Santiago en bus panorámico

Confieso que me da algo de vergüenza subirme a uno de estos buses más rojos que un camión de bomberos. Me da la sensación de que todos me miran y piensan ¡allá va la turista! Pero debo reconocer que las veces que lo usé, en Barcelona (19 euros) y en México DF (15 dólares), fueron muy útiles por dos razones: 1) me dieron una idea de las dimensiones de la ciudad; 2) ahorré tiempo.
Me refiero al Cityrama, un bus turístico audioguiado y descapotable que recorre los principales puntos panorámicos de la ciudad.

Desde el mes que viene,  funcionará en Santiago de Chile el primero de América del Sur, que tiene el mismo mecanismo que todos. Uno paga el boleto, en este caso de 25 dólares, y puede subir y bajar en todas las paradas que quiera durante un día. Cada 40 minutos vuelve a pasar el bus.
Para ciudades largas como Santiago, es una buena alternativa. En una primera etapa recorrerá el cerro San Cristóbal, el Mercado Central, La Moneda, el Parque Arauco, la avenida Alonso de Córdova.
Los tickets se venderán en quioscos, minimarkets, shoppings.

Parada recomendada: en La Chascona, una de las excéntricas y poéticas casas que tuvo Pablo Neruda, en este caso en el barrio Bellavista, cerca del centro.

¿Te subirías?


Viajar sola

Hoy me contó una amiga que se va de viaje al Norte, sola. Me preguntó qué onda, si creía que estaría todo bien. Le dije que sí, pero que no se sorprenda si alguna noche en un restaurante la miran raro, con una especie de tristeza ajena porque está sola.

Hace no mucho viajé sola por Salta, Jujuy y Tucumán. Y un sábado como hoy, pero distinto, cené en el comedor del hotel de las ruinas de Quilmes y casi me sentí culpable por no estar acompañada. Acá va el cuento:

Este sábado es distinto a todos. No es de color sábado ni tiene olor a sábado. Parece un día de antes, de una época con teléfonos que andaban mal, aunque la madre del chico down se empeñe con desesperación en hacer funcionar su celular. Parece un sábado en blanco y negro, aunque las cortinas de este restaurante sean rosadas.

El sitio tiene capacidad para treinta personas pero somos menos de diez. Me rodean cuatro parejas. Una grande y redonda, la del chico down, Patricio, que ya terminó sexto grado “en un colegio normal”, aclaró su madre. Otra: un porteño y una salteña, separados y empleados públicos. Ella habla de la reencarnación y los errores de otras vidas que se pagan en ésta. Hay una pareja enamorada y risueña y unida. Deben ser amantes. La última: un morocho argentino y una suiza de rulos y piernas fuertes. Cada tanto, él me mira seductor y sorprendido, como si recordara algo que su nueva vida en Europa le quitó: una mujer argentina.
La mamá del chico down también me mira. Y hasta me habló, antes de sentarse a comer con su familia. Después del hola me preguntó si estaba sola. Cuando le respondí que sí no pudo hablar. Hizo un puchero largo con los labios y dijo pobre sin decirlo. Tenía en la cara una tristeza lejana y verde que creo que no era por mí.

Además de cortinas rosas, el lugar tiene luces en el interior de dioses dorados, una chimenea con llamas y suris y hombres con cabeza de sol. Todo es sintético y de arcilla. Techo de cardón y manteles rojos y púrpuras, como el vino salteño. Más allá de la decoración siento una tranquilidad extraña y placentera en mi primer día de viaje sola.

El argentino y su suiza pidieron un champagne. Se los lleva el mismo mozo que no me trae el pan que le pedí hace 15 minutos. El corcho vuela, ellos festejan y se produce un silencio áspero y lleno de cabezas que giran a verlos. El segundo de envidia es largo. Cuando termina, el mundo vuelve a arrancar y las parejas y yo volvemos a nuestro vinito de mesa Domingo Hermanos.

De repente me acuerdo de cuando fui a un restaurante indio del SOHO de Londres, sola. Y a otro en Ávila, en España. Y a uno más en Ushuaia. En todos, en algún momento sentí que la gente –camareros y comensales–experimentaban una cierta incomodidad con la presencia de alguien solo. No sé si a los hombres les pasa esto, me imagino que no.

Desde la cocina llega el golpe seco que alguien le da a la carne que seguramente después nos comeremos. 

– ¿Todo bien señora? –me pregunta el mozo.

