La nueva página de Etiqueta Negra

Los hombres han terminado de trabajar. Desde hace unas horas la revista peruana que se jugó por la crónica periodística tiene nueva página en Internet.

Etiqueta Negra se edita en Lima, pero llega a muchos editores y periodistas de Iberoamérica. Sus autores suelen ganar premios de periodismo o son mencionados en El País de España. Después de seis años de buenas crónicas, Etiqueta Negra se ha hecho un lugar en el mundo periodístico latinoamericano.

Y llegó el momento de una página que acompañe el éxito. ¡Por fin, se puede bajar la revista completa en PDF!  Y también es posible bajarse el primer capítulo de un buen libro. Como La Revelación, de Graciela Mochkofsky. En la nueva Web hay blogs: Juan Pablo Meneses, desde Buenos Aires; Renée Kantor, desde Francia y Daniel Alarcón desde Estados Unidos, entre otros. Se pueden leer números anteriores, claro, dossiers y crónicas hasta decir basta.  

Colaboro con Etiqueta Negra hace varios años. En esta nueva página se puede leer mi última nota ahí: el viaje a una ciudad a la que nunca volveré.


Lima: ¿el nuevo boom latinoamericano?

La economía peruana sigue creciendo y Lima se puso de moda.

Subió el precio del metro cuadrado, hay un sorprendente auge editorial con escritores jóvenes entrevistados en medios internacionales, y tantas editoriales independientes como en Buenos Aires.

La cocina, ya se sabe, da que hablar en todo el mundo. Hasta dicen que se bate con la mexicana por ser la mejor del continente.

Este fin de semana salieron dos notas con datos imperdibles sobre la capital de Perú. Quien esté por viajar no se pierda el artículo de La Revista del Domingo, en el diario chileno El Mercurio, que cuenta sobre estos pequeños boom que construyen la nueva Lima, el boom latinoamericano.

En la revista Qué Pasa, también de Chile, una nota para los que están apurados: 48 horas en Lima.

Mucho tiempo tildada de “Lima La horrible”, ahora se puso de pie y parece que da revancha.


Mario Vargas Llosa, en Lima

Anoche terminó la XIII Feria del Libro de Lima, con la presentación del libro “Las guerras de este mundo”, de Mario Vargas Llosa.

El autor Juan Pablo Meneses, invitado a la feria, estuvo ahí. Mario Vargas Llosa firmó libros y era asediado por sus fans como una estrella de rock. Abajo, Meneses relata sus impresiones sobre la última noche, especial para Viajes Libres.

Detrás de todos esos celulares que le sacan fotos y de una multitud que lleva libros para que los firme está Mario Vargas Llosa. Es el último día de la edición 13 de la Feria Internacional del Libro de Lima, y un par de policías custodia a uno de los escritores más importantes de toda la historia literaria de Latinoamérica. Trato de acercarme, pero el tumulto es una pared. Como casi todos los días que he venido al Centro de Convenciones Jockey Club, el público es entusiasta y asombrosamente numeroso. Cerca de ahí se presenta el escritor chileno Pedro Lemebel, y otra larga fila espera su turno para ingresar a la sala. Sin embargo, lo de Vargas Llosa supera lo normal. Su entorno parece el de una estrella de rock, o un actor de telenovelas.

De pronto, lo pasan a buscar para llevarlo al auditorio Ricardo Palma, donde lo espera un público de 800 personas. El autor de “Pantaleón y las visitadoras” deja de firmar libros, y rodeado de guardias y cámaras, se va por un pasillo largo hasta ingresar a la zona restringida antes de subir al escenario.

Tengo en el cuello una credencial. Paso a la zona restringida, y en un segundo me cruzo con Vargas Llosa. Para él, darme la mano, es tender una de las miles de mano que dará hoy, y mañana, y todos estos días que pasará en Lima antes de volver a su casa de Madrid. Para mi es darle la mano al autor de “La ciudad y los perros”, el primer libro que recuerdo haber leído con entusiasmo, y la primera novela que quise haber escrito.

