Las 9 piscinas de Ed Ruscha

Edward Ruscha es un artista pop de la Costa Oeste de Estados Unidos. La obra 9 swmming pools es de 1968.

Edward Ruscha es un artista pop de la Costa Oeste de Estados Unidos. La obra 9 swmming pools es de 1968.

“El pueblo de Holcomb está en las elevadas llanuras trigueras del oeste de Kansas, una zona solitaria que otros habitantes de Kansas llaman “allá”. A más de cien kilómetros al este de la frontera de Colorado, el campo, con sus nítidos cielos azules y su aire puro como el del desierto, tiene un atmósfera que se parece más al Lejano Oeste que al Medio Oeste. El acento local tiene un aroma de praderas, un dejo nasal de peón, y los hombres, muchos de ellos, llevan pantalones ajustados, sombreros de ala ancha y botas de tacones altos y punta afilada. La tierra es llana y las vistas enormemente grandes; caballos, rebaños de ganado, racimos de blancos silos que se alzan con tanta gracia como templos griegos son visibles mucho antes de que el viajero llegue hasta ellos.
Holcomb también es visible desde lejos. No es que haya mucho que ver allí…es simplemente un conjunto de edificios sin objeto, divididos en el centro por las vías del ferrocarril de Santa Fe, una aldea azarosa limitada al sur por un trozo del río Arkansas, al norte por la carretera número 50 y al este y al oeste por praderas y campos de trigo. Después de las lluvias, o cuando se derrite la nieve, las calles sin nombre, sin árboles, sin pavimento, pasan del exceso de polvo al exceso de lodo. En un extremo del pueblo se levanta una antigua estructura de estuco en cuyo techo hay un cartel luminoso –BAILE-, pero ya nadie baila y hace varios años que el cartel no se enciende…”
A Sangre fría, de Truman Capote.
Capote describe con maestría el paisaje de Holcomb, el pueblo cercano a la granja donde se produjo el asesinato de la familia Clutter, el 15 de noviembre de 1959. El recuerdo me pareció oportuno en estos días de muertos.
La foto es de Robert Frank, de su libro The Americans, publicado en 1958 después de un recorrido por el Estados Unidos.