Como pollo la naranja con papas españolas. Comida casera, pretenciosa, rica. Tiene buen sabor, pero el centro de la pechuga que está seco como el clima de la Puna. Algunas parejas terminaron de comer y se fueron. Ya tarde, llega una mesa más al dilecto comedor de las Ruinas de Quilmes, a 26 kilómetros de cualquier poblado. No es una pareja. Son tres tipos, parecen mineros. ¿Me mirarán porque les hago acordar a una mina?

– ¿Algún postre? ¿Higos en alníbar?
– Cuaresmillos, por favor.

Cada vez que se acerca a mi mesa, el mozo se pone incómodo, me habla mirando a la pared.

– ¿Siempre anda sola? –dice, por fin. Y me vuelve a preguntar qué postre pedí porque se le olvidó.

 

Actualización: http://www.viajeslibres.com/el-exito-de-viajar-sola/


Salta de noche, sin peñas ni empanadas

La nota que sigue cuenta sobre cinco bares nuevos en la ciudad del Tren a las Nubes, que hace poco comenzó a funcionar nuevamente. Por ahora hace el trayecto corto, hasta Santa Rosa de Tastil. Parece que en marzo se podrá llegar al Viaducto La Polvorilla. Fue escrita por Gastón Iñiguez, alumno de mi curso de periodismo turístico.

Gastón vive en Salta y trabaja hace años en el negocio del turismo. No es que odie las empanadas ni las peñas, qué va. Lo que pasa es que también le gusta el lounge, el chill out y el reggae, a pesar de vivir en una ciudad que se vende como la más
A continuación, Iñiguez recomienda su top five.

1- Pueblo chico, Infierno Grande. Dentro del nuevo complejo gastronómico de la calle Balcarce, donde se está la mayoría de las peñas tradicionales de la ciudad, Pueblo Chico reúne bares, restaurantes y principalmente un bar diminuto donde 20 personas parecen una multitud. Se llama Infierno Grande y los tragos de la casa son imperdibles: uno por cada pecado capital, mientras suena chillout, lounge y de acid jazz. Colores rojos intensos que levantan temperatura y luces bajas que fomentan la intimidad. Ameghino Esq. Balcarce (Galerías Pueblo Chico).

2- Los gauchos de ahora no son como los de antes y encima ¡les gusta salir entre ellos! El primer bar gay de Salta, Dr Jekill; tiene nombre y estilo internacional, variedad de tragos, música dance, tecno y buen ambiente entre los numerosos cuartos decorados con llamativo estilo. Luego de las 5am muta en afterhour. El trago que más sale es el Speed con Vodka. Siguen los vinos espumantes y un trago dulce llamado Pasión.  Es de color verde y sólo el barman sabe la receta. San Luis 761.

 3- Entre las peñas y los bares tradicionales de La calle Balcarce, lounge y sushi en Wasabi, un bar con nombre oriental, que combina música ambient, coctelería moderna y comida oriental. Aparte de los maki rolls y los nigiri, la especialidad de la casa es el california roll y el kappamaki que sólo lleva pepino condimentado con salsa wasabi. Estas preparaciones se suelen acompañar con un buen torrontés de Bodega El Esteco. Balcarce 938. 

4- Beelzebul. El Diablo golpea la cola y nos abre la puerta de un bar en una vieja bodega de la estación del Ferrocarril Belgrano. Un lugar decorado con estilo rústico y muebles de madera, donde se escucha buen rock. Bandas locales se presentan los sábados después de media noche, y si luego, tarde, es posible que los músicos suelten anécdotas. Como la que cuentan los miembros de la longeva Temerario Joe. El día que un cazatalentos capitalino se fijó en ellos brevemente para luego decidir quedarse con Los Cabezones que tenían mucho “más beat” y un amplio repertorio de canciones propias. Otra vez será. Necochea 748 – Salta – Argentina.

5- Cerveza y pastas caseras a la Luz de la Creciente. Salsa y reggae se cuelan en este bar del Paseo de los Poetas, una peatonal de dos cuadra que alguna vez fue canal y antes sólo se encontraba la famosa peña de Balderrama. Aquí hay cerveza artesanal -la mejor es la roja con gusto a cerezas-, y una especialidad de la casa: sorrentinos a los cuatro quesos en salsa de albahaca. El camarero es rasta y Bob Marley suena cada noche. Ojo: uno puede relajarse tanto que es posible que olvide la dieta. Esteco 275, Paseo De Los Poetas.


A falta de Disney, ¿Cataraworld?

