De viajeros, corazones rotos y cine indio

En sus travesías por el mundo, los viajeros dejan mucho dinero, millones de euros según la Organización Mundial del Turismo. Pero también dejan corazones rotos. Eso nadie lo contabiliza, salvo alguna poesía, un cuento, una película.

Como Raja Hindustani, ese film indio que vi en Varanasi hace varios años. En hindi al forastero se le dice pardesi y la película, que fue un éxito total en su momento, cuenta la historia de un romance entre una india rica y hermosa que se vuelve de estudiar en el exterior (ella sería la forastera) y un taxista buenmozo y con jopo rebelde.

Como buen producto de Bollywood dura unas tres horas y tiene flashes de telenovela y de musical, con coreografías que los espectadores saben de memoria. En muchos cines de la India, no es necesario hacer silencio para ver la película. Todo lo contrario. Ese día en Varanasi, habría unas mil personas en el cine, comiendo y tomando gaseosas. Algunos se subían al escenario y repetían los bailes que los actores hacían en la pantalla. Y todos cantaban el hit de la película: Pardesi Pardesi, no te vayas.


Raja Hindustani - Pardesi Pardesi (subs en español)


Chane, de La Provence a Auroville (India)

Una de las cosas que más me gusta de viajar es la gente con la que me cruzo en el camino. En un principio son extraños y uno se husmea como husmean los perros. Después, siguen siendo extraños en un punto pero en otro, se volvieron íntimos. Y enseguida se podría hablar con más familiaridad que con un familiar.

Chantal Carroz -ahora Chane- fue mi guía en este viaje por La Provence. Cuando llegué al aeropuerto de Niza nos miramos, nos husmeamos y nada más.

Pronto, ella emepezó a contar datos históricos, nombres, anécdotas y tanto ella como el grupo se hundieron en la misión de conocer La Provence en 8 días.

Como muchos guías, se quedaba en otros hoteles así que casi no había espacio para hablar de otros temas que no fueran La Provence. Pero su mirada tenía un brillo especial. Algo además de una vida de guía había atrás de sus ojos verdes.

Y un día surgió, como a veces surgen las intimidades sin avisar. Este viaje era el último viaje de Chantal. Ya no guiará más sobre la historia de los romanos en Francia ni contará sobre los papas vivívan en Avignon. Desde hace algún tiempo Chantal divide su tiempo entre Francia y Auroville, la aldea ideal que con la que soñó Sri Aurobindo a principios del siglo XX y finalmente fundó en 1968 La Madre, una de sus colaboradoras.

Auroville queda cerca de cerca de Pondicherry, al este de la India y conviven unas 2000 personas de 30 países diferentes. El yoga, la alimentación orgánica y las charlas sobre vidas pasadas y futuras son como el café para los porteños, un ritual.

Chantal conoce Auroville como el patio de su casa. Al principio fue un consuelo para los dramas que le tocó vivir, después acompañó a una hija a estudiar danza y al final tomó una decisión: dedicarse a la búsqueda espiritual.

Sus tres hijas ya están criadas y son independientes y aunque no me lo dijo, imagino que las guiadas por La Provence la tendrían medio aburrida. Desde el año pasado vive seis meses en Francia y el resto en la India. ¿De qué vive? Sigue siendo guía, pero de viajes a Auroville. Los viajeros suelen ser personas que les interesa la espiritualidad pero que todavía no han entrado en ese mundo del que a Chantal ya no le interesa salir.

“El viaje espiritual es un viaje que empieza por el interior y de ahí va al exterior mientras que el viaje de turismo queda en el exterior”, me dijo en un micro que nos llevó de Saint Rémy a Avignon.

“El viaje interior te permite estar en el mundo de una manera justa”, me dijo también y tuve ganas de anotarme para su próximo viaje, que parte cerca de fin de año. Los interesados pueden escribir a chanecarroz@hotmail.com (Habla español y portugués).

Los últimos días debo confesarlo, aprendí más de los masajes lumi lumi de Hawai que de los períodos arquitectónicos de La Provence. De repente, los palacios y las piedras y los 6000 años de historia me parecieron menos interesantes que la vida y las andanzas de Chantal, que en esta etapa se llama Chane.


