Charlotte Gainsbourg: el cielo puede esperar

Su nuevo CD, IRM, producido por Beck, será lanzado en enero próximo.


Gloria y tormento de las estrellas Michelin

Leo por ahí que el año próximo Tokio tendrá más restaurantes con estrellas Michelin que París.

En la edición asiática de la Guía Michelin 2009, que sale a la venta mañana en inglés y japonés, habrá 9 restaurantes con tres estrellas, 36 con dos y 128 con una. Tokio, una ciudad con más de 160.000 restaurantes, tendrá 227 restaurantes con estrellas, más del doble que París.

En el mundo de los mejores chefs, estas estrellas son una gloria y un tormento, un sueño y una pesadilla. Hubo hasta un caso de suicidio. Si, al parecer, el chef Bernard Loiseau se pegó un tiro cuando se enteró por un rumor que su famoso restaurante La Côte d’Or perdería una estrella, en 2003. Después no fue así, pero Loiseau nunca llegó a saberlo. Hoy, el restaurante lleva su nombre y todavía tiene tres estrellas Michelin. Pero lo atiende un chef nuevo.

En la rue Beaujolais y frente a los jardines del Palacio Real, el Grand Véfour es un símbolo de París y también un restaurante creado en 1784. Allí comieron, en diferentes épocas, Napoleón, Victor Hugo, Jean-Paul Sartre, la novelista Colette y otros grandes de la política, la literatura y las artes de Francia. Hoy, el paisaje arquitectónico del siglo XVIII y la cocina de Guy Martin conviven armoniosamente (80 euros el almuerzo y 200 la cena). Sin embargo, ni el peso de la historia ni los famosos ravioles de foi gras con emulsión de trufas que prepara el chef han sido suficientes para la tradicional y exigente Guía Michelin. El Véfour, que tenía 3 estrellas, este año perdió una. Y posiblemente Guy Martin ya haya comenzado su batalla personal para recuperarla.

Esta no es la primera vez que el Grand Véfour pierde una estrella. Cuando Guy Martin tomó a su cargo la cocina del restaurante, en 1991, hacía tiempo que tenía dos. Y en 2000, Martin conquistó la tercera estrella Michelin. Como si una tempestad hubiera arrasado con todo lo construido, tiene que volver a empezar.

Algo así le pasó a Jean André Charial, un chef francés que aprendió y trabajó con su abuelo, el famoso Raymond Thuilier, en el restaurante L’Ostau de Baumaniere, en los alrededores de St. Rémy de Provence. Cuando murió el abuelo, que era el chef del restaurante, el lugar perdió automáticamente dos estrellas. Y él dedicó su vida a tratar de recuperarlas. Ya ha recuperado una y posiblemente duerma mejor en las noches. Pero todavía le falta otra. Y Charial lo sabe.

Volviendo a Tokio, este año es el segundo que la Guía Michelin edita una versión de los restaurantes de la ciudad. La primera edición fue de 30.000 ejemplares y se agotó en un par de días. Pero hasta el año pasado, la guía no se había metido en Asia en sus 108 años de historia. Según Michelin se eligió a Tokyo porque la ciudad, de unos 30 millones de habitantes, tiene uno de los mercados de restaurantes más grandes y sofisticados del mundo.

Los japoneses dieron las gracias por la atención y el reconocimiento. Pero también cuestionaron a la incuestionable Guía Michelin. En distintas entrevistas, algunos de los chefs más destacados de Tokio expresaron frases como éstas: “La comida japonesa fue creada aquí y sólo los japoneses la conocen”, “Cómo es posible que un grupo de extranjeros nos muestre y nos diga qué está bien y qué está mal”.

La polémica sigue. Mientras tanto, las guías se venden, los turistas las toman como referencia y los chefs se desvelan por conseguir estrellas. O al menos por no perder su cosecha.


El libro de souvenirs de Michael Hughes

 

El fotógrafo freelance Michael Hughes convirtió en libro su proyecto Souvenir. ¿En qué consistía? Durante sus viajes, compraba réplicas de los típicos souvenirs -una vela, una taza, un almohadón, un llavero, un auto o puente en miniatura-, los ubicaba en el lugar del original y sacaba una foto creando una ilusión óptica. Un detalle: sólo usó souvenirs comprados en el lugar y que se pudieran tomar con una mano.

Después de varias notas en diarios y revistas, su libro que salió hace apenas dos meses, ¡ya se agotó! Mientras tanto, en Flickr se pueden ver las fotos de algunos souvenirs clásicos y otros más originales. Por aquí.