Ok, no habrá Disney World en Argentina. Al menos por ahora. La versión que hizo soñar a muchos y enojarse a otros duró 24 horas. Que sería en San Pedro, que la empresa que estaba atrás era Walt Disney Mundo SA Inc, que un jamaiquino sospechoso de hacer desaparecer un Lamborghini Diábolo comandaba el proyecto y que se invertirían 1000 millones de dólares.

The Walt Disney Company Argentina salió corriendo a decir que no tiene nada que ver. Como muchas cosas en el país, tres días más tarde, el proyecto quedó hecho un rumor confuso que probablemente se lavará con el tiempo y la lluvia.

 Todo este tema de Disney me recordó la última vez que viajé a Catartas, hace unos meses. La grandeza de las aguas estaba intacta, pero al parque lo vi cambiado. Los responsables aseguran que está mejorado, comentan con orugullo que es el parque que más visitas recibe de Argentina. Tan optimistas son que hacen convenios para lograr que lleguen todavía más. Más senderos, más guías con paraguas identificatorios, más grupos, más barcos que van y vuelven hasta el salto San Martín con fotógrafo profesional que esa tarde le alcanza la foto al hotel incluido, más camiones tipo exploradores que dan la misma vuelta en el mismo pedazo de selva, en el que cada día se ven menos animales.

La entrada ya aumentó. Ahora faltaría que el restaurante vendiera hamburguesas Mc. Tucán, un espectáculo con leones que jamás morderían y no mucho más para ser un parque temático de la selva.

¿Los parques nacionales se inspiran en los megaparques de entreteniminetos?


De Argentina a México, en renoleta

Antes de este gran viaje, Ezequiel Luis Fernández apenas había salido de Argentina. Tiene 28 años y es ingeniero agrónomo. Antes de este gran viaje, tenía un buen trabajo, un buen sueldo y una vida previsible. Desde que salió de Coronel Suárez, su pueblo, todo cambia cada día.

Hoy, hace 9 meses que está recorriendo América del Sur y pretende llegar a México. Su propósito es unir Latinoamérica con un presupuesto modesto y en renoleta. También, el viaje es el empujón que le faltaba para escribir. “Siempre me gustaron las historias reales”, me contó desde Cartagena, donde está hace un mes esperando cruzar de alguna manera el famoso tapón del Darien, que lo ubicará en América Central.

No viaja con computadora, pero desde los cibers que encuentra en el camino va contando sus pasos y las historias que encuentra por ahí en su blog. A los que se cruza por el camino tal vez les vende un diario sobre su viaje, hecho por él.

¿Por qué eligió una renoleta de 1979 para tremenda travesía? El hombre tiene sus argumentos: “Porque es grande, porque es humilde, porque es distinto pero por sobre todas las cosas porque es una nave. La mecánica es sencilla, en cualquier país lo pueden arreglar. Los repuestos son baratos. Es de bajo perfil. No es atractivo para robar. Me permite reclinar los asientos y dormir adentro.”, cuenta Fernández. Desde que la arregló para viajar, la renoleta blanca lleva hechos 25.000.

Conseguir la renoleta no fue fácil. Tuvo que hacer 70 llamadas por teléfono, ver 35 autos y chequear cientas de páginas en Internet. Finalmente, lo encontró a cinco cuadras de su casa, en Coronel Suárez.

A orillas del Caribe y a punto de partir, Ezequiel trotamundos respondió algunas preguntas para armar su road story en Viajes Libres.

¿Cuál es la meta de tu viaje? Por ahí leí que conocer al chavo,
unir Latinoamérica, abrir la cabeza. ¿Hay otros motivos?
Si. El principal es desarrollar la escritura. Siempre me gustaron las historias reales. No se si vuelva a hacer algo con mi profesión. El viajar es un gran aprendizaje, como “desarrollar la escritura”. “Uniendo Latinoamérica” es un mensaje nomás, quizás sirva para aportar algo a este mundo egoísta. En México me gustaría armar una buena crónica de lo que fue el programa del Chavo. Veremos a cuántos protagonistas puedo entrevistar.

¿Ahorraste antes de viajar o trabajás durante el viaje?
Ahorré. Digamos que me patrocina “el antiguo Ezequiel”. Tenía un trabajo muy bueno en términos económicos. Creo que los ahorros me alcanzan para volver (creo y espero).

¿Cuál es tu presupuesto diario?
El mínimo. No tomo helados. No duermo en hoteles, a no ser que sean como los que me encontraba en Bolivia por 1,5 dolares diarios con estacionamiento. Si no, duermo en el R6, en un estacionamiento. O en la casa de alguien. En todo el año hasta ahora gasté 15 dolares diarios promedio. Incluye todo: comida, nafta, estacionamientos, entradas a parques nacionales, internet, etc.