Evacuados, el viaje de emergencia

En este momento, más de cuatro mil chilenos viajan en busca de un refugio. Los evacuados por la erupción del volcán Chaitén son expulsados de los pueblos cercanos urgente, con la rapidez que el cráter despide las cenizas.

“No me quiero ir, no quiero dejar mi tierra”, gritaron los pobladores. Pero el éxodo es obligatorio y debieron partir en un viaje sin destino.

Algunos se fueron en buques por mar y otros cruzaron la frontera en auto, hacia Argentina. De ésta última manera habían pasado los jóvenes que encontré el domingo en una estación de gasolina, a unos cincuenta kilómetros de Bariloche.

Ya era de noche y estaba oscuro, pero alcancé a distinguir a ocho personas: cuatro abajo y cuatro arriba de un camión destartalado. Al principio me dieron miedo. No sé por qué. Quizás porque ellos irradiaban su propio miedo. Iban con gorros y bufandas que les tapaban la boca y media nariz. Uno, el de ojos grandes y negros, se acercó a la camioneta que me transportaba y le habló al conductor, que bajó la ventanilla sólo hasta la mitad posiblemente también por miedo, aunque otra clase de miedo.

Dijo que su camión estaba averiado y le preguntó si conocía una grúa en la zona. La situación era extraña. La zona estaba vacía, silenciosa y fría. Para encontrar un taller mecánico había que llegar hasta Bariloche. La conversación tenía poco sentido hasta que, tímidamente, el hombre de unos veintipico lo soltó: “Venimos de Chaitén”. Señaló hacia la cordillera y se dieron vuelta los que estaban con él. Todos miramos a su pueblo, que hoy es un pueblo fantasma.

En el camión averiado había una mujer, dos niños y más gente. Cuando entendió la situación, el conductor se ofreció a llevar a uno -sólo había un lugar disponible- hasta Bariloche para buscar un remolque.

Pero ellos no querían separarse y prefirieron no subir. Habían abandonado su casa, sus bienes, sus mascotas. Entonces, el hombre joven de ojos grandes y negros dio las gracias, y la camioneta que me transportaba arrancó de una vez. Afuera se quedaron ellos atravesados por su incertimbre. Adentro, cuatro turistas en silencio, confundidos por no haber hecho nada.

El Tsunami en Tailandia, el huracán en Nueva Orleans, el ciclón en Myamnar, los viaje de emergencia parecen cada vez más frecuentes en esta época. Han pasado unos días desde el domingo y la actividad del volcán Chaitén es más intensa. Dicen que las cenizas podrían llegar hasta Buenos Aires. Leo en las noticias historias mínimas de evacuados y me pregunto si habrán encontrado refugio, dónde estarán, cómo habrá sido el viaje de los chicos que vi ese domingo en la ruta.


Paraíso Travel, el viaje ilegal

Dentro de poco llegará a los cines la esperada película Paraíso Travel, del director colombiano Simón Brand, basada en el libro del escritor también colombiano, Jorge Franco, que justamente este sábado estará firmando ejemplares en la 21° Feria del Libro de Bogotá.

La película se acaba de presentar con éxito en el Festival de Cine de Tribeca que se realiza por estos días en el East Village de Manhattan y ha sido seleccionada para ir a Cannes 2008, que comienza el 14 de este mes.

Hace unos años devoré el libro Paraíso Travel. Cuenta la historia del viaje de Reina y Marlon, una joven pareja de novios de Manizales, Colombia, visto por ellos como el inframundo, hacia Estados Unidos, pensado como el paraíso. Es un viaje ilegal que tiene distintos formatos -desde atravesar el desierto caminando hasta ir metido adentro de un falso tronco de leña en un camión y al punto de la asfixia. Un viaje que mueve y mata a muchos latinos que no suelen aparecer en los diarios. Un viaje de aventura y peligro que sucede todos los días en América Latina.

Acá se puede ver el trailer, la película. Welcome.


Al trabajador sin fronteras, ¡salud!


