El desierto florido

Siempre sospeché del desierto. No le creía tanta quietud. Y ahí lo ven, el desierto de Atacama, en el norte de Chile, el más árido del mundo convertido en un jardín de nolanas, añañucas, malvillas, cebollines azules y garras de león.

El desierto florido ocurre sólo si ese año fue llovedor, eso quiere decir si llovió cuatro o cinco veces en todo el año, hablamos de 30 o 40 mm que acá valen oro. O bueno, valen flor. Las mineras, las que sacan oro, cobre y otros minerales contaminan a lo grande, se llevan el agua en sus procesos. Eso también ocurre en el desierto.

Como el vino, el desierto también tiene buenas añadas. Y el de 2011 es uno de los mejores en mucho tiempo. Todo indica que será recordado, como el del 97, que parece que fue de colección. La primavera del desierto.


Vista a las yungas

Me desperté con ánimo de estar en este cuarto de este hotel de Coroico, en las yungas bolivianas. Aclaro que no es un post pago, sólo el recuerdo de un lugar salvaje donde se descansa muy bien.


Los hipopótamos de Pablo Escobar

Adentro de de esa jaula que el helicóptero de la fuerza aérea colombiana depositó en la tierra hay un hipopótamo dormido que se llama Napolitano. Aclaro el nombre porque tiene que ver con la historia. Y la historia tiene que ver con Pablo Escobar, el capo narco muerto en el 93 en Medellín.

Se sabe: don Pablo tenía gustos excéntricos. Como a otros narcos y millonarios coleccionaba animales exóticos en la Hacienda Nápoles, (por si alguien no lo pescó, de ahí el nombre del hipopótamo) su finca a 165 kilómetros de Medellín, del interior de Antioquia, un lugar de clima caliente y vegetación tropical.

A pesar de ser asesino, el tipo tenía una veta generosa y, además de repartir montañas de dinero entre los pobres, dejaba que los colombianos recorrieran gratis su Zoo privado que llegó a tener 1500 animales.

Dicen que una vez la policía obligó a un avión de Escobar a aterrizar pensando que estaba lleno de droga. Cuando se abrieron las puertas, la nave estaba llena… de animales. La ley los mandó a un zoológico, pero don Pablo sobornó al cuidador pagándole el sueldo de ¡cinco años! y así recuperó los animales.

Cuando la policía mató al capo, mucha gente saqueó la finca en busca de dinero y armas escondidas. Destruyeron la mansión que en algún momento fue lujosa y tuvo 20 habitaciones. No encontraron nada y la Hacienda Nápoles entró en un largo período de abandono. Los animales fueron a parar a diferentes zoológicos, pero de los hipopotámos nadie se acordó.

Olvidados en lagos interiores, se reprodujeron. Ya no hay una pareja como en los primeros años, hoy son alrededor de treinta. Muchos se escaparon de la finca y comenzaron a cruzar los campos antioqueños: arrasaron cultivos y amedrentaron a pescadores y campesinos. El enorme mamífero africano, pariente lejano de las ballenas, es uno de los animales más pesados y agresivos del mundo. Puede ser muy peligroso si está suelto.

Hace dos años, Pepe, mascota de Escobar, y su pareja Matilda huyeron del parque. Al parecer se fueron con la cola entre las patas porque Pepe resultó el macho derrotado en una lucha territorial. En la huída nació Hip. Los tres hipopótamos vivieron en la clandestinidad hasta que el ejército los atrapó y mató a Pepe de cuatro balazos. El hecho de violencia contra el animal provocó la furia de los ecologistas, animó la formación de un grupo de defensa de los hipopótamos colombianos con página en Facebook y desató una polémica en el país.

¿Qué se debería hacer con los hipopótamos de Pablo? Hasta se pensó en devolverlos a África. Entonces, vinieron expertos a recorrer el lugar y llegaron a la conclusión de que el hábitat es perfecto, incluso tienen más agua en Antioquia que en muchos países africanos.

