Lima: ¿el nuevo boom latinoamericano?

La economía peruana sigue creciendo y Lima se puso de moda.

Subió el precio del metro cuadrado, hay un sorprendente auge editorial con escritores jóvenes entrevistados en medios internacionales, y tantas editoriales independientes como en Buenos Aires.

La cocina, ya se sabe, da que hablar en todo el mundo. Hasta dicen que se bate con la mexicana por ser la mejor del continente.

Este fin de semana salieron dos notas con datos imperdibles sobre la capital de Perú. Quien esté por viajar no se pierda el artículo de La Revista del Domingo, en el diario chileno El Mercurio, que cuenta sobre estos pequeños boom que construyen la nueva Lima, el boom latinoamericano.

En la revista Qué Pasa, también de Chile, una nota para los que están apurados: 48 horas en Lima.

Mucho tiempo tildada de “Lima La horrible”, ahora se puso de pie y parece que da revancha.


Guía visual, completa y útil

La nueva guía de de Dios Editores llegó a las librerías hace poco más de un mes.

Se llama Buenos Aires Guía Completa, y en 256 páginas pasa revista a los barrios turísticos de la ciudad. Desde La Boca y Puerto Madero hasta la elegante Av. Alvear y Palermo Viejo, la guía es visual, pero también tiene buenos y concisos textos escritos por el periodista Julián de Dios, uno de los socios de de Dios Editores.

Julián -a quien conozco desde hace varios años- es fanático del buen comer. Por eso, además de paseos y circuitos imperdibles, la guía trae comentarios sobre 239 restaurantes, con recomendaciones de boliches de moda, como Thames 878, un bar donde hay que tocar el timbre para entrar; de cantinas de barrio, como Pierino, en Lavalle 3499, preferido de Astor Piazzolla y famoso por su conejo a la cazadora, y secretos bien guardados, como el restaurante del Club Sueco, en Tacuarí 147, donde todos los jueves por la noche preparan smörgasbord, la versión sueca de la cena buffet.

La guía está orientada al turismo -en veinte días sale la edición en inglés-, pero no sería extraño que un porteño encuentre alguna perla de su ciudad mientras la lee.


La ruta del híkuri en el desierto potosino

El relato que sigue fue escrito por la viajera y amiga de la casa, Pritama Molinari, en base a su experiencia de iniciación al híkuri en el desierto mexicano.

Cuando llegué a Estación Catorce sabía lo que buscaba. Viajaba sola, siguiendo las huellas de los libros de Carlos Castaneda y los consejos de otros viajeros.

Me habían dicho que tendría que saltar de un tren en movimiento a medianoche, que debería dar con Doña Margarita, la última jefa huichol y que con suerte podría dormir en su caserón en ruinas.
Allí mismo, instalada detrás de la barra de una antigua recepción de hotel, Doña Margarita pasaba los días y las noches. Una bruja vieja y sabia. Estaba ciega y rodeada por docenas de pájaros enjaulados con quienes hablaba en voz alta. Apenas entré a pedir alojamiento, me dijo con voz rasposa:
- Vienes a conocerlo, ¿no?
- Bueno, no sé a quién se refiere –respondí dudosa- vengo a iniciarme en el peyote.

No me dejó terminar la frase y arremetió con un largo “shhhhhhh”, abriendo sus blancos ojos al cielo.

-No le digas así, su verdadero nombre es híkuri, y es un espíritu muy poderoso. Mis pájaros me dicen que eres buena, güerita, así que puedes quedarte y yo te ayudaré a encontrarlo.

Tres días más tarde estaba subida a un jeep con Mempo, un guerrero espiritual de su confianza, y con un chileno y un sudafricano que se habían sumado a la excursión. Luego de unas cuantas horas de viaje, continuamos a pie. Caminamos muchísimo, abrazados por el calor del profundo desierto mexicano. Hasta que Mempo anunció que por fin el híkuri nos había encontrado:

- Estamos de suerte, miren, ¡hay una familia completa!

En el suelo, los sagrados botones verdes sobresalían de la tierra. Nuetro padrino nos indicó cómo recolectar y limpiar los frutos con cuidado y respeto. Cuando todo estuvo listo, nos sentamos a la sombra de un cactus.

- Antes de comerlo, deben pedirle permiso a los cuatro puntos cardinales y a todo lo que en ellos vean. Nunca nada volverá a ser como antes después de hoy, dijo Mempo con solemnidad.

