
Antes de este gran viaje, Ezequiel Luis Fernández apenas había salido de Argentina. Tiene 28 años y es ingeniero agrónomo. Antes de este gran viaje, tenía un buen trabajo, un buen sueldo y una vida previsible. Desde que salió de Coronel Suárez, su pueblo, todo cambia cada día.
Hoy, hace 9 meses que está recorriendo América del Sur y pretende llegar a México. Su propósito es unir Latinoamérica con un presupuesto modesto y en renoleta. También, el viaje es el empujón que le faltaba para escribir. “Siempre me gustaron las historias reales”, me contó desde Cartagena, donde está hace un mes esperando cruzar de alguna manera el famoso tapón del Darien, que lo ubicará en América Central.
No viaja con computadora, pero desde los cibers que encuentra en el camino va con
tando sus pasos y las historias que encuentra por ahí en su blog. A los que se cruza por el camino tal vez les vende un diario sobre su viaje, hecho por él.
¿Por qué eligió una renoleta de 1979 para tremenda travesía? El hombre tiene sus argumentos: “Porque es grande, porque es humilde, porque es distinto pero por sobre todas las cosas porque es una nave. La mecánica es sencilla, en cualquier país lo pueden arreglar. Los repuestos son baratos. Es de bajo perfil. No es atractivo para robar. Me permite reclinar los asientos y dormir adentro.”, cuenta Fernández. Desde que la arregló para viajar, la renoleta blanca lleva hechos 25.000.
Conseguir la renoleta no fue fácil. Tuvo que hacer 70 llamadas por teléfono, ver 35 autos y chequear cientas de páginas en Internet. Finalmente, lo encontró a cinco cuadras de su casa, en Coronel Suárez.
A orillas del Caribe y a punto de partir, Ezequiel trotamundos respondió algunas preguntas para armar su road story en Viajes Libres.

¿Cuál es la meta de tu viaje? Por ahí leí que conocer al chavo,
unir Latinoamérica, abrir la cabeza. ¿Hay otros motivos? Si. El principal es desarrollar la escritura. Siempre me gustaron las historias reales. No se si vuelva a hacer algo con mi profesión. El viajar es un gran aprendizaje, como “desarrollar la escritura”. “Uniendo Latinoamérica” es un mensaje nomás, quizás sirva para aportar algo a este mundo egoísta. En México me gustaría armar una buena crónica de lo que fue el programa del Chavo. Veremos a cuántos protagonistas puedo entrevistar.
¿Ahorraste antes de viajar o trabajás durante el viaje?
Ahorré. Digamos que me patrocina “el antiguo Ezequiel”. Tenía un trabajo muy bueno en términos económicos. Creo que los ahorros me alcanzan para volver (creo y espero).
¿Cuál es tu presupuesto diario?
El mínimo. No tomo helados. No duermo en hoteles, a no ser que sean como los que me encontraba en Bolivia por 1,5 dolares diarios con estacionamiento. Si no, duermo en el R6, en un estacionamiento. O en la casa de alguien. En todo el año hasta ahora gasté 15 dolares diarios promedio. Incluye todo: comida, nafta, estacionamientos, entradas a parques nacionales, internet, etc.

¿La mejor anécdota del viaje?
Y, no hay otra: antes de cruzar a Bolivia un enjambre de abejas se metió en el auto. Luego de una brusca frenada salí corriendo por el costado de la ruta. Entre 30 y 40 aguijones pude contar en mi cuerpo. Me dijeron que me podrían haber matado. La única secuela es positiva: me dijeron que no voy a sufrir del reuma cuando sea viejito.
¿Podrías mencionar cinco lugares que consideres imperdibles de tu viaje? Read the rest of this entry »