¿La mejor anécdota del viaje?
Y, no hay otra: antes de cruzar a Bolivia un enjambre de abejas se metió en el auto. Luego de una brusca frenada salí corriendo por el costado de la ruta. Entre 30 y 40 aguijones pude contar en mi cuerpo. Me dijeron que me podrían haber matado. La única secuela es positiva: me dijeron que no voy a sufrir del reuma cuando sea viejito.

¿Podrías mencionar cinco lugares que consideres imperdibles de tu viaje? Read the rest of this entry »


Masticame suavemente

La sal, el chocolate, el vino, la yerba mate, las piedras, todo lo que se ha usado en nombre de la exfoliación es poco comparado con los poderosos chinchin, también llamados Dr. Fish, unos peces tropicales que se alimentan de las células muertas de la piel del hombre, y que ya se usan en spas de Turquía, Siria, Korea, China y Japón, entre otros países.

El tratamiento suelen usarlo los que tienen enfermedades de la piel,  como psoriasis, y también los que buscan un shock exfoliante. Uno puede sumergir los pies -parece que son fanáticos de los callos- o las manos o todo el cuerpo, según las necesidades.  Los peces que miden entre 10 y 20 centímentros se encargan de todo. Básicamente de comer la epidermis vieja y blanda por el efecto del agua termal. Un detalle: no tienen dientes y están acostumbrados a vivir en aguas calientes, a 37º C.

Esta especie se llama garra rufa y se cultiva en Turquía y de ahí se exportan a los distintos spa del mundo. Una vez que uno se sumerge, se acercan los voraces chinchin en busca de su almuerzo. Además de dejar la piel nueva en flor, parece que hacen un micromasaje de lo más estimulante.

Dicen los que lo probaron que no duele nada, y la mayoría volvería a hacerlo.

¿Te atreverías a que 500 chinchin te masticaran suavemente?


La primera vez… en Europa

Toda, toda, toda. Quiero conocerla toda. Siempre soñé con ir a Europa y finalmente se nos da. Desde que se te ocurrió hacer la lista de casamiento en una agencia de viajes, te amo más todavía, Bichi. Le dice ella a él.

La joven pareja está angustiada antes de irse. Se van de luna de miel a Europa y aprovechan para conocerla. Claro, después de hacer cuentas y cuentas –no tanto de euros sino de días– los chicos descubrieron que no cabe. Europa no cabe en 20 días, por más pequeños que sean sus países y a pesar del sistema de transporte público, en general, veloz y puntual.

España porque mis abuelos vinieron de ahí. Pero ojo que llegaron de La Coruña, o sea que Madrid porque bueno, es la capital, tío. Y Barcelona porque están dos de mis mejores amigos que se fueron con la crisis. ¡Y no los veo hace tres años! La Coruña, entonces, para ver de dónde vino el abuelo, y de paso conocer a los parientes. Uno nunca sabe. Ahí van… seis días. Qué le vamos a hacer, nos levantamos temprano.

De ahí tren o avión low cost a París. Cómo vamos a ir a Europa y no conocer París, la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo, Montmartre. ¿Cuánto le ponemos? ¿Tres días? A ver fijáte en Internet, qué dice. ¿La vemos en tres días? Ahí, quizás ella pone cara de miau y él le da uno más: cuatro para París.

¿Qué nos queda?, pregunta él, agotado por la simplificación. A Londres yo quiero ir, ahí no transo, es la ciudad más cool del planeta, después de Tokio. Se que va a ser mi capital preferida tengo que ir, ya sé que es caro, pero nos quedaremos en un hostel, ponéle dos días… para tomarle el gusto. De ahí podemos volar a Amsterdam, ¡antes que cierren los coffee shops! Eso no me lo pierdo. Pero nada, podemos llegar un día temprano y nos vamos al otro día en la noche, así usamos el tren y nos ahorramos una noche de hotel. Y sí, vamos a Praga que vos siempre quisiste ir ahí. Además, escuché que es una de las ciudades más románticas del mundo y, después de todo, nos estamos casando, ¿no, Pau? Le dice él a ella.

Nos queda Italia. ¿Roma, Florencia o Venecia? Dale elegí. No, no pueden ser dos, mi amor, vamos a necesitar vacaciones después de este viaje. ¿Vos decís dos y dos? No sé, ¿te parece? ¿Qué Venecia y Roma? Cómo te conozco, no hay nadie en todo el mundo que te conozca mejor, ¿lo sabías?