La vuelta de un viajero

Hablamos de él hace algunos meses. Ezequiel Luis Fernández, -argentino, 29 años- viajó desde Coronel Suárez hasta México en Renoleta. Pero el tiempo pasa y ya está de vuelta. Con su “nave”, como le gusta llamar a su R6.

Poco más de un año de viaje, cerca de 30.000 kilómetros recorridos y muchos amigos nuevos.

A veces se fantasea con una ida fantástica y llena de cambios, de novedades, de apertura. La vuelta se piensa, en algunos casos, como la contracara. ¿Volver a lo mismo pero habiendo cambiado? ¿Volver a hacer qué ? ¿Volver con menos plata? ¿Volver cómo nuevo? Volver. A veces, la vuelta da la sensación de que uno tiene demasiadas preguntas por responder.

El blog de Ezequiel, que durante el viaje usó para contar la travesía, para registrar búsquedas, sensaciones y momentos de viaje, hoy ha cambiado un poco. “Entré en una etapa reflexiva, de análisis”, me escribió hace unos días Ezequiel, que también respondió la entrevista que sigue.

¿Cómo viviste tu vuelta?
Duró dos meses. Recién ahora estoy entendiendo dónde estoy y qué hice.
Antes de llegar muchos viajeros me decían que era difícil conectarte con la gente a la vuelta. Para mi no fue así. Me encontré con cosas muy positivas en la familia, en los amigos. Redescubrí a mi gente.

Ezequiel llegó en avión desde México y sus padres lo recibieron con un abrazo. Comunicó su llegada con 20 días de anticipación. Se fue directo al campo con su familia. Después fueron 15 amigos y le hicieron la despedida de soltero a un amigo.

¿Con qué comida te esperaron?
Con un costillar espectacular al asador

¿Qué hacías antes y qué hacés ahora?

Soy ingeniero agrónomo y trabajaba como asesor de un grupo CREA (de productores agropecuarios). Todavía no tengo claro a qué me voy a dedicar ahora. Quiero un trabajo tranquilo que me permita ganar plata para vivir y el resto dedicarme a armar un nuevo camino como escritor (o periodista). Si se dan las dos cosas aunque me ocupe todo mi tiempo, mejor. Definitivamente, me gusta escribir.

Muchos viajeros que, como Ezequiel, parten en viaje largo mutan a viajeros eternos o se quedan en alguna parada que les ofrece el camino. El estuvo tentado, una vez, en Colombia. Pero al final siguió el viaje.

¿Qué te hizo repensar el tema?
Quería seguir con mi proyecto de viaje, de aprendizaje. No quiero estar lejos de mi familia. Es feo ver a tus papás más viejos por la computadora. También viendo a Argentina desde lejos la empecé a valorar. Me gusta mi país.

Se dice por ahí que un viaje así te cambia la vida, ¿cómo te la cambió? Read the rest of this entry »


Kohnstamm: de autor desconocido a cara familiar

Desde hace varios días su nombre, Thomas Kohnstamm, y el título de su libro, “Do travel writers go to hell?” (¿Van al infierno los escritores de viajes?), aparecen en diarios del mundo, desde Australia hasta Singapur.

El caso comenzó la semana pasada, cuando el tipo declaró en un artículo del New York Observer que siendo autor de Lonely Planet nunca había ido a Colombia para escribir la guía de ese país.
Entre otras declaraciones polémicas, dijo Kohnstamm: “No me pagaron lo suficiente para ir a Colombia. Escribí el libro en San Francisco, con los datos que me daba una chica con la que salía”.

Lonely Planet, la famosa Biblia de los mochileros, que vende seis millones de guías por año y que hace poco se vendió -el 75%- a la BBC, ha dado sus explicaciones. Un vocero de la editorial señaló que en realidad no le habían pedido que viajara a Colombia para efectuar un relevamiento, sino que hiciera una introducción sobre ese país. Según el vocero, Kohnstamm no era más que un investigador de escritorio. En la página oficial, la guía siempre tan preocupada de las necesidades de los lectores hace un update sobre el tema Kohnstamm, en donde cuenta entre otros puntos, que está revisando las otras guías en las que había trabajado este autor. Hasta creó un foro especial para discutir el tema. No me extrañaría que al próximo libro de Kohnstamm lo edite Lonely Planet.