La polémica fue larga, pero la decisión se hizo efectiva hoy. La trajo el helicóptero. Después de buscarlo durante 15 días los veterinarios del parque lo encontraron y durmieron con un dardo tranquilizante. Mañana por la mañana, Napolitano estará otra vez chapoteando en el lago, castrado eso sí.

La historia es fantástica, y ya tiene su documental, Pablos Hippos, estrenado este año en el Festival de Cartagena. Y la antigua finca abandonada se ha convertido en un parque temático inspirado en los de Miami. Hay dinosaurios de latón, cebras, flamencos, juegos de agua. Y muchos hipopótamos que más temprano que tarde serán castrados. No quise preguntarlo, pero al final lo hice, y sí, los veterinarios y el equipo que trabajó en la captura del hipopótamo probó las criadillas asadas. (Más sobre esta historia, en la revista Lugares de este mes).


El bosque kárstico del Río Claro

Una vez, hace muchos años, un amigo se perdió en un bosque oscuro, en la Patagonia. Tuvo mucho miedo y sobrevivió por su sentido de la orientación. Me gustaría pedirle alguna vez que escriba esa anécdota para Viajes Libres. Hasta que lo haga, un comentario sobre otro bosque, uno raro, una figurita difícil en el mundo: el bosque kárstico.

En alemán, karst quiere decir meseta de roca. El nombre proviene de una meseta situada en Esolvenia, que se extiende hasta Italia, donde la llaman carso. Las rocas de los paisajes kársticos tienen la particular de poder ser corroidas por el agua, a través de las grietas. El sistema kárstico incluye una fuerte interrelación entre la vegetación, los suelos, las cuevas y el agua subterránea.

En el último viaje a Colombia visité la Reserva Natural Cañón del Río Claro, en el departamento de Antioquia, a tres horas de Medellín, y a unos pocos kilómetros de la Hacienda Nápoles, la antigua finca de Pablo Escobar hoy convertida en Parque Temático.

La Reserva del Río Claro es un sitio pensado para el turismo ecológico. Se puede caminar en un bosque húmedo tropical de origen kárstico, es decir donde las plantas crecen sobre las colinas de mármol y piedras calizas. Es un bosque muy antiguo en el que se han identificado 980 especies vegetales de las cuales 20 son nuevas para el mundo.

No hay muchos bosques kársticos en el mundo. Alguno en Puerto Rico y el más famoso es la Reserva de Maolán, en Libo, Guizhou, China.

El de Colombia está en la reserva ecológica, donde se puede hacer un rafting suave, tirolesa, nadar en las aguas frescas del río o internarse y caminar a oscuras por la Caverna de  los Guácharos, aves poco estudiadas que habitan en el interior de las cavidades y sólo salen por la noche en busca de alimento.

Llegué al Río Claro con un grupo de periodistas, recorrimos la reserva durante varias horas y después del rafting, vuelta a la ruta. Los viajes de prensa no esperan. La próxima vez me gustaría pasar la noche en las cabañas. Para escuchar los sonidos del bosque por la noche y por la mañana. Para explorar las colinas de piedra y caminar entre la vegetación hasta el Templo del Tiempo, más allá de Playa Mármol.


De viaje por Colombia

En el último viaje a Colombia conocí a Juan Diego Santacoloma y a otros integrantes del equipo de Quellevar.travel, un proyecto inedpendiente que filma experiencias de viaje por su país en HD. Es decir, con excelente calidad.

Además de producir videos para empresas, comerciales para TV y fotografía, se les ocurrió aprovechar las posibilidades de Internet y avanzar con un programa de viajes distinto. No sólo por el medio, también porque no van a lo típico, que en Colombia podría ser Cartagena, y se aventuran a otros destinos.