Ciudades personales: el amor incondicional

Hace unos meses escribí un artículo sobre París para la revista Lugares. Antes de viajar decidí hablar con algunos amigos que habían vivido allí o viajado con frecuencia. Les pedí que me contaran sobre sus “parises personales”.

Así supe que la rue Mouftard era una de las preferidas de I. También me enteré que cuando P. vivía allí le gustaba vagar por el cementerio de Passy y sus alrededores. Y supe que E. prefiere viajar solo a París. Siente una especie de loca posesión, de esas que uno siente a veces por la persona amada. Hasta le molesta que le hablen cuando camina por la rue de Buci. Si alguien elogia la ciudad delante suyo íntimamente pensará que esa persona no sabe qué es querer a París.

Así como existen “parises personales”, también hay Buenos Aires y Pragas y Budapest y Bogotás personales. Como los seres amados, las ciudades personales tienen algunos barrios reales y otros construidos. Son ciudades que les pertenecen a una especie de viajeros capaz de quererlas más que los propios habitantes, más que a su ciudad de nacimiento. Más.

El amor entre las personas y las ciudades puede comenzar con un recuerdo, una conversación casual, un edificio, una luz, un momento. Algunas veces es tan radical que comienza incluso antes de conocerse. En general, son relaciones que se cultivan durante toda la vida: uno la visita y la ciudad responde con nuevos recuerdos, amistades, luces, edificios, momentos. En épocas sin viajes, la televisión, Internet, los libros y el cine acortan la distancia. En esta clase de amor, la poligamia está bien vista, no existe el divorcio y la distancia no es un problema. Bueno, a menos que después de treinta años sin París, el corazón se muera de emoción ante una vuelta.  Después de todo, hay amores que matan.


Las inquietudes de Kid Loco

 

Después de siete años sin un disco propio, hace unos días, el francés Jean Yves Prieur, más conocido como Kid Loco lanzó su último disco: Party Animals & Disco Biscuits, con todos los tracks en inglés.

El video del tema Pretty Boy Floyd, un viaje mágico y fantasmagórico. A principios de 2009, Kid Loc ¡de gira!


Un africano en París

Después de aquél Englishman in New York de Sting llega Un africano en París, de la estrella del reggae de Costa de Marfil Tiken Jah Fakoly, que anoche tocó en un festival de Irlanda.


Temas, noticias y links

Las vacaciones comienzan en el aeropuerto

Durante este verano, los aeropuertos de París (Orly y Charles de Gaulle) ofrecen clases gratuitas de baile a los pasajeros. No podrán disfrutarlo los 17 millones de turistas que usan esos aeropuertos en verano, pero seguramente algunos pasarán un rato agradable. La idea es que los pasajeros entren en el espíritu de las vacaciones antes de viajar. Los que van a Cuba pueden practicar salsa y los que viajan a Nueva York, animarse al hip hop. También hay clases de danzas orientales y tango, entre otros quince ritmos.  No es necesario inscribirse y las clases se dan de 10 a 18. En Orly el piso de baile está en la Terminal Sur, en la Puerta 17. En Charles de Gaulle, en la Terminal 2E, Puerta E51. 

                                                                            

Menos turistas en Kenia, después de la violencia

La primera mitad de este año, después de las elecciones, Kenia vivió terribles episodios de violencia y luchas tribales que dieron como resultado más de 1300 muertos y miles de personas tuvieron que abandonar sus casas y sus pueblos.

En Kenia, uno de los países más turísticos de Africa, el turismo cayó después de los acontecimientos. Se cancelaron reservas y los que habían pensado en unas vacaciones salvajes cambiaron de país. Según el Consejo Turístico, la llegada de turistas al país africano cayó un 36%, hasta los 561.313 en los seis primeros meses de 2008 en comparación con los 873.433 que llegaron en el mismo periodo del año anterior. 

 

 

Caminatas audioguiadas por los docks de Londres, gratis

Algo gratis en Londres es para celebrar. Para explorar la zona de los Royal Docks, existen tres caminatas diseñadas por la universidad de East London y las comunidades que viven en los docks. Hay mapas y senderos audioguiados que se pueden descargar aquí. En el camino se podrá escuchar la historia de las primeros molinos harineros a orillas del río, entrevistas a los pobladores y música industrial mientras se ven nuevas panorámicas de Londres.  

Casi todas las caminatas duran alrededor de dos horas y parten y terminan cerca de la Docklands Light Railway Station, el tren atraviesa los docklands y llega hasta Greenwich. Como se recorren zonas aisladas y con el objetivo de una exploración urbana, se aconseja dejar las cosas de valor en el hotel. 