Y listo, Bichi y Pau tienen los pasajes para su Europa en 20 días: 5 países, 5 capitales y probablemente, más de cinco ampollas en los pies. En tiempos de slow travel, el fast tourism no cede y lanza al ruedo miles de termitas turísticas que se devoran las ciudades en horas.

¿Cuántas ciudades conociste o conocerías en tu primer viaje a Europa?


La belleza de la libertad

Tenzin Dolma -primera (izq)- es la flamante Miss Tibet 2007. El único detalle para la nueva reina es que no tiene reino porque el Tíbet es un país ocupado. Hablamos de esto y del turismo en el Tíbet unos posts atrás.

La joven telemarketer de 21 años reinará desde el exilio, en Dharamsala, donde está la sede del gobierno tibetano desde 1959, cuando el país fue invadido y sus máximos líderes escaparon.

En Dharamsala, en el norte de la India, viven alrededor de 120.000 tibetanos, que acompañan en sentimiento al Dalai Lama, el líder espiritual del Tíbet, en su lucha pacífica por la independencia. Justo en estos días, el Dalai Lama se reunirá con Bush, hecho que tiene al gobierno chino con cara de perro.

El certamen de belleza se celebra desde 2002 y, según su organizador Lobsang Wangyal, es una estrategia para conservar esta cultura que está viva en Dharamsala y de recordarle al mundo que el Tíbet es un país ocupado.

Las cinco concursantes de este año bailaron danzas tradicionales y usaron vestimentas típicas, además del clásico desfile en bikini, que mucho no les gustó a la Asociación de Mujeres Tibetanas. Finalmente lo toleraron: todo sea por hacer realidad el sueño de la independencia

La nueva Miss Tibet participará en futuros concursos de belleza en distintas partes del mundo. Menos en China, donde tiene prohibida la entrada porque representaría a un país que ellos no reconocen.

Un nuevo ángulo para apreciar la belleza de la libertad.


¿Sexo en el aire?

Estaba leyendo sobre el superjumbo que lanzó Singapore Airlines, el avión comercial más grande del mundo, que estaría listo a fines del año que viene. Si bien tiene capacidad para 850 pasajeros, en esta nave todo será tan cómodo y diseñado que sólo se habilitarán 471 lugares.

Más allá del tamaño y de los adelantos técnicos, que tanto importan, me llamó la atención el dato de las suites. El avión tendrá 12 suites ¡con puerta!, tevé y cama de dos plazas, como la que se ve en la foto… salpicada de pétalos de rosa y con una botella de champagne. Singapore Airlines no ahorra en sugerencias.

De alguna manera, este anuncio es el primer paso hacia la concreción de la fantasía de muchos viajeros frecuentes de tener sexo en el aire. Hasta ahora, sólo la habían hecho realidad unos pocos como Hugh Heffner, dueño y fundador de Playboy, en su jet privado, y algunos millonarios que se alquilan un avión en plan party. También se dice por ahí que existe un “Club de los 12.000“, fundado por inquietas azafatas que habrían tenido sexo a 12.000 metros de altura, en lugares y situaciones impensados del avión. Ojalá alguna contara para Viajes Libres al menos un titular de su experiencia.

¿Alguna sugerencia para el vuelo?


Encuentros de otro tipo

Quizás pensamos lo mismo, pero vamos de a poco. La foto muestra la flamante Torre de la paz de Reykjavik, un haz de luz, inaugurado por Yoko Ono el último 9 de octubre, el mismo día en que Lennon hubiera cumplido 67 años.

Como el monumento que tiene Lennon en La Habana o el muro con su cara pintada en Praga, seguramente éste también recibirá viajeros. De hecho, es probable que un alto porcentaje de los que visiten Islandia se acerquen a verlo. Después de todo, constituye una nueva obligación turística.

Más allá de la noticia, me gustaría destacar el poder de la imagen. Más que paz, la foto me sugirió un objeto no identificado en pleno aterrizaje (disculpen el viaje). Y después pensé en las veces que encontré pobladores o viajeros que me contaron sobre búsquedas y, en el mejor de los casos, avistajes sobrenaturales. En Salta, en Córdoba, en Catarmarca. Ahora que lo pienso, en general la mayoría de las veces fue en el norte de la Argentina…

Si no es indiscreción, ¿alguien tuvo alguna experiencia de este tipo?

(Otro día hablamos de Reykjavik)




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