Esta foto de Sheila la sacó Andrea Knight, autora también de la historia que sigue.
Mi amiga Olga es fanática de todo. Vive la vida con tanta pasión que a veces le tengo envidia. Es venezolana pero hace un montón de años vive en las afueras de Boston en el barrio de Newton. Cada vez que puedo voy a visitarla. Cuando viajo a su casa tengo que llevar una valija repleta de alimentos para ella. Olga tiene perdición por varios productos regionales de la Argentina, como el dulce de batata, el vino y los alfajores de dulce de leche.
Como le fascina cocinar igual que a mí, gran parte de nuestro tiempo lo pasamos haciéndonos probar recetas mutuamente, mientras charlamos y nos ponemos al día. Una de las primeras cosas que quiso contarme fue que había agregado un vicio nuevo a su vida.
Chica, me dijo, me he vuelto Sheilaholic!
Pensé que se había enviciado con alguna bebida, pero lo que sucedía es que no podía dejar de visitar casi todos los días el negocio de la esquina. Apenas pudo me arrastró a la tienda de Sheila, The Dressing Room.
The Dressing Room es un local muy pequeño en el centro de Aurbundale, uno de los trece pueblos que conforman Newton. Es un barrio residencial con pocos negocios.
Me contó Sheila que su negocio es lo que los americanos llaman un destination spot, un punto del pueblo al que la gente llega expresamente. Su clientela se incrementó boca a boca a lo largo de dieciocho años. Me contó que lo más fabuloso fue que nunca necesitó hacer publicidad, eso la hace sentirse orgullosa, para que las clientas lleguen desde cualquier parte. Desde que puso el local lo maneja con ayuda de su madre, que fue en su juventud modelo de pasarelas. Por esa razón y desde muy pequeña, Sheila vivió metida en el mundo de los desfiles de moda, y comprendió desde temprano el significado de la belleza y el interés en lucir arreglada y bonita.
Para Olga, Sheila tiene la personalidad perfecta para su negocio: es encantadora, te hace sentir como si fuera tu vecina amiga con la que chismeas y pasas el rato.
Sheila visita las ferias de moda de Nueva York, Canadá y Boston y escoge modelos originales, siempre tomando en consideración la calidad de las telas y los buenos precios.
Tiene diseños que están de moda pero en telas finas y sedosas que a la vez se meten en la lavadora. Dice Olga: “Telas que se ponen más calenticas en invierno y más frescas en verano”.
Sheila prefiere que sus percheros tengan colores oceánicos ya que toda el área es cercana a Cape Cod, la península bordeada por el océano atlántico en el extremo oriental del estado de Massachussets.
También es importante la elección que Sheila hace de la bijou. Una de las artistas destacadas en el negocio es la israelí Mariana.
Olga adora encontrar todo en un solo negocio: En vez de ir a mil tiendas y pasarme los domingos en los malls, voy a un sitio donde sé que encuentro todo….salvo zapatos, pero para zapatos tengo DSW!
“El país está aún despoblado de esta parte; el vapor del Ontario se acerca a los barrancos, adonde salen los paisanotes de fraque y las mozas envueltas en cahemiras a tomar pasaje. Divísanse a lo lejos aisladas en el bosque aquellas cabañas de troncos de árboles superpuestos, o de tablas descoloridas, que sirven de morada por los primeros años al plantador que recién está descuajando el bosque.
El paisaje conserva toda la frescura virginal que Cooper ha pintado en aquellos inimitables cuadros de Último Mohicano. Ya he dicho a Ud. que desde Búfalo hacia esta parte está el pedazo más bello de la tierra. Sin la petulante lozanía de los trópicos y sin la fría severidad de los bosques del Norte de la Europa, mézclanse en la escena ríos como lagos, lagos como mares, rodeados de una vegetación primorosa, artística en sus combinaciones y grandiosa en su conjunto.
Traíame arrobado de dos días atrás la contemplación de la Naturaleza, y a veces, sorprendía e el fondo de mi corazón un sentimiento extraño, qu eno había experimentado ni en París. Era el deseo secreto de quedarme por ahí a vivir para siempre, hacerme yanquee, y ver si podría arrimar a la casacada alguna fábrica para vivir. ¿Fábrica de qué? … Y aquí el deleite de tan bella vida se me tornaba en vergüenza, acordándome de aquellos ostentosos letreros chuecos que había visto en algunas aldeas de España, Fábrica de fósforos. ¡Y qué fósforos! ¿Enseñar o escribir qué con este idioma que nadie necesita saber? Para curarme de estas ilusiones y recuperar mi alegría, no necesitaba más que tomarle el peso a mi descarnada bolsa, y echar una ojeada sobre mi contaduría en general para no volver a pensar más en ello“.
(Sarmiento hizo este viaje a Estados Unidos en 1847).
Querido Marlon:
Estoy rezando por que compres On The Road y hagas una película con el libro. No te preocupes por la estructura, sé cómo reordenar y comprimir la trama un poco para darle una estructura cinematográfica perfectamente aceptable: convertirla en un viaje largo, con todo incluido; en vez de los cortos viajes costa a costa del libro, un recorrido circular de Nueva York a Denver, de Frisco a México, de New Orleáns a Nueva York otra vez. Visualizo las hermosas tomas que podrían hacerse con la cámara en el asiento de adelante del auto, mostrando la ruta (noche y día) que se desenreda frente al parabrisas, mientras Dean y Sal parlotean. Quiero que hagas el papel de Dean porque, como sabés, no es un pistero tonto sino un irlandés muy inteligente (de hecho, jesuita). Vos serás Dean y yo seré Sal (Warner Bros. mencionó que yo podría ser Sal), y yo te mostraré cómo actúa Dean en la vida real, no podrías imaginártelo sin una imitación. De hecho, podemos ir a visitarlo a Frisco o pedirle que nos venga a ver a Los Angeles, todavía es un tipo frenético pero está más asentado con su última esposa y los chicos, rezando antes de ir a la cama…, como verás cuando leas Beat Generation.
Lo único que quiero con todo esto es juntar un dinero para mantenernos a mí y a mi madre para toda la vida, y así poder irme de viaje alrededor del mundo y escribir sobre Japón, India, Francia, etcétera… Quiero ser libre para escribir lo que se me venga a la cabeza, libre para alimentar a mis amigos cuando tengan hambre y no quiero tener que preocuparme por mi madre.
Incidentalmente mi nueva novela es Los subterráneos, sale en Nueva York en marzo y es una historia de amor entre un chico blanco y una chica de color. A algunos de los personajes que aparecen los conocés del Village (Stanley Gould, etc.). Se podría transformar con facilidad en una obra de teatro, mucho más que En el camino.
Lo que quiero es rehacer el teatro y el cine en Estados Unidos, darle un golpe de espontaneidad, remover los preconceptos de “situación” y dejar que la gente se explaye y divague, como lo hace en la vida real. Así es la obra: no tiene una trama particular, no tiene un significado en particular, sencillamente es como es la gente. Todo lo que escribo lo hago bajo el espíritu de imaginarme como un ángel que retornó a la Tierra y la mira como es, con ojos tristes. Sé que aprobás estas ideas e incidentalmente el nuevo show de Frank Sinatra está basado en la “espontaneidad”, que es la única manera de ser, sea en el show business o en la vida. Las películas francesas de los años ’30 todavía son superiores a las nuestras porque los franceses dejan que los actores sean libres y los guionistas no eran quisquillosos con una noción preconcebida de cuán inteligente es el público, hablaban de alma a alma y todo el mundo entendía todo de inmediato. Quiero hacer grandes películas francesas en Estados Unidos, finalmente, cuando sea rico. El cine y el teatro norteamericanos son dinosaurios que no mutaron con lo mejor de la literatura de Estados Unidos.
Si querés ponerte al frente de esto, podemos arreglar para encontrarnos en Nueva York cuando vayas para allá, o si vas a Florida allí estaré. Pero lo que tenemos que hacer es reunirnos para hablar sobre esto, porque anticipo que será el comienzo de algo realmente grandioso. Estoy aburrido por estos días y busco algo que hacer con este vacío –escribir novelas se volvió muy fácil, lo mismo las obras de teatro, las escribo en 24 horas–.
Vamos Marlon, ¡ponete los pantalones y escribime!
Hasta pronto
Jack Kerouac
Esta carta de 1957 que Jack Kerouak le envió a Marlon Brando pidiéndole que comprara los derechos de En el camino fue hallada por un especialista en memorabilia en 2005 y se vendió en Christie’s hace unas semanas. Brando, finalmente, declinó la oferta. Después de muchos años de intentos fallidos (el caso más notorio fue el de Coppola), la semana pasada finalmente se estrenó en Cannes la primera versión cinematográfica (con Coppola como productor) de la novela beat fundacional, dirigida por el brasileño Walter Salles (quien ya había filmado otro viaje rutero: el del Che Guevara en Diarios de motocicleta) y con Garret Hedlund, Sam Riley, Kirsten Stewart y Viggo Mortensen. A fin de año se estrenará en Argentina.
(Este artículo se publicó el domingo 27 de mayo en Radar)