Cuando le di el primer mordisco, una explosión de saliva inundó mi boca. Fue un amargo jamás experimentado. Tuve que respirar profundo para aguantar las naúseas.
Me había alejado unos metros del grupo, y una media hora después, al hacer un gesto con la mano, descubrí que todos mis movimientos quedaban suspendidos como si escribiera sobre un pizarrón invisible. Impactada por esta experiencia, me senté en el piso y apoyé mis manos.

Entonces sentí que la tierra vibraba, que respiraba, ¡que tenía vida! Lloré con emoción, amando cada partícula de polvo que acariciaba mi piel… Girando sobre mí misma, me fundí en un abrazo con la Pachamama, y sentí que estaba envuelta por su dulce calidez. Cada cosa que veía contenía un espíritu particular, un lugar irreemplazable en el universo. “Todos somos uno”, se me reveló con claridad.
No sé cuánto tiempo habré estado en éste éxtasis, pero cuando me vieron llegar, los chicos me recibieron con abrazos y risas explosivas: no sólo había tardado muchísimo en volver, sino que además estaba toda sucia: la cara, el pelo y la ropa llenos de barro y espinas.

Mempo anunció que deberíamos ponernos en marcha, la noche estaba cayendo y teníamos por delante más de doce horas de caminata. También me dijo que yo tenía que guíar la vuelta. Protesté, pero él me dijo que confiase, que el híkuri estaba conmigo. Todavía no me lo explico, pero un par de kilómetros más tarde, encontré un sendero estrecho, en perfecta línea recta. Y supe con toda seguridad que era el correcto.
Durante el regreso a Estación Catorce no bebí ni comí nada, y mi cuerpo se sentía ágil y enérgico. Mis sentidos se habían agudizados a tal extremo, que podía escuchar la respiración de los coyotes que nos seguían de lejos. En el misterioso silencio de la noche del desierto comprendí por qué los huicholes consideran sagrada a esta planta, y sagrada cada cosa que esté viva, sagrada la tierra, unida al cielo, unida al Todo.

Había ido a buscar a Mexico la experiencia mística, la puerta hacia el otro lado de la realidad ordinaria. Y ahí estaban escritas, brillantes como las estrellas de esa madrugada, todas las respuestas, incluso, a preguntas que nunca me había hecho.
Llegamos al pueblo justo antes de que amaneciera, y a paso decido entramos al caserón por la parte de atrás, atravesando un huerto.
Fui directo a ver a Doña Margarita. Cuando llegué, la encontré despierta.

- Sabía que estabas volviendo -me dijo cuando abrí la puerta- Me lo avisaron los pájaros.


Noticias, temas y links pasajeros

Kafka en fotos

Hace unos días, el 3 de julio, se cumplieron 125 años del nacimiento del escritor checo Franz Kafka. Muy oportunamente ha salido el libro Kafkas Welt (El mundo de Kafka), publicado por la legendaria editorial Rowohlt. El autor es el profesor de germanística Hartmut Binder, que dedicó su vida a estudiar la vida y la obra de Kafka y también a coleccionar fotos relacionadas con el autor. En el libro hay más de 1200 imágenes de uno de los grandes escritores del mundo.

La habitación más cara

Según esta nota, la habitación más cara de América Latina sería la Suite F, que está en el sexto piso del Faena Hotel, en Puerto Madero. Cuesta 8000 dólares la noche. Entre otras piezas de decoración tiene retratos originales de Perón y Evita, una obra de Andy Warhol y muebles diseñados por Philippe Stark. Es la única del hotel con entrada independiente. Parece que hace poco la usó un empresario asiático en busca de caballos de polo argentinos.

Bionade, bebida de culto

Bionade es un refresco de origen aleman, que se ha convertido rápidamente en una bebida con futuro. Nació a fines de los 90 y hoy se exporta a más de veinte países. Los que la probaron dicen que sabe a hierbas, a sauco, a lichi, a jengibre y a naranja. Si bien como en la cerveza, la base de la Bionade es la malta e incluso existe la fermentación, la bebida no contiene alcohol. Y es un éxito: en apenas dos años, la producción se multiplicó por 365.