Vargas Llosa sube al escenario y todos lo aplauden. Estamos ahí para el lanzamiento del libro “Las guerras de este mundo”, de Editorial Planeta, donde se recogen diversos ensayos sobre su obra, con textos de Alonso Cueto, Jorge Edwards, Enrique Krauze, José Miguel Oviedo, Nélida Piñón, Antonio Tabucchi, entre otros.

Es el comienzo de varios días de celebraciones. Además de cerrar la Feria Internacional del Libro de Lima, Vargas Llosa será el presidente del jurado del Festival de Cine que comienza esta semana en la capital peruana, y estará presente este miércoles en la Universidad Católica de Lima donde se inaugurará la mayor retrospectiva de su obra con objetos y originales que hasta ahora nunca se expusieron públicamente.

Soy uno de los tantos que conoció Lima por los libros de Mario Vargas Llosa. La primera vez que vi Perú –más allá de los mapas del colegio– fue en su literatura. Por eso, al apretarle la mano, no sólo estaba saludando al autor de la novela que me hizo despertar el interés por los libros. También, a alguien que me hizo viajar a un país por la palabra, y al que si bien ya he visitado varias veces, nunca puedo dejar de asociarlo a él.

Al término de la presentación, el aplauso es cerrado y las cámaras otra vez lo envuelven. En esa multitud que lo acosa lo pierdo de vista, terminando así la primera vez que lo veo en persona. Una ocasión que, supongo, tenía que ocurrir aquí. En esta ciudad. En la misma donde está el Leoncio Prado. En esta que siempre tiene el cielo nublado y que se llama Lima.


Al rescate de Latinoamérica bizarra

Con el libro Buenos Aires bizarro, que acaba de lanzar Aguilar y que escribió el periodista y escritor Daniel Riera, ya son cuatro las ciudades revisadas bajo una mirada distinta, rara, fuera de lo común, bizarra.

En el prólogo de su libro, Riera escribe: “Lo que más me preocupaba al comienzo de esta investigación -luego, cuando me dejé llevar por los lugares, las historias y los personajes, dejó de preocuparme- era establecer de qué hablaba cuando hablaba de “bizarro”. Las connotaciones actuales de la palabra tienen bastante poco que ver con la definición de la Real Academia Española, según la cual “bizarro” quiere decir “valiente” en la primera acepción y “generoso, lúcido, espléndido” en la segunda. Solemos castellanizar el término bizarro, cuyo uso en inglés remite a “rarísimo/a, extraño/a, estrambótico/a”. En este libro, lo bizarro es lo que está fuera de la norma. Lo que carga las tintas en relación con una medianía estándar.”

La guía tiene 270 páginas y está divida en varias secciones, que básicamente rescatan lugares, desde museos (el de Quique, dedicado a un barrabrava) y estatuas (la de Caperucita Roja, en Los Bosques de Palermo; la del Dedo Gordo, en el Paseo de la Recova, o la de Mostaza Merlo ¡con foto!) hasta apuntes criminales que siguen la ruta del Petiso Orejudo. En el capítulo Nocturno y sexy hay una historia de una gorda stripper que actúa con un enano stripper, otra sobre El Club de los Osos de Buenos Aires, que reúne a gays barbudos y peludos y morrudos y más. En Comer y Beber, hay un restaurante donde se come todo crudo, están los panqueques de Carlitos, cada uno con nombre y apellido, un restaurante para comer a ciegas y Angelín, el inventor de la pizza canchera. Lugares, experiencias y muchísimos datos porque todo, hasta lo más bizarro trae dirección, teléfono y página Web. Riera pone foco en lo bizarro y lo redescubre, para el habitante de la ciudad y para el turista. Las buenas fotos de Diego Sandstede ayudan a la imaginación.