 

 


Richard Avedon, una retrospectiva

“Y si pasa algún día sin que haga algo relacionado con la fotografía, es como si hubiera descuidado algo esencial de mi existencia, como si me hubiera olvidado de despertarme. Se que el accidente de ser fotógrafo hizo mi vida posible.” (Richard Avedon, 1970)

El Museo Jeu de Paume, de la Place de la Concorde, en París, inauguró hace unos días la primera retrospectiva del genial fotógrafo estadounidense desde su muerte, en 2004.

Hay 270 fotografías desde 1946 hasta 2004, que incluyen fotos de moda y también retratos de personajes del mundo del espectáculo, el arte y la política. La muestra se puede ver hasta fines de septiembre.

Para quien esté cerca, un lujo. Los demás podemos ver los profundos retratos de Avedon y también leer algo sobre él en esta página.

“Un retrato no es una semejanza. Cuando una emoción o hecho es traducido en foto, deja de ser un hecho para convertirse en una opinión. La inexactitud no existe en fotografía. Todas las fotos son exactas. Ninguna de ellas es la verdad.” (R. Avedon)


Música para la ruta: Jack Johnson

El antiguo campeón de surf Jack Johnson, reconocido desde hace algún tiempo por su música simple y natural, presenta su quinto álbum Sleep through the static esta noche en París, en POPB (Palais Omnisport de Paris Bercy, 8 boulevard de Bercy, París). En los próximos días sigue su gira por Europa y en agosto estará en California. Todo el tour, aquí.


Zine, un taxista argelino en París

El taxista que me lleva al aeropuerto podría ser español o colombiano. Pero es argelino y se llama Zine.

Un domingo a la tarde hay poco tránsito. Dobla aquí y allá y enseguida estamos en los banlieu o periferia de París, camino al aeropuerto.

Celebra que hable español, es el idioma que más le gusta. Me cuenta que cuando vivía en Argel, hace más de 20 años, veía el famoso progrma de concursos que llegaba de España ¡EL precio justo! Era una imitación de The price is right!, el show que creó en 1956 Bob Stewart en Estados Unidos y que se exportó a más de 20 países.

Zine Entendía poco, pero le encantaba el acento. Se sentaban los dos, él y su mujer, y lo miraban y se reían. “Total, al final siempre se sabía quién ganaba”, me dijo.

El argelino está vestido de marrón, el mismo color de su piel. Y tiene anteojos de vidrio grueso. Su look es retro, el mismo que se usa hoy en París. Me imagino que ese suéter de abuelo se podría conseguir una tienda vintage del Marais. Calculo que tendrá 60 años, aunque parece más.

Vamos por una autopista cuanto le pregunto por la relación entre Francia y Argelia. “Francia le hizo muy mal a Argelia”, me dice y después me cuenta recuerdos de la guerra que duró ocho años, entre 1954 y 1962. Pero la dominación fue más larga, los franceses estuvieron en Argelia desde 1830.

“Una vez entró un soldado a la casa de mi padre y le mostraron una foto de un hombre joven. Le preguntaron si lo conocía. El dijo que no. El soldado le dijo: Sé que es su hijo y yo estuve presente cuando lo mataron. Algeria no ganó por las armas, pero ganó por la diplomacia”, me cuenta con tristeza y orgullo.

Vive en París por el trabajo y vuelve a su país todos los años. Me dice que los franceses son muy racistas y que ahora están peor que nunca.

“¿Usted sabía que la mayoría de los extranjeros de Francia son argelinos?”, me pregunta y sigue: “Hace poco se hizo un estudio sobre la composición de la población de inmigrantes en París y según el resultado, en los 20 barrios que tiene la ciudad, la mayoría es argelina. En todos”, enfatiza.

El día está gris, como la mayoría de los días en París. Parece que en cualquier momento lloverá. Zine me pregunta el significado de algunas palabras en español y vuelve a recordar ¡El precio justo! “Después de un tiempo de verlo me compré un pequeño diccionario y empecé a estudiar, solo. ¡Y entendía muchas palabras!”, sonríe y se da vuelta.

Después, nos quedamos un rato callados.

Cuando me deja en la Terminal 2 de Charles De Gaulle, me da la mano y antes de subirse otra vez al auto me dice que quiere estudiar español. Sus hijos ya están criados y tiene tiempo libre. “Si, voy a aprender español, la semana que viene empiezo”.




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