Por ahora, hacen algunos capítulos por viaje en los que muestran el lugar, las posibilidades turísticas y opciones de alojamiento. También dan recomendaciones por Twitter en @quellevar y pronto estará en funcionamiento su Web.

Me gustaron los cinco videos del Amazonas colombiano, donde visitaronPuerto Nariño, Leticia, la ciudad más meridional del país, capital del gran departamento de Amazonas y base para muchas excursiones. Como la Isla de los Monos, el Parque Nacional Natural Amacayacu y la Reserva Natural Marasha.

Los sonidos, el verde, el agua barrienta, los delfines rosados, las hamacas, el jugo de copuazú, el problema de ver estos videos es que enseguida aparecen las ganas de viajar a la selva.

Entre los próximos destinos de estos chicos inquietos figuran Huila (San Agustín y el desierto de la Tatacoa) y uno que poco a poco se pone de moda: el Pacífico chocoano (Nuqui, Utria). Espero una señal de humo o un mail cuando estén listos los videos.


El viaje

Cuando pienso en el viaje, me imagino el viaje de vacaciones de verano, el viaje de luna de miel, el primer viaje, el viaje de aniversario, el viaje de los 15 y el crucero de reconciliación. El viaje exótico, el viaje de solos y solas, la semana de esquí, el viaje de divorcio, el viaje de San Valentín y el viaje de embarazados a Miami para comprar ropa de bebe.

El viaje como medicina. Hace tiempo que Tómese unas vacaciones forma parte del discurso de un médico clínico. El viaje a Europa. El viaje a Nueva York. El viaje de aposentados, la escapada de fin de semana, el viaje con niños, el viaje sin niños, el viaje de aventuras y el viaje religioso. El viaje en carpa y el viaje en hotel cinco estrellas. El viaje cultural y el viaje a Disney.

El viaje para tirarse debajo de una palmera y no hacer nada y el viaje de trekking. El viaje con mascota, el viaje para encontrarle sentido a la vida y el eco-viaje. El viaje de trabajo y el viaje para trabajar. El viaje espacial, el viaje al all inclusive y el viaje gastronómico. El viaje de buceo, el viaje en busca de las raíces y el viaje de compras en NYC siguiendo las huellas de Carry Bradshaw.

El viaje con mochila y el viaje con maleta Louis Vuitton. El safari y el viaje a un spa. El viaje gay y el viaje straight. El viaje de rehabilitación, como habrán escuchado que está haciendo Charlie Sheen alrededor del mundo. Y el viaje para sacar fotos. Cuando hablo del viaje pienso en algo popular, que atrae a un público diverso. Como la Coca Cola.


Nuevas tribus turísticas: los Lohas

Los ecoturistas quedaron atrás, ahora los que la llevan son los Lohas, una suerte de versión integral y reloaded de los anteriores. Lohas responde a Lifestyles of health and sustenability (Estilos de vida de salud y sustentabilidad) y es una tribu urbana en crecimiento.

Estos chicos, los Lohas son gente consciente: de su salud, del medio ambiente y de la justicia social. Se trata de personas bien educadas y con dinero. Por supuesto, son muy informados, usuario de las redes sociales y nuevas tecnologías. Se los reconce como el nuevo segmento de consumidores premium del turismo.

Según estadísticas que encontré por ahí, en Estados Unidos el 19% de la población adulta pertenece a ese grupo, y en Alemania, sí, sólo en Alemania, alrededor del 20 %. Ahora bien, es raro ver un Loha en América del Sur. Más que raro es difícil, quizás tanto como ver un huemul en la Patagonia. Pero poco a poco van a llegar. No los huemules, ésos lo dudo, me refiero a los Lohas.