Los medios tomaron la polémica y la reproducen, pero no es fácil encontrar la opinión del autor. World Hum le hizo una entrevista y esto es lo que Kohnstamm opina (en inglés) sobre la bola de nieve que se armó -¿o que armó?- a partir de su libro.

A propósito, ¿de qué se trata el libro? Ya casi no importa, pero uno tiene ganas de saber qué cuenta y cuánto mintió. Si bien ¡todavía no se lanzó! he leído en su página que el libro relata las andanzas de un escritor de viajes, hedonista profesional de una ética cuestionable, que confiesa algunos delitos de su trabajo, considerado por muchos uno de los mejores del mundo. Para muchos pero quizás no para Kohnstamm.

Más allá de la cuestión puntual de si mintió o no mintió cuando hacía las guías, su historia ha generado polémica, y como todos sabemos, la mala publicidad también es publicidad. Lo cierto es que el libro sale a las ventas recién la semana que viene y ya se habló más de Kohnstamm que de cualquier autor desconocido. Porque después de todo y hasta hace un par de días, al chico de apellido difícil lo conocían y recordaban unos pocos, quizás sólo sus amigos. Hoy ya lo conocemos de frente y de perfil. Lo vimos en fotos escribiendo, fumando, buceando; parado y sentado. La cara de Kohnstamm es más familiar que la del propio Tony Wheeler, el fundador del imperio Lonely Planet.

Los periodistas de viajes se podrán ir o no al infierno, pero Thomas Kohnstamm ha logrado que hablemos de él, que sepamos el nombre de su libro y hasta tengamos ganas de leerlo. Ha logrado, además, lo que pocos autores de las Lonely Planet logran: trascender la fotito y la minibiografía de las primeras páginas de la guía y saltar a la agenda de diarios como el New York Times, El Mundo de España; el Times de Londres, la CNN.

Las ventas dirán si el escándalo trae buenos resultados. Todo indica que si. Lo que no dirán es cúantos lo compran para reprocharlo y cuántos por admiración.


Esperas y encuentros

motoqueros.JPGEl día del pájaro en la turbina fue tan largo como la pausa entre el último post y éste. El tiempo se portó de manera extraña y para comer nos daban vales que había que gastar en un restaurante del hotel donde la comida siempre estaba fría. Había sol y piscina y una sensación, casi un deseo, de estar en otro lugar.

Quise mandar mails para avisar que estaba viva, pero sabía que faltaba otro vuelo, el vuelo definitivo, así que preferí esperar. Entonces decidí dar una vuelta por el barrio. Era una zona residencial en las afueras de Dakar, de mansiones con guardia en la puerta y hoteles estilo todo incluido. En uno de ellos, donde había una conferencia sobre los “métodos de monitoreo del avance del desierto”, conocí a unos ticos -costarricenses- que venían de hacer la ruta del París - Dakar en moto, la que a partir del año que viene se correrá en Argentina y Chile.

thierry.JPGEn Dakar quizás no fue tan grave la pérdida, porque era la llegada. Pero en Mauritania, sí: el rally atravesaba todo el país y representaba el 20 % del PBI de uno de los países más pobres del mundo. “Nos encontramos con gente que tenía el combustible comprado, con hoteles a estrenar, con los televisores todavía en las cajas… y probablemente muy pocos vuelvan a pasar por ahí”, me dijo Rodolfo Carboni, uno de los motoqueros, farmacéutico de profesión.

Los tipos, 14 ticos que ya anduvieron en moto por otras partes del mundo, tenían el viaje pensado desde hacía muchos meses y cuando se suspendió lo dudaron. ¿Vamos o mejor no?

Las mujeres de algunos les pidieron por favor que no fueran, igual que las madres de otros. Pero ellos lo hicieron de todas maneras. Compraron las motos en Italia, donde también rentaron los servicios de un ex mecánico del París Dakar, que conocía la ruta y los problemas que pueden surgir, y emprendieron el viaje que duró un mes y terminó aquí en Ngor, donde paraba la mayoría de los corredores del París Dakar.