“Era imposible ponerlo en palabras, pero tenía cierto respeto por el mar; ante él se sacaba la gorra. El mar era una persona extraña con toda clase de ideas extrañas, peor incluso que él mismo cuando se emborrachaba. Los navegantes navegan por el mar y el mar dice está bien, pero no se propasen. Con calma; ustedes por su lado y yo por el mío. Una vez, Bjorgstrom había trabajado en un barco de pasajeros estadounidense que hacía el trayecto entre Nueva York y La Habana. Pero renunció después del primer viaje, aunque realmente necesitaba el empleo. Aquella gente frívola con sus cócteles y sus bailes a la luz de la luna no tenía ningún respeto por el mar. Creían que Dios había hecho el mar para entretenerlos, mientras que todo marienero sensato sabía que Dios lo había hecho para transportar discretamente mercancía de un continente a otro. Como resultado, el mar se irritaba y de vez en cuando les recordaba su arrogancia, quemándolos en un incendio a bordo, congelándolos en el paso del Noroeste o reventándoles los sesos contra olas de un kilómetro de alto. Y era gracioso lo fácil que le resultaba al mar ponerlos en su lugar, más fácil que para un elefante pisar una hormiga. Por eso, pensó difusamente Bjorgstrom, los marineros no se bañaban más de lo necesario. Todos esos ignorantes que no entendían el mar creían que los marineros eran sucios por naturaleza; era solo que no querían ponerse demasiado mar encima. Ya lo tenían suficientemente encima sin bañarse; la bruma siempre les soplaba en la cara y en climas tormentosos las olas se encaramaban sobre la cubierta. El mar estaba todo a su alrededor excepto arriba, y Dios era igualmente errático; como en el caso del mar, nunca se sabía qué iría a hacer. ”
El caballero que cayó al mar, H.C. Lewis, La Bestia Equilátera.
En este número de la Revista Lugares (abril) escribí sobre cómo el desierto de Atacama, el más árido del mundo, se convierte cada septiembre en un jardín florido. Pero sobre todo escribí sobre cómo fue recorrer el desierto de calandrinas, malvillas, lirios, heliotropos y garras de león con un grupo de botánicos californianos, groupies de las flores.

También saqué las fotos para el artículo. La de arriba es un campo de nolanas apenas lilas, casi lavanda. Acá abajo, una oruga pasea por el tallo de una malvilla. Al lado, Warren Roberts, superintendente emérito del Arboretum de la Universidad de California juega con el fruto de una Eulychnia, cactácea de la zona.

En el mismo número se puede leer sobre La Rioja, Salta, Jujuy y Tucumán. Mucha información y datos para incluir en el bolso de viaje al Norte.
Por poco me da un ataque
paseando un día en el parque
porque me encontré una niña
que muchos ojos tenía
Era en verdad muy hermosa
(¡y me tenía impresionado!)
pero vi que tenía boca
y acabamos conversando
Hablamos del mar, los peces
y sus cursos de poesía,
y del lío que tendría
si necesitara lentes.
Es estupenda esa chica
que con tantos ojos mira,
mas te deja hecho sopa
cuando se quiebra y llora.
La melancólica muerte del Chico Ostra, Tim Burton, Anagrama.
Para los que pueden disfrutar la versión en inglés: The girl with many eyes: I met a girl/who had many eyes. She was really quite pretty/(and also quite shocking!)/and I noticed she had a mouth,/so we ended up talking./We talked about flowers,/and her poetry classes,/and the problems she’d have/ if she ever wore glasses./It’s great to know a girl/who has so many eyes,/but you really get wet/when she breaks down and cries./





Desde mañana, gran expocisión del artista británico en la Royal Academy of Arts, de Londres. En mayo, en el Guggenheim Bilbao.