Cálculos sobre la felicidad

Hace un par de días salió una nota que adelantaba algunos datos del nuevo estudio que publicará este mes la revista Perspectives on Psychological Science sobre los índices de felicidad en el mundo. Obviamente, a Zimbawe, con un dictador en el poder y serios problemas de desabastecimiento, no le fue bien en la prueba. Basta imaginar las de respuestas la gente a los investigadores que preguntaban, por ejemplo: “¿Usted diría que es muy feliz, bastante feliz, no muy feliz o infeliz?, ¿cuán satisfecho está usted con su vida actualmente?”. Dinamarca, el más feliz del mundo.


Al rescate de Latinoamérica bizarra

Con el libro Buenos Aires bizarro, que acaba de lanzar Aguilar y que escribió el periodista y escritor Daniel Riera, ya son cuatro las ciudades revisadas bajo una mirada distinta, rara, fuera de lo común, bizarra.

En el prólogo de su libro, Riera escribe: “Lo que más me preocupaba al comienzo de esta investigación -luego, cuando me dejé llevar por los lugares, las historias y los personajes, dejó de preocuparme- era establecer de qué hablaba cuando hablaba de “bizarro”. Las connotaciones actuales de la palabra tienen bastante poco que ver con la definición de la Real Academia Española, según la cual “bizarro” quiere decir “valiente” en la primera acepción y “generoso, lúcido, espléndido” en la segunda. Solemos castellanizar el término bizarro, cuyo uso en inglés remite a “rarísimo/a, extraño/a, estrambótico/a”. En este libro, lo bizarro es lo que está fuera de la norma. Lo que carga las tintas en relación con una medianía estándar.”

La guía tiene 270 páginas y está divida en varias secciones, que básicamente rescatan lugares, desde museos (el de Quique, dedicado a un barrabrava) y estatuas (la de Caperucita Roja, en Los Bosques de Palermo; la del Dedo Gordo, en el Paseo de la Recova, o la de Mostaza Merlo ¡con foto!) hasta apuntes criminales que siguen la ruta del Petiso Orejudo. En el capítulo Nocturno y sexy hay una historia de una gorda stripper que actúa con un enano stripper, otra sobre El Club de los Osos de Buenos Aires, que reúne a gays barbudos y peludos y morrudos y más. En Comer y Beber, hay un restaurante donde se come todo crudo, están los panqueques de Carlitos, cada uno con nombre y apellido, un restaurante para comer a ciegas y Angelín, el inventor de la pizza canchera. Lugares, experiencias y muchísimos datos porque todo, hasta lo más bizarro trae dirección, teléfono y página Web. Riera pone foco en lo bizarro y lo redescubre, para el habitante de la ciudad y para el turista. Las buenas fotos de Diego Sandstede ayudan a la imaginación.

La primera guía de turismo bizarro en América Latina apareció allá por 2003, también por Aguilar, y fue Santiago Bizarro, del periodista chileno Sergio Paz, que escribe con frecuencia en la Revista del Domingo, del diario El Mercurio. Cuentan los que lo conocen que se andaba por los pasillos del diario con una guía de teléfonos, siempre a la pesca de actividades o paseos bizarros. Dice Alberto Fuguet, quien escribió el prólogo: Uno veía a Paz y la pregunta lógica era: ¿Cómo va “Bizarro”?, a lo que él respondía “Puta, muy bizarro”.

Sergio Paz se inspiró en L. A. Bizarro, una guía de Anthony Lovett y Matt Maranian, que reunía sitios bizarros de Los Angeles. En la suya, Paz propone un recorrido diferente por la capital chilena, que incluye comer charqui de cóndor y dar una vuelta por bares, como El Quitapenas o Los Canallas, que nunca saldrían en una guía.

Cuenta, además, sobre mitos urbanos. Bizarros, claro. Como ese que reza que en el cerro Manquehue vive un viejo que es el único que sabría el secreto para llegar a una mina de plata. Pero en realidad, lo que verdaderamente conocería el viejo es un túnel que atraviesa la ciudad de punta a punta en apenas unos segundos.

Lima también tiene su antiguía de datos freaks del centro de la capital recopilados por el escritor y periodista Rafo León. En su recorrido entran huariques, calles viejas, edificios olvidados y decadentes -como la quinta Heeren o el Hotel Crillón- y noches de discotecas strip tease en la barra. El tipo busca otra orden de las cosas en la misma Lima de siempre.