La primera guía de turismo bizarro en América Latina apareció allá por 2003, también por Aguilar, y fue Santiago Bizarro, del periodista chileno Sergio Paz, que escribe con frecuencia en la Revista del Domingo, del diario El Mercurio. Cuentan los que lo conocen que se andaba por los pasillos del diario con una guía de teléfonos, siempre a la pesca de actividades o paseos bizarros. Dice Alberto Fuguet, quien escribió el prólogo: Uno veía a Paz y la pregunta lógica era: ¿Cómo va “Bizarro”?, a lo que él respondía “Puta, muy bizarro”.

Sergio Paz se inspiró en L. A. Bizarro, una guía de Anthony Lovett y Matt Maranian, que reunía sitios bizarros de Los Angeles. En la suya, Paz propone un recorrido diferente por la capital chilena, que incluye comer charqui de cóndor y dar una vuelta por bares, como El Quitapenas o Los Canallas, que nunca saldrían en una guía.

Cuenta, además, sobre mitos urbanos. Bizarros, claro. Como ese que reza que en el cerro Manquehue vive un viejo que es el único que sabría el secreto para llegar a una mina de plata. Pero en realidad, lo que verdaderamente conocería el viejo es un túnel que atraviesa la ciudad de punta a punta en apenas unos segundos.

Lima también tiene su antiguía de datos freaks del centro de la capital recopilados por el escritor y periodista Rafo León. En su recorrido entran huariques, calles viejas, edificios olvidados y decadentes -como la quinta Heeren o el Hotel Crillón- y noches de discotecas strip tease en la barra. El tipo busca otra orden de las cosas en la misma Lima de siempre.

Dijo Rafo León en una entrevista en el diario La República: “La cosa más interesante de este proyecto que lejos de caer en el cliché muerto del pasado virreinal lo que pretende es rescatar la mirada de lo que está incesantemente moviéndose en esta ciudad. Hay que aprender a zambullirse en ella.”

Y claro, además de lugares, en Lima y en todas las ciudades latinoamericanas hay personajes bizarros, freaks que las pueblan y les dan vida. El cronista Juan Manuel Robles retrata en Lima Freak, editado el año pasado por Planeta, ocho historias reales de freaks. Los personajes son por ejemplo, Genaro Delgado Parker, el magnate de la televisión peruana; Frieda Holler, una ex reina de belleza que enseña buenos modales; Rafael Osterling, un chef peruano con pinta de estrella de rock, y Laura Bozzo, animadora de los reality shows en América Latina que pasó su arresto domiciliario en un estudio de televisión. A través de sus perfiles y de otros excéntricos a tiempo completo, como él los llama, Robles cuenta otra Lima.

Bogotá, una ciudad de siete millones de habitantes, un museo del oro y un cerro visitado por miles de turistas, también tiene su lado B, una guía bizarra para perderse entre enanos mariachis -pequeño pero infalible, el enano le regala contenido a toda guía freak- falsas bandas de rock, como Los Rimembers, que sólo saben cantar bajo la ducha, piercings extremos, purgas colectivas y lugares donde rumbear con Elvis y Superman.
Andrés Sanín, Sebastián Chalela y Juan David Sánchez la repasaron de la A a la Z por los caminos no tomados, a ver con qué se encontraban.

Estas guías están hechas por héroes urbanos que caminan y preguntan y se meten mundos subterráneos o en la superficie pero desconocidos, y anotan datos insólitos durante años para escribir nuevos recorridos que seguramente alguna vez sean turísticos y creen un nuevo orden de las cosas.

“Me muero de ganas de leer algún día Montevideo bizarra, Caracas bizarra, Quito bizarra, La Paz bizarra o Asunción bizarra”, afirmó Daniel Riera al periodista de Ansa que lo entrevistó para el lanzamiento. Por mi parte, me muero de ganas de leer DF bizarro.


El chile, una patada de sabor

El ají picante tiene distintos nombres en el mundo, pero nunca cambia su meta última de llevarnos al infierno por algunos dolorosos y fantásticos instantes.