Incluso fundador del rally más famoso del mundo, Thierry Sabine, que murió en 1986, cuando el helicóptero en el que viajaba se estrelló en Mali. Hoy tiene un monumento que lo recuerda en una esquina olvidada de Ngor.

Me contaron los ticos que la ruta es muy cambiante. Si bien la mayor parte es desierto, uno no se puede relajar porque de repente hay piedras grandes, en otro tramo, piedras chicas, después arena. “Es increíble pero aún en los desiertos más largos, siempre, cuando uno siente que atraviesa un paisaje solitario, sale una persona caminando de la nada”, me comentó Konrad Starke, otro de los aventureros.

p1120815.JPGEn todo el mes no sintieron el “peligro” que esgrimieron los organizadores del rally para cambiar de lugar. Al contrario, la gente los saludaba, los recibía, casi les agradecía por pasar por allí. A Carboni le pasó de todo: un día, andando en moto por una ciudad se cayó y quedó medio dolorido del brazo por varios días. Otra vez, en pleno desierto, se quedó atrás, muy atrás, incluso más atrás de la camioneta que debía ir atrás de todo. En ese momento, cuando se quedó tan solo, se le rompió una parte de la moto. Y se terminó plantado en la arena. Imaginó que vendrían pronto a buscarlo, que alguien se daría cuenta. Pero eso tardó en suceder. Y se hizo de noche. Y prendió un gran fuego para que lo vieran. Era el único del grupo que fuma y el único que tenía un encendedor en el bolsillo. Pasó varias horas en el silencio del desierto hasta que lo vieron.

Starke me habló de la vez que contrataron a una señora que andaba por ahí para que los guiara en la ruta. El italiano ex mecánico del París Dakar se había perdido. Dice que no sabe cómo porque el terreno se veía todo igual, no había árboles, sólo algunas piedras, pero ella los mandaba a derecha y a izquierda y podía ver la salida dentro de un mar de arena. Toda su vida había vivido ahí.

El día del pájaro en la turbina fue largo y los ticos con sus historias de viaje le pusieron color. Cuando volví al hotel, había un cartel en la recepción que decía: “el avión de Ethiopian Airlines sale mañana. Los pasarán a buscar a las 15.30″.

El cartel me alegró, aunque enfrentarme a un nuevo despegue me amigaba con el tiempo limbo y empezaba a querer que dure para siempre. 


De Madrid a Bangkok vía Samarcanda

conchinosdunganes.jpgPara Victor Hugo Alcas Velarde, la curiosidad tenía un nombre: Samarcanda. Y él es un tipo curioso, por eso ni bien pudo se marchó a Samarcanda.

Esto pasó hace unos meses, cuando el aumento que le habían prometido en el trabajo –una empresa que importaba-exportaba material para el mantenimiento de la cadena de frío- no llegó y después de pensarlo y requetepensarlo decidió renunciar. Los ahorros le alcanzarían para unos cuatro meses de este viaje que todavía no termina.

No es un viajero nuevo. A sus 30 años, ya hizo la ruta del Transiberiano y del Transmongoliano, los trenes que atraviesan Rusia. Había estado en Egipto, Atenas y también en algunas capitales europeas con el colegio. Además de recorrer Perú, donde nació y algo de España, donde vive desde los 14 años.

mapavictorhugo.jpgPero estábamos en Samarcanda. Ese nombre lo llevaba a Marco Polo, a la Ruta de la Seda, a viajar. Y se sacó un pasaje a Uzbekistán, donde hoy queda Samarcanda. La vuelta sería casi cinco meses después.

Todavía no llegó ese día, que será pronto, en febrero. Así que Víctor contesta estas preguntas de Viajes Libres desde un locutorio de Camboya donde está ahora. “No sé qué temperatura puede hacer aquí (¿30 grados?), pero estoy bañado en sudor y repelente de mosquito, ¡y lo único que he hecho es responder a tus preguntas!”, dice a punto de partir a un concierto de chelo (previa ducha en el hotel).