Mientras leía las características de esta nueva tribu, se me aparecía la imagen de ese austríaco flaco, largo y con modales de príncipe que conocí en un restaurante de Coroico el año pasado. Ahora que lo pienso, era un LOHA, seguro. Hasta podría haber sido el presidente de los Lohas United.  Se pasó media hora dando cátedra sobre el comercio justo y explicando por qué era importante que fuera comprar a ese lugar donde, claro, las artesanías costaban el triple que en la calle. Después del fair trade pasó al cambio climático y casi sin pausa, a la ecología. “No, gracias, no como carne”, me dijo cuando le recomendé una chuleta deliciosa. Antes de irse, mientras miraba de reojo mi plátano frito comentó algo sobre la importancia de los productos orgánicos y frescos.

No hay caso. Siempre me pasa lo mismo cuando me cruzo con un consumidor excesivamente consciente. Me siento pecadora, mal alimentada, poco involucrada con los problemas del mundo, anticool, definitivamente mal.  Quiero ir corriendo a confesarme, aunque no sea creyente. Por suerte esa sensación dura sólo unos instantes, enseguida recuerdo unas mollejas con mucho limón. Y sonrío.


Pelopincho de Cuba

Esta foto de Leandro Laffan salió seleccionada en el LXIV Salón Nacional de Rosario 2010, en el Museo Castagnino. Me cuenta el autor que, con razón, algunos de sus amigos la tildaron de peronista. Cuando su amigo Fabián Martín la vio le dijo: “La pelopincho representa un extremo del proceso reivindicatorio del trabajador, que culmina con sus merecidas vacaciones en las tibias arenas caribeñas…”

A su regreso de Rosario, a donde viajó para la inauguración del salón, Leandro escribió unas palabras sobre su foto.

Lo que ves es lo que hay.
Ellos se ríen, están en el paraíso. Disfrutando. Fotografiados.
El color azul del mar es más azul en la foto. ¿cuál es la realidad?. La de la foto
Es la que queda registrada.
Lo importante no es estar en el paraíso, es volver. Volver con la foto.
Mostrarla. Mostrarse.
Ellos estuvieron en el paraíso. Te invitan. Dicen que haciendo bien las cosas en la Tierra se llega al paraíso, pero el paraíso sólo existe en las revistas.


El Downtown desde atrás



Downtown from behind


Brasil verde

A Márcio Bortulosso, el autor de esta guía de Ilha Grande, lo conocí hace algunos años cuando cubrí el Desafío de los Volcanes, un raid de aventura que unía Argentina y Chile.

Era una carrera extrema por la ruta de los volcanes. El desafío duraba seis días, los participantes apenas paraban a dormir un par de horas y seguían. Caminaban por la selva valdiviana, andaban en kayac, hacían rappel, escalada y mountain bike. Nunca pude olvidar la planta del pie de un chico del equipo uruguayo al tercer día: una pasa de uva anémica. Ni más ni menos.

¿Qué tiene que ver Márcio? El era el camarógrafo de la carrera. Camarógrafo atleta, vale la aclaración. El tipo corría al mismo nivel que los participantes, con una resistencia muchas veces mayor. Lo recuerdo como un explorador intrépido, observador atento, con sentido común. Por eso no tengo dudas en recomendar su guía: no creo que haya quedado ni una esquina sin relevar de Ilha Grande.

Con los años, el Desafío de los Volcanes ya no se hizo más, él fundó su agencia Photoverde, especializada en fotos y filmaciones en terrenos de aventura -es escalador- y ahora lanza, junto a su mujer Fernanda Lupo, una serie de libros de viajes ecológicos y culturales en Brasil, pensando en el viaje sustentable.

El primero es el de Ilha Grande, es una isla de clima tropical y mar verde en el municipio de Angra dos Reis, frente a las costas del Estado de Río de Janeiro. Tiene más de 80 praias y es un excelente punto de buceo y con senderos íntimos y una historia que incluye aborígenes, europeos, piratas y esclavos.

Próximamente: Fernando de Noronha, Pantanal, Amazonas, Chapada Diamantina, Bonito, Lençóis Maranhenses y más.




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