La vuelta de un viajero

Hablamos de él hace algunos meses. Ezequiel Luis Fernández, -argentino, 29 años- viajó desde Coronel Suárez hasta México en Renoleta. Pero el tiempo pasa y ya está de vuelta. Con su “nave”, como le gusta llamar a su R6.

Poco más de un año de viaje, cerca de 30.000 kilómetros recorridos y muchos amigos nuevos.

A veces se fantasea con una ida fantástica y llena de cambios, de novedades, de apertura. La vuelta se piensa, en algunos casos, como la contracara. ¿Volver a lo mismo pero habiendo cambiado? ¿Volver a hacer qué ? ¿Volver con menos plata? ¿Volver cómo nuevo? Volver. A veces, la vuelta da la sensación de que uno tiene demasiadas preguntas por responder.

El blog de Ezequiel, que durante el viaje usó para contar la travesía, para registrar búsquedas, sensaciones y momentos de viaje, hoy ha cambiado un poco. “Entré en una etapa reflexiva, de análisis”, me escribió hace unos días Ezequiel, que también respondió la entrevista que sigue.

¿Cómo viviste tu vuelta?
Duró dos meses. Recién ahora estoy entendiendo dónde estoy y qué hice.
Antes de llegar muchos viajeros me decían que era difícil conectarte con la gente a la vuelta. Para mi no fue así. Me encontré con cosas muy positivas en la familia, en los amigos. Redescubrí a mi gente.

Ezequiel llegó en avión desde México y sus padres lo recibieron con un abrazo. Comunicó su llegada con 20 días de anticipación. Se fue directo al campo con su familia. Después fueron 15 amigos y le hicieron la despedida de soltero a un amigo.

¿Con qué comida te esperaron?
Con un costillar espectacular al asador

¿Qué hacías antes y qué hacés ahora?

Soy ingeniero agrónomo y trabajaba como asesor de un grupo CREA (de productores agropecuarios). Todavía no tengo claro a qué me voy a dedicar ahora. Quiero un trabajo tranquilo que me permita ganar plata para vivir y el resto dedicarme a armar un nuevo camino como escritor (o periodista). Si se dan las dos cosas aunque me ocupe todo mi tiempo, mejor. Definitivamente, me gusta escribir.

Muchos viajeros que, como Ezequiel, parten en viaje largo mutan a viajeros eternos o se quedan en alguna parada que les ofrece el camino. El estuvo tentado, una vez, en Colombia. Pero al final siguió el viaje.

¿Qué te hizo repensar el tema?
Quería seguir con mi proyecto de viaje, de aprendizaje. No quiero estar lejos de mi familia. Es feo ver a tus papás más viejos por la computadora. También viendo a Argentina desde lejos la empecé a valorar. Me gusta mi país.

Se dice por ahí que un viaje así te cambia la vida, ¿cómo te la cambió? Read the rest of this entry »


Lima estrena librería

La última novedad de Lima se llama Ksa Tomada. Es una librería y queda en el barrio de San Isidro (Conquistadores 1238).

Los accionistas son los dueños de la revista Etiqueta Negra, más los editores de Planeta Perú, Sergio Vilela, de Planeta México, Gabriel Sandoval, y el empresario José Varillas. Todos ellos, jóvenes y a la caza de lectores, pensaron un nuevo concepto en librería. Querían un lugar en donde uno “se sienta cómodo” más allá de los sillones. Por eso, abrieron este espacio donde además de encontrar “50.000 volúmenes”, el cliente puede tomar el desayuno y almorzar, comprar papeles exquisitos, sentarse a leer o asistir a presentaciones de libros.

Hablando de presentaciones, para los que estén cerca, el próximo sábado 12 de abril, a las 10.30, se presenta la sección infantil de la librería. En el video pueden dar una vuelta por esta Ksa Tomada.