¿Cómo se te ocurrió este viaje?
El viaje se empezó a pensar durante el viaje anterior, cuando estaba en una ciudad de Mongolia interior llamada Hohhot, donde encontré muchos chinos musulmanes. Por error creí que eran uigures y comencé a leer sobre ellos y su lugar, en el oeste de China. Entonces leí que las ciudades de su territorio estaban unidas con Samarcanda por la Ruta de la Seda. Para ese momento no había marcha atrás.

samarcanda.jpg¿Qué encontraste en Uzbekistán?
De Uzbekistán había leido sólo lo que encontré en Internet acerca de los viajes de Marco Polo por la región y también sobre su pasado soviético. Pero sobre todo tenía una palabra que no se me iba de la cabeza, Samarcanda y la dificultad del viaje en la antigüedad.
En Uzbekistán encontré lo que fui a buscar: mezquitas, bazares, madrasas semiderruidas, gente que me miraba atónita por llevar el pelo rizado y gente que tenía ganas de hablar… en ruso. Con mi diccionario intentaba responderles. Read the rest of this entry »


Africa en Land Cruiser

southetiopia.jpg

Victoria y Reto llegaron hace poco de recorrer Africa en Land Cruiser. El viaje duró casi 7 meses. Exactamente fueron 223 días, 40 semanas y 36,853 kilómetros. Viajaron de Norte a Sur, siempre por el Este, y atravesaron Túnez, Libia, Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, Tanzania, Malawi, Zambia, Botswana, Namibia y Sudáfrica. También cruzaron el continente de Este a Oeste por una parte angosta, de Mozambique a Namibia. Aquí se puede ver el recorrido, país por país.

luxor.jpgMaría Victoria Repetto y Reto von Atzigen no son nuevos en esto de viajar en auto, de cruzar países remotos. Hace unos ocho años, cuando todavía no se conocían, Reto que es suizo pero vivió en muchos países, había emprendido un viaje en Land Rover desde Europa a Singapur. Iba solo. En el camino, en Grecia, a poco de comenzar se encontró con Victoria, que es argentina y andaba de mochilera con la intención de recorrer Europa por seis meses. Pero cambió de planes y siguió a la India en auto. El amor es así.

Después de varios años trabajando y mirando mapas con anhelo, ahorraron y se animaron a un nuevo desafío. Partieron desde Zurich, donde viven, hacia Africa. Sus relatos de viaje se pueden leer en el suplemento Turismo del diario La Nación. Este es el último que se publicó, el domingo pasado. A continuación, Viajes Libres entrevista en exclusiva a Victoria, que cuenta detalles de planificación, anécdotas y datos útiles.

¿Por qué Africa?
Ya habíamos estado en Asia y comparativamente, Africa tiene fama de difícil, de violencia y de pobreza, pero sin duda ofrece paisajes y culturas únicas. Además viajar por Africa es bastante caro. Lo mejor era hacerlo siendo jóvenes pero con recursos suficientes.

africamap.jpg¿Cuál fue la meta del viaje?
Siempre hay muchas metas cuando se emprende un viaje largo. Y si se viaja en pareja no necesariamente lo dos tienen las mismas metas. En mi caso, sólo intento entender el mundo cuando viajo, aunque se que es un objetivo demasiado ambicioso…

¿Durante cuánto tiempo lo planificaron y cómo lo organizaron?

En realidad la idea de un viaje estuvo latente mucho tiempo. Se concretó unos 4 meses antes de la partida y desde entonces nos ocupamos de comprar y equipar el auto. También teníamos una ruta estimativa pero no muy concreta. El resto lo decidimos sobre la marcha.