Dijo Rafo León en una entrevista en el diario La República: “La cosa más interesante de este proyecto que lejos de caer en el cliché muerto del pasado virreinal lo que pretende es rescatar la mirada de lo que está incesantemente moviéndose en esta ciudad. Hay que aprender a zambullirse en ella.”

Y claro, además de lugares, en Lima y en todas las ciudades latinoamericanas hay personajes bizarros, freaks que las pueblan y les dan vida. El cronista Juan Manuel Robles retrata en Lima Freak, editado el año pasado por Planeta, ocho historias reales de freaks. Los personajes son por ejemplo, Genaro Delgado Parker, el magnate de la televisión peruana; Frieda Holler, una ex reina de belleza que enseña buenos modales; Rafael Osterling, un chef peruano con pinta de estrella de rock, y Laura Bozzo, animadora de los reality shows en América Latina que pasó su arresto domiciliario en un estudio de televisión. A través de sus perfiles y de otros excéntricos a tiempo completo, como él los llama, Robles cuenta otra Lima.

Bogotá, una ciudad de siete millones de habitantes, un museo del oro y un cerro visitado por miles de turistas, también tiene su lado B, una guía bizarra para perderse entre enanos mariachis -pequeño pero infalible, el enano le regala contenido a toda guía freak- falsas bandas de rock, como Los Rimembers, que sólo saben cantar bajo la ducha, piercings extremos, purgas colectivas y lugares donde rumbear con Elvis y Superman.
Andrés Sanín, Sebastián Chalela y Juan David Sánchez la repasaron de la A a la Z por los caminos no tomados, a ver con qué se encontraban.

Estas guías están hechas por héroes urbanos que caminan y preguntan y se meten mundos subterráneos o en la superficie pero desconocidos, y anotan datos insólitos durante años para escribir nuevos recorridos que seguramente alguna vez sean turísticos y creen un nuevo orden de las cosas.

“Me muero de ganas de leer algún día Montevideo bizarra, Caracas bizarra, Quito bizarra, La Paz bizarra o Asunción bizarra”, afirmó Daniel Riera al periodista de Ansa que lo entrevistó para el lanzamiento. Por mi parte, me muero de ganas de leer DF bizarro.


De la huerta a la feria de Aix

Se puede llegar de casualidad y estar ante un auténtico ejemplo de turismo espontáneo. Pero con las fechas y horarios a mano, uno puede asegurarse la visita. Los martes, jueves y sábados, desde las 7 de la mañana hasta las 13 -ni un minuto más- hay un mercado de frutas y verduras en la Plaza Richelme, a metros del Hôtel de Ville de Aix en Provence. Todo fresco, mucho olor a hierbas, a queso, a embutidos y a rúcula cortada hace media hora, no más.

El mercado está en la misma plaza desde la Edad Media.

Los puesteros gritan y son malhumorados. Pero siempre dan a probar, no una mísera miguita, sino un buen bocado de chorizo casero, de salchicha bañada en hierbas de Provence.

Ajos fuera de serie. Sólo verlos daban ganas de cortarlos y freirlos. O de llamar a Cézanne para que improvise una naturaleza muerta de ajos con cáscara roja.

Variedades desconocidas y resplandecientes de cebolla de verdeo.

En el mercado los precios son mucho más bajos que en el supermercado, y la mercadería mucho más real. En el super, las frutillas de frigorífico parecen plásticas y anémicas.

En los mercados de La Provence, la lavanda nunca falta. Ni las mezclas de hierbas aromáticas para acompañar “todas las cocinas”. La bolsita de lavanta cuesta entre 2 y 6 euros según el tamaño. Me dijo el que las hace y vende que la guarde en el cajón, y cada dos o tres meses la frote para que salga con más intensidad el aroma maravilloso.


La vida en… rosé

Durante la primavera y el verano francés, el vino rosado -vin rosé, en francés- se ve en la mayoría de las mesas de los restaurantes. La moda del rosado en verano es una tendencia que crece en Francia y poco a poco en toda Europa.

Se sirve bien helado y suele tener recuerdos de flores silvestres y frutas blancas, como manzana, banana, ananá. En los últimos años, el rosé francés crece al 2% por año. Y en La Provence, se vinifican más de un millón de litros por año, lo que significa el 42% de lo que se toma en Francia y el 8% del consumo mundial.

