Chacalermo, ¿el nuevo Palermo?
Hasta hace un año pensar en desayunar con muffins, bagels y croque madame en un bar de Chacarita era insólito.
En este barrio de origen popular, cerca de una estación de trenes y de uno de los cementerios más grandes del mundo no había nada de eso. Los únicos cafés eran los de viejo o alguna pizzería que servía el desayuno mientras preparaba la napolitana del mediodía.
Unos lo lamentan y otros lo festejan, pero hoy en Chacarita se ven sitios con wifi, menús con nombres en francés, un restaurante a puertas cerradas, tiendas y hasta un mural pintado por la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada.
Dicen algunos que el gurú del cambio es Palermo. Palermo, la termita, que fagocita todos los barrios que tiene cerca. Palermo, el pulpo, que no deja de extenderse y pasar su fórmula. En el catastro municipal, Palermo tiene límites establecidos, pero en el sentir urbano parece un barrio sin fin.
Las inmobiliarias lo llaman Nuevo Colegiales, pero ya se escucha hablar, todavía en broma y tímidamente, de Chacalermo o Palermo Muerto, por la cercanía del Cementerio de La Chacarita. Más allá de que se consolide o no el nombre, después de Palermo Soho, Hollywood, Queens y College, ¿se viene otro Palermo para Buenos Aires?
En la zona se han instalado varias productoras, entre ellas la de Marcelo Tinelli, Ideas del Sur; Polka, de Adrián Suar; agencias de publicidad -la más conocida es Madre, la filial de la famosa Mother inglesa- y un canal de televisión.
Esto atrae locales boutique que se suman a los negocios de delikatessen, como Cucina Paradiso, la casa de exclusivos productos gourmet italianos del chef Donato de Santis, y la tendencia en crecimiento de recuperar viejas casas de barrio y reciclarlas.
Los dueños y las inmobiliarias aprovechan el movimiento para vender mejor. “Hay un reposicionamiento de la zona, lo que empuja a una mayor demanda. Esto pasa por la falta de propiedades en Palermo y Belgrano, entonces se revitalizan zonas cercanas, en este caso: Colegiales y Chacarita”, cuenta Hugo Cortés, de la inmobiliaria Grupo Mega.
Si hubiera que definir un límite para Chacalermo, habría que incluir algo de Colegiales -el restaurante La Prometida es un buen ejemplo-, algo de Palermo, como el Mercado de Pulgas de Dorrego, la Plaza Mafalda y Arevalito, un restaurante natura
l, y por supuesto, algo de Chacarita. Lo mejor es que cada uno arme su propio circuito, teniendo en cuenta ciertos puntos fundamentales.
Antes de que comenzara esta lenta transformación, Chacarita era un barrio de perfil bajo, casas populares y pocos restaurantes más allá de los que rodeaban a la estación de trenes.
Hasta que se inauguró el cementerio, en 1871, y a la fuerza, por la terrible epidemia de fiebre amarilla que saturó el Cementerio de la Recoleta, la zona no estaba integrada a la ciudad, eran las afueras. Concretamente, las 95 hectáreas que ocupa el cementerio pertenecían al campo de deportes de uno de los colegios más tradicionales, el Nacional Buenos Aires. Si bien no tiene la pompa arquitectónica de La Recoleta, es interesante recorrerlo y hay varios panteones destacables. Hace poco se restauró: el peristilo fue pintado del color naranjo original. Gardel no es el único tanguero con sus restos en La Chacarita; también están Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo. Pero la estatua de El Zorzal Criollo siempre tiene flores, un cigarrillo entre los dedos y gente que le pide y agradece favores. Los visitantes le rezan como se le reza a un santo. [...]
Escribí esta nota para el suplemento Tendencias del diario La Tercera de Chile. El resto de la nota y los datos útiles, acá.
Entre La Paz y Coroico, en Bolivia, un descenso en mountain bike de 63 kilómetros por el camino más peligroso del mundo, que comienza en un paso de altura a 4.700 metros y termina a 1.200, cerca de una piscina y con las nubes bajas.
El domingo pasado en el mercado de El Alto conversé un rato con don Quispe. Me comentó que por lo menos una vez por mes se da una vuelta para curiosear, comprar o comer. Lo que más le gusta es la quínoa preparada como psqe, rehogada con ají y queso. Tiene la consistencia de un puré de papas y un sabor que lo hace venir de lejos para probarla.
No llegué a usarla, pero todavía estoy a tiempo.
En varias zonas del campo de Santa Cruz se encuentran puntas de flecha. Sí, todavía hoy.
Atrás del Chinatown, el Lower East Side es un barrio con onda. Vamos a definir “con onda”, pero antes un toque de historia. Es uno de los distritos más antiguos de la ciudad, donde la mayoría de los edificios son esos inconfundibles de Nueva York con ladrillo a la vista y escaleras de incendio en el frente.





En Río de Janeiro hay más de mil favelas donde viven casi dos millones de personas, y si no es por la visita de Madonna o Carla Bruni, la mayoría de las veces aparecen en los medios por muerte, violencia, hambre.
Se quedó un tiempo hasta que le tocó ir a la guerra del Líbano. “Fue tan duro lo que viví que a la vuelta necesitaba un lugar donde pudiera esconderme de la Humanidad. Así encontré esta favela, hace 28 años”, me dijo antes de una sesión de fotos para una revista italiana.







