que me llegó un día que no fue el más largo del año, pero parece.

“Entré en un ritmo vertiginoso, algo así como que llegué, decía Borges que el alma tarda en llegar al lugar. Estoy como si me hicieran shiatsu, viste que te aprietan en distintos puntos bien profundo, bueno así, con muchos flashbacks de toda mi vida, de mi vida acá y allá, por momentos, sobre todo de mañana hasta me da por llorar, no mal, pero me vienen brisas de melancolía, de emoción, de alegría, en fin, movidita.

El tiempo sigue súper caluroso, una fiesta y hoy como es sábado, había fiesta en las calles cada dos pasos, me di una panzada de música en vivo, de esos que te topás sin querer. También había una cuadra entera de un thrift shop que sacó todo a la calle, pero a la altura del día que me lo encontré estaba agotada ya de ver y me senté a escuchar a unas mellizas que tocaban una especie de folk/jazz buenísimas.

Lo que pasa en las calles de esta ciudad es un regalo permanente. También estuve hablando mucho con el uruguayo Javier de la librería Mc Nally Jackson. Después vi a un amigo en el Meatpacking district, hicimos Brunch ahí, hace mucho que no iba por esa zona y esos hanging gardens me parecieron maravillosos, hace 10 años hice una nota por ahí y todavía había mataderos, me impresiona cómo crece esta ciudad y lo que mas me gusta es cómo al pensarla, en el desarrollo, incluyen los espacios públicos, eso me da vuelta.

También fui por primera vez a Queens, comimos en un restaurante griego buenísimo y mucho mas barato que acá, me gustó Queens, en realidad donde estuve era Astoria, y me gustaría volver, quiero volver a todos lados.

Las tardecitas-noches son muy neoyorkinas porque en general me encuentro con Tulio y algún amigo y vamos a lugares que no conozco, anoche estuve en el Lower East en uno que se llama 1492, español y nos mandamos unas tapas. Estuve en Chinatown, bien adentro, tan adentro que en vez de darte el vaso de agua cuando te sentás te dan té de jazmín, me acordé de vos ayer porque fui a uno recomendado en la Lonely Planet y ya no existía. Estoy descubriendo muchas librerías independientes, varias en Chelsea, librerías thrift!!!  Dan ganas de llevarse un container.

Ayer estuve en la NYPL, antes descansé en el Bryant Park que me encanta, es tan loco ese parque porque esta a metros de Times Sq. y es totalmente silencioso, nunca entendí cómo puede ser posible.

Bueno en la NYPL conseguí entradas despues de mucha cola o waiting list para escuchar a Christopher Hitchens, que presntaba un libro nuevo. La espera fue bastante en vano porque la verdad es que le entendí la mitad de lo que dijo, es un hijo de puta que habla una mezcla de inglés de Inglaterra y de acá, y me dio la sensación que es algo así como políticamente incorrecto, una onda Amis, y ese estilo últimamente me pudre un poco. Lo otro fue que había un aire acondicionado mal, pero mal, mal. Lo mejor: el entrevistador, de lujo total, puso en un momento un audio de un profesor del tipo cuando era joven y estudiaba en Inglaterra para introducir una pregunta. También había una chica que dibujaba todo lo que ocurría, y en la platea se veía toda esa mezcla humana que hay en esta ciudad que me vuelve loca de alegría, me gustan definitivamente las mezclas. Hay un tipo de vieja muy NY, en general son altas, de manos alargadas, concentradas, que hacen crucigramas mientras esperan, que llevan el pelo blanco, vestidas cómodas, se las ve curiosas, me encantan.

Mañana parto a Harlem, me ofrecieron por prensa hacer un tour muy temprano y lo voy a intentar, dudé, nunca hice un tour, en realidad una vez también una chica me acompaño hace años a hacer una bicileteada por el Central Park y fue buenísimo. Si me aburro, me voy, tengo pase a otro servicio con gospel en alguna iglesia, asi que tal vez vuelva a bailar God is great, esta vuelta parece que quiero Harlem. Te imaginarás la lista de to do que tengo, me falta shopping porque mucho no hice, pero la verdad es que probarme me aburre un montón, mas aún sola…

Siempre que vengo lo compruebo: esta ciudad me conecta automáticamente con el trabajo, con lo productivo, me estimula.

Te extraño mucho y ojalá que alguna vez demos vueltas juntas por acá, ahora me voy a bañar y a dormir que tengo madrugón.”

Muchos besos


Recomendados del Lower East Side

Atrás del Chinatown, el Lower East Side es un barrio con onda. Vamos a definir “con onda”, pero antes un toque de historia. Es uno de los distritos más antiguos de la ciudad, donde la mayoría de los edificios son esos inconfundibles de Nueva York con ladrillo a la vista y   escaleras de incendio en el frente.

En sus orígenes, allá por 1860, era un barrio de inmigrantes judíos, irlandeses y del este de Europa. El Tenement Museum muestra testimonios y cuenta las historias de algunos de los 7000 inmigrantes que llegaron a vivir en el número 97 de Orchad St, una vecindad recuperada como museo.

Después de 1935, las vecindades fueron desalojadas y las propiedades cayeron en el abandono. La visita se hace únicamente con guía y cuesta 20 dólares. En el museo también se pueden contratar circuitos guiados por el barrio (90 minutos, US$21). En ese distrito decaído y oscuro comenzó una movida de diseñadores y artistas que, como se ve, son los que descubren y colonizan nuevos barrios.

Acá llega la parte de la onda. En los últimos años abrieron tiendas de ropa vintage, donde se puede encontrar una cartera de cuero con mariposas fucsias pintadas que seguro que fue usada en el concierto de Woodstock o una estola de piel que aterrorizaría al movimiento verde, tan presente en Estados Unidos. Hablando de verdes, en L.E.S. hay una sucursal de Babeland, un sex shop ecofriendly, que vende condones veganos, lubricantes orgánicos y juguetes que no dañan al planeta.

También hay negocios multimarca, como TG170 (179 Ludlow St), donde se consiguen prendas de nuevos diseñadores. Entre la selección, una grata sorpresa argentina: las creaciones de Valeria Pesqueira. Pixie Market, un mercado de nuevos talentos, interesante durante la época de sales. En el último tiempo, la población del barrio es más heterogénea y recibió una ola de latinos, especialmente de puertorriqueños, que lo rebautizaron como Loisaida, una versión libre de la pronunciación en inglés. El mundo puede cambiar, pero siempre queda Kat’s Delicatessen, una deliciosa evidencia de antaño. Kat’s abrió en 1888 y es uno de los mejores lugares de Nueva York para comer matzo ball, una típica sopa judía.




Especiales


Especial Nueva York
Especial Cuba
Especial París
Especial Valparaíso
Especial Dakar
Especial México
Especial El Mate
Especial Bolivia

Estoy en Twitter

Links

Otros sitios

Blog en La Tercera

Categorías

Archivo