Sólo en La Provence hay más de cinco denominaciones de origen controlado (Côte de Provence y Bandol, entre otros). Los precios varían: por 6 euros podrá tomar un vino aceptable y por 15, un potente rosé, joven y perfumado y sensual, como el de Chateau Pibarnon. La visita al Chateau es sin cargo, incluye una degustación y un paseo con vistas a las terrazas cubiertas de vides, a los caminos arcillosos y con retamas a los costados. Si no hay niebla podrá ver el Mediterráneo.

Como todos los vinos europeos, el rosado de Provence también estuvo a punto de desaparecer después del ataque de la filoxera, la plaga más terrible que existió en el mundo vitivinícola, un insecto que se propagó desde Estados Unidos hacia Europa, a fines de siglo XIX.

Francia fue el primer país afectado: más de un millón de hectáreas en 52 departamentos tenían la plaga, que luego pasó a Portugal, siguió por Alemania y más tarde Italia y al final toda Europa.

La recuperación fue larga y costosa, pero no impidió la excelencia de los rosados franceses, que maridan tan bien con la cocina provenzal, llena de vegetales frescos, aceite de oliva, queso y pimienta.

Como todos los vinos, el rosado también es ideal para celebrar: una buena noticia, un nacimiento, una buena noche y hasta un cumpleaños fuera de fecha.

Santé!


Calisson d’Aix, un bocado del siglo XV

Para probarlo ahí o llevarlo de souvenir, el calisson de Aix en Provence es un bocado antiguo  y delicioso.

Se hace en esta ciudad provenzal desde el siglo XV y se ha convertido en la especialidad. Tanto, que no se puede vender en ninguna otra parte. Si se llama calisson, se hizo en Aix.

Hay varias versiones sobre el nacimiento del calisson, pero en lo que todos coinciden es que en 1900, cuando Aix en Provence fue la capital mundial del comercio de almendras, había más de 20 fábricas de calissons.

¿Qué tiene este bocado? Forma de almendra, como se puede ver en la foto. Una masa muy fina y releno de frutas confitadas y almendras molidas. Arriba, un perfecto glaceado final. Conservantes y colorantes son malas palabras en lo que se refiere a los calisson d’Aix.

Las dos confiterías más tradicionales, que no le cambiaron ni un gramo a la receta original: Calisson du Roi René, en la rue Papassaudi, y L. Béchard, en la avenida principal, Cours Mirabeau.

Los de la foto son de la feria de frutas y verduras que se hace todos los martes, jueves y sábados, de 7 a 13 en la plaza del mercado. No tienen caja coqueta pero cuestan varios euros menos y también son muy ricos.


La cultura de la lavanda en Provence

(Me gustaría poder incluir olor en este post.)

Dentro de pocos días, el sur de Francia, La Provence particularmente, estará lila y más perfumada que nunca.

Faltan horas para que la flor de lavanda explote en los campos y llene el aire de aroma intenso y delicado. Es una flor de verano y el calor ya se siente en el Midi francés.

En los jardines de Provence hay romeros silvestres, tomillos -thym, en francés- además de menta y salvia. Pero la lavanda es el sello de la región. Hay variedades salvajes y finas y rutas turísticas que la siguen. ¡A los recién casados de la Provence no les tiran arroz sino florcitas de lavanda!

Se usa en salsas comestibles y recetas medicinales; se vende en jabones y en bolsitas para perfumar cajones; en infusiones y aceites esenciales DOC (denominación de origen controlado), que son las que utiliza la famosa marca L’Occitane en Provence.

Hasta existe el Museo de la Lavanda, a 20 kilómetros de Avignon, donde se uno se puede asomar a la cultura de la lavanda: desde la producción y destilación hasta una importante colección de alambiques desde el siglo XVI hasta hoy.

Tanto se usa la lavanda en esta zona de Francia que el famoso maestro chocolatero Joël Durand creó un cuadrado de exquisito chocolate negro relleno de lavanda fresca. Por ahora Durand no tiene sucursales, así que quien quiera probar el cuadrado maravilloso tendrá que acercarse a Saint Remy, la nueva sede campestre del jet set internacional.

(Insisto, este post necesita olor, así como otros piden música. Supungo que no faltará mucho para que sea posible. Mientras tanto, siempre están las bolsitas para perfumar cajones.)


El chile, una patada de sabor

El ají picante tiene distintos nombres en el mundo, pero nunca cambia su meta última de llevarnos al infierno por algunos dolorosos y fantásticos instantes.