¿Cómo eligieron el vehículo? Por qué una Land Cruiser?
Por experiencia. Hace 10 años hicimos un viaje similar por Asia con un Land Rover. El Cruiser es más robusto y sus admiradores dicen que no se rompen nunca. Lo más importante fue equiparlo a nuestra medida, con tanques de combustible y agua de largo alcance, sistema de filtro potabilizador y un interior que nos permitiera vivir en el auto.

liplates.jpg¿Es muy complicado pasar las fronteras en Africa? ¿Se necesitan muchos permisos antes de empezar el viaje?
Algunas son complicadas. Pensábamos que las difíciles serían Libia y Sudán, pero la peor resultó ser Egipto… país burocrático si los hay. Para Libia logramos una visa de tránsito (la única que tramitamos antes de partir), algo poco usual. La visa de Sudán la obtuvimos en 30 minutos…

¿Durmieron siempre en la camioneta? ¿Iban a campings?

Casi siempre dormimos en el auto, al que equipamos con buenos colchones y ropa de cama. En todo el viaje fuimos sólo unas siete u ocho veces a hoteles, y también visitamos amigos en dos ocasiones. En la parte sur del continente fuimos a campings que son excelentes aunque cuestan bastante. En el norte, en cambio, hicimos mucha acampada libre. En las grandes ciudades íbamos a campings generalmente pero alguna que otra noche también estacionamos discretamente y dormimos frente a una embajada por ejemplo.

¿Son peligrosas las rutas de Africa? ¿Las transitaban por la noche o
sólo durante el día?
Son peligrosas porque están en mal estado y los vehículos que las transitan están en malas condiciones. Generalmente no manejábamos de noche.

sudan.jpg¿Hay carteles indicadores?
Hay carteles pero usamos también un GPS con mapas de Tracks4Africa, una asociación civil sudafricana que los vende por bajo costo.

¿Cuál fue el presupuesto diario?
La verdad es que no fijamos ninguno. Pero en promedio gastamos unos 1300 dólares por mes entre dos, incluyendo gasoil (lo más caro), campings, comida, comunicaciones, entradas a parques nacionales, etc.

¿Cuál es la mejor época para un viaje así? ¿Hay impedimentos climáticos?
El mayor impedimento es el calor. A Sudán entramos en abril y nos hicieron hasta 53 grados… sino el resto fue excelente. Por lo tanto partir en el invierno del hemisferio norte y llegar hacia la primavera del hemisferio sur, es la mejor época.

¿Cuánto tiempo se quedaban en cada lugar? ¿Estaba predeterminado o lo veían en el camino?
No estaba predeterminado. Habíamos calculado más o menos un mes por país, salvo para Egipto que queríamos recorrer bien y adonde nos quedamos siete semanas. En el sur del continente, como las rutas son mejores, se viaja más rápido.

vuelco.jpg¿Tuvieron algún problema? ¿Miedo? El único problema fue que volcamos el auto en Sudán y hubo que arreglarle la carrocería. Pero a pesar de haber sido un inconveniente, nada deja de tener solución. Miedo no tuvimos en ningún momento, tampoco vivimos situaciones violentas. Hasta nosotros mismos estamos sorprendidos de lo fácil que nos resultó todo. Claro que siempre fuimos muy cautos.

¿Con qué idioma se manejaron? ¿Y con qué guías?
En el este de Africa se habla principalmente inglés, salvo en el norte adonde algún conocimiento de Arabe no viene mal… Usamos guías Bradt, que nos parecieron muy buenas, y Lonely Planet.

¿Algún factor sorpresa del viaje?
Lo fácil que fue… y que en todos lados hay celulares…

¿Conocieron a muchos en el camino que hacían viajes en auto o en bici o en moto?
Uno de los lugares adonde los overlanders se juntan es en el ferry que va de Asuán en Egipto a Wadi Halfa en Sudán que sale una vez a la semana. Es además uno de los pocos pasos fronterizos en varios países de la zona. En nuestro cruce éramos cuatro autos, un camión, dos motos y dos bicis. Y seguimos manteniendo contacto con casi todos. Otro lugar adonde se juntan muchos es en Jungle Junction, el camping de Nairobi.

nechisarnationalparksouthernethiopia6.jpg¿El tiempo de viaje estaba calculado?
Yo tenía fecha de regreso porque fue parte de las condiciones de mi licencia en el trabajo. Mi marido tenía más tiempo.

¿Podrías mencionar 5 imperdibles del viaje? Read